La controversia sobre Santiago Maldonado llegó a las escuelas y el Gobierno está en pie de guerra con CTERA

IProfesional.Com || El mayor gremio docente del país elaboró un cuadernillo con una propuesta didáctica para trabajar en las aulas. El ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, lo consideró «una gran canallada» y dijo que se introdujo «la lucha político-partidaria en las escuelas».

La desaparición de Santiago Maldonado llegó a las escuelas. Y no sin controversia.

La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) elaboró un cuadernillo con una propuesta didáctica para trabajar el caso con el docente que lo requiera en las aulas de nivel inicial, primario y secundario y la respuesta del Gobierno no se hizo esperar.

El funcionario nacional consideró como «una gran canallada» el cuadernillo para instruir a los alumnos sobre la «desaparición forzada» del joven artesano. De hecho, afirmó que lo que «dice el documento es injurioso«.

El ministro agregó que «lo más tremendo es que lo hace con los chicos: se introduce la lucha político-partidaria en las escuelas«.

Acto seguido, calificó a la CTERA como «un gremio kirchnerista» que «utiliza un tema absolutamente delicado como el caso Maldonado para hacer política adentro de las escuelas».

También tildó a la acción «de una grosería y un enanismo intelectual nunca visto». El caso abrió un nuevo cruce entre la Casa Rosada y los gremios docentes.

En diálogo con Radio Mitre, el titular del Palacio Pizzurno subrayó que el Gobierno «ha puesto todos los recursos del Estado para buscar a Santiago Maldonado» y señaló que no pierde «las esperanzas de encontrarlo con vida«.

La principal hipótesis que maneja la Justicia, en base a una serie de testimonios, es que la Gendarmería Nacional habría tenido participación en el caso en el marco de un operativo en una comunidad mapuche de Chubut. De allí que se haya cambiado la carátula de la causa a “desaparición forzada”. El caso sigue investigándose.

En este contexto, Finocchiaro no ocultó su enojo para con CTERA: «Se han juntado cuatro, cinco, diez personas en una habitación y se han mentido a sí mismas», lanzó en referencia a la decisión de la entidad gremial de realizar el cuadernillo.

Previamente, el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Avruj, también había manifestado su «rechazo» por el «mal uso político» del caso de Maldonado y por «llevarlo a un plano ideológico que no corresponde».

En sintonía con la postura del gobierno nacional, quien también alzó la voz contra los cuadernillos fue la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña.

Repudiamos este tipo de acción partidaria”, dijo la funcionaria porteña por la tarde de este miércoles.

“Repudiamos que se haga política con los chicos”, remarcó. También apuntó que esta cuestión abarca a un “grupo absolutamente minúsculo de docentes de la Ciudad”.

Poco margen para sanciones 

La gran pregunta, llegado a este punto, es si la confrontación podrá salir de su actual estadío de intercambio de «chicanas» a una situación más grave en la cual se puedan aplicar sanciones a los docentes y, eventualmente, ingresar en una dinámica conflictiva. A juzgar por las primeras reacciones de los funcionarios, parecería que esa posibilidad no está en los planes oficiales.Consultada por la prensa sobre la posibilidad de sancionar a los docentes que apliquen en las aulas la propuesta de CTERA, la ministra Acuña explicó que difícilmente algo así puede suceder.

“Ellos pueden decirle a sus afiliados de aplicarlo. No es un material obligatorio ni avalado por el ministerio. Después los docentes deciden si lo toman o no”.

“El equipo de conducción de la escuela es la autoridad pedagógica. Podría pedir el marco de referencia a los docentes que traten el cuadernillo para evaluar en qué contexto se dio, cuál fue la guía pedagógica o la secuencia didáctica en que se trató el tema. El director o directora puede chequear si se rompió la secuencia didáctica o la planificación para pedir explicaciones desde lo educativo. A partir de ahí, se podrían tomar medidas”, afirmó.

Y enmarcó la cuestión en debate: “Es normal y está bien que analicemos la realidad desde el aula, desde una construcción crítica, también es bueno que los docentes tengan libertad, siguiendo el diseño curricular y un marco pedagógico, de elegir qué materiales trabajar. Entendemos la educación desde una perspectiva abierta”. No obstante, volvió a quejarse: “No puede pasar que se use a los chicos”.

María Laura Torre, secretaria adjunta de Suteba (integra CTERA) y directora de escuela, explicó que el cuadernillo es uno más “de los miles que sacamos”.

Y ahondó: “En la escuela se debaten las cosas que pasan en la sociedad. Como organización sindical, la CTERA toma siempre estos temas. En este caso, tomamos la desaparición de Santiago Maldonado e hicimos un cuadernillo con un trabajo didáctico para poder trabajar con nuestros delegados en las escuelas y con todos los docentes que lo requieran”.

Torre relató cómo es el abordaje del docente en las escuelas: “El docente elige desde el diseño curricular con qué material trabajar y qué perspectiva pedagógica va a tener”.

Por ejemplo, “al tratar la Conquista del Desierto, un docente elige trabajar desde una editorial que plantea la conquista o desde una que plantea el caso como el primer genocidio de la Argentina”, aseguró. “Obviamente tiene un contenido político histórico”, indicó quien integra el sindicato de docentes bonaerense.

Respecto al cuadernillo con la propuesta pedagógica para abordar la desaparición de Santiago Maldonado, señaló: “Lo han tomado muchas escuelas y docentes, otros han elegido tomar otra propuesta o tener también un posicionamiento sobre el caso”.

No entendemos el nerviosismo del ministro de Educación -dijo en relación a Finocchiaro-. Fue muy agresivo”.

“Adjetivó a CTERA como un gremio kirchnerista, baja el nivel del debate. Nos preocupa tener un ministro de Educación así”, respondió Torre.

Respecto a un intento de prohibición, consideró: “Es difícil que un director de escuela lo prohíba porque no hay nada prohibido en el cuadernillo”.

“Hasta acá no hemos tenido desde la provincia de Buenos Aires ningún dato de que se prohibiera alguno de los cuadernillos porque además esa prohibición implicaría prohibir libros que se trabajan y están en las bibliotecas de las escuelas”, agregó.

La idea, explicó la docente con 37 años de trayectoria y gremialista, “es poder debatir el tema en las escuelas”. Y dijo que el concepto de “desaparición forzada” lo tomaron de la carátula que planteó la Justicia.

Fomenta el debate que deseamos dentro de las escuelas. Se pueden confrontar editoriales. En secundaria estamos hablando de adolescentes que votan”, dijo respecto a algunos de los destinatarios.

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