«La gran decepción» cáe la imagen de Milei y permanece crucificada la casta

 «La gran decepción» cáe la imagen de Milei y permanece crucificada la casta

A 60 días del triunfo libertario, las promesas electorales se desvanecieron en una marea de profunda angustia en los sectores populares, quedando la clase media sumida en una incómoda zozobra, ya que la devaluación trituró el poder adquisitivo y la escalada de la inflación derrumbó millares de expectativas, empantando sueños e ilusiones de millones de argentinos.

Surgieron diversas grietas, las cuales chocan en defensas de intereses grises consuetudinarios, que si bien el gobierno nacional trata de controlar como los fondos fiduciarios, las provincias defienden posiciones legítimas aunque sumidas en un oscurantismo anacrónico en los tiempos de la transparencia.

Hasta ahora el pueblo ha perdido, no solo capacidad adquisitiva, también la esperanza. Hoy definimos las consecuencias de políticas que solo generan pobreza; aún que hayan alcanzado superávit financiero, a costa de la mutilación de los jubilados y la contracción de los planes sociales, es decir sobre las espaldas de los vulnerables, lo cual no tiene ningún mérito moral, habiendo otras herramientas coherentes con la sensibilidad social, nuevamente ignoradas.

  1. Inequidad y injusticia social: Cuando las políticas económicas conducen al empobrecimiento de la población, aumenta la brecha entre ricos y pobres. Esto genera un clima de inequidad y desigualdad social que puede alimentar tensiones y conflictos en la sociedad. sencillamente en el siglo XXI con la parafernalia de herramientas financieras y economías alternativas, es inconcebible que se apliquen política ortodoxas.
  2. Impacto en los más vulnerables: Las decisiones económicas que empobrecen a la población suelen afectar de manera desproporcionada a los grupos más vulnerables, como los niños, los ancianos, las personas con discapacidad y aquellos que viven en condiciones de pobreza extrema. Esto puede llevar a un aumento en la pobreza infantil, la falta de acceso a servicios básicos y un deterioro en la calidad de vida de estos grupos, embargando el futuro.
  3. Dificultades económicas a largo plazo: Empobrecer a la población puede tener consecuencias económicas a largo plazo, ya que reduce el poder adquisitivo de los ciudadanos y disminuye el consumo interno. Esto puede frenar el crecimiento económico y dificultar la recuperación en el futuro. Con una estanflación premeditada, los ingresos son menores por la ciada del nivel de actividad, tosca receta, controlar la inflación con la paz de los cementerios.
  4. Inestabilidad política y social: El empobrecimiento generalizado de la población puede generar descontento y malestar social, lo que a su vez puede llevar a protestas, disturbios civiles e incluso revueltas. La inestabilidad política y social resultante puede tener graves repercusiones para la estabilidad del país y su capacidad para gobernarse de manera efectiva, donde los protocolo condenados por los organismos de derechos humanos internacionales que pretenden eliminar la protesta tradicional, son una provocación desmedida.
  5. Pérdida de legitimidad política: Tomar decisiones económicas que empobrecen a la población puede erosionar la confianza de los ciudadanos en el gobierno y en las instituciones políticas. Esto puede llevar a una pérdida de legitimidad política y socavar el sistema democrático en su conjunto, ya que los ciudadanos pueden percibir que el gobierno no actúa en su interés o no representa sus necesidades y preocupaciones. en esta ocasión, la promesa outsider de erradicar la casta, resultó simplemente un engaño electoral de mal gusto, que comenzó a dinamitar las bases de apoyo popular al cambio de modelo.

Ni Milei rodeado de casta y la casta opositora se ocupan de la mesa de los argentinos, tal vez la piedra angular de los objetivos básicos de la democracia contemporánea sumida en un caos financiero, económico y social. Por ahora la caída de imagen del flamante presidente es innegable, madura la decepción entre sus electores; como también los gobernadores, quedaron desnudos en la maraña de transferencias y fondos fiduciarios inescrutables, tradiciones inmorales que también degradan sus defensas.

Sin embargo la tolerancia se va consumiendo, exigiendo día a día la necesidad certera de que habrá luz al final del tunel, promesa esquiva en la Argentina de las utopías eternas.

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