La desaparición de Maldonado complica al Gobierno en el final de la campaña

 La desaparición de Maldonado complica al Gobierno en el final de la campaña
LPO || La Casa Rosada intentó contener el caso en Chubut pero ya se nacionalizó.
La preocupación por la desaparición de Santiago Maldonado en un operativo de Gendarmería contra los mapuches en Chubut alcanzó a la cúpula del Gobierno, que comienza a ver cómo el tema adquiere interés internacional justo en el final de la campaña electoral previa a las primarias del domingo.

Como explicó este medio, Patricia Bullrich echó más leña al fuego en medio de la tensión por la desaparición del joven, ocurrida 7 días atrás durante una protesta mapuche en Chubut. La ministra de Seguridad desligó a la Gendarmería, puso en duda que el artesano haya estado en ese lugar y acusó a la comunidad mapuche de entorpecer la búsqueda.

Bullrich, la jefa política de la Gendarmería, aseguró que «no hay ningún indicio» de que esa fuerza lo haya capturado ya que «no reporta ningún tipo de detenido», algo que estaba claro porque la familia lo intentó ubicar en todos las comisarías y destacamentos de la zona. «Nosotros tampoco tenemos indicio de que Santiago Maldonado haya estado en el lugar, porque todas las personas estaban encapuchadas», argumentó la funcionaria.

Además, la ministra culpó a la comunidad mapuche de dificultar la búsqueda del desaparecido. «No nos dejaron entrar y no pudimos hacer el trabajo que hay que hacer. La comunidad no dejó entrar más de 400 metros», señaló Bullrich en diálogo con radio La Red, donde también sembró sospechas porque supuestamente ninguno de los testigos quiso ratificar sus dichos: «Los testigos no han ido, nos gustaría que vayan». La ministra dijo en TN que la familia de Maldonado no se contactó con nadie del Gobierno y sugirió que eso podría haberse dado porque le «hacen caso al Cels» de Horacio Verbitsky.

Patricia, que anunció una recompensa de 500.000 pesos para quien pueda aportar datos fidedignos sobre el paradero del joven, dejó así traslucir una de las versiones infaltables que corren por estas horas en el Gobierno: que todo el tema está teñido de una «operación» por parte del kirchnerismo.

Sin embargo, no logró disciplinar a la tropa: Yamil Santoro, secretario de Formación Política del partido de Patricia (Unión por la Libertad), se refirió a los mapuches como «terroristas» y los acusó del delito de «sedición»: «Si los terroristas del sur del país mantienen su posición beligerante es deber de la Democracia ponerlos en su lugar y a Derecho», disparó por Twitter Santoro, que milita desde hace años con la ministra de Seguridad.

La respuesta de la ministra no alcanzó, en medio de la presión de la ONU: el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas le exigió al Estado una «acción urgente» para buscar a Maldonado e identificar a los responsables de su desaparición. Al mismo tiempo, los organismos de derechos humanos anunciaron una movilización el viernes a la Plaza de Mayo para reclamar la «aparición con vida» del joven.

Como le suele suceder al Gobierno con los temas más conflictivos desde que Mauricio Macri asumió en diciembre de 2016, quien debió salir a dar aclaraciones fue Marcos Peña. El jefe de gabinete suele abordar los temas sensibles una vez que los ministros de su gabinete no fueron capaces de esclarecer los acontecimientos, como sucedió con el escándalo del Correo, los Panamá Papers y las denuncias contra el titular de la ex Side, Gustavo Arribas.

Peña aseguró este martes que «el Gobierno es el primer interesado en saber qué le pasó» a Maldonado.

«Está claro que el Gobierno es el primer interesado en saber qué le pasó a Maldonado. Lo mejor que podemos hacer es no sacar conclusiones apresuradas hay un juez que está actuando y una investigación abierta», dijo Peña a Télam.

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