La UCR le advirtió a Macri sobre el deterioro económico

Los radicales hicieron su catarsis en una larga jornada de debate en el hotel Savoy, donde ratificaron su pertenencia a Cambiemos pero, tal vez como nunca antes, coincidieron en que empieza una nueva etapa y no deben dudar en rechazar públicamente las medidas de Mauricio Macri que no les agraden.

Como explicó LPO, la reunión fue a puertas cerradas hasta las 17 horas, cuando Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, todavía agitado por las discusiones, celebró el debate pero no ocultó las diferencias con el Gobierno que integran.

«Necesitamos mostrar más resultados: un incremento de la cantidad y la calidad del empleo, sostener un nivel de consumo fuerte, que siga bajando la inflación y más rápido y que la deuda que tomemos sea definitivamente para infraestructura», enumeró.

Storani recordó las diferencias de la UCR con el Gobierno, en temas como la venta de Transener, la AMIA y Chocobar. «Nosotros somos Gobierno», gritó Gerardo Morales. Muchas dudas sobre la marcha de la economía.

Muchos de esos planteos los había hecho temprano Alfonso Prat Gay, encargado de animar el panel económico junto a Eduardo Levy Yeyati y Maximiliano Castillo, funcionario de la jefatura de Gabinete.

Prat Gay volvió a criticar las metas de inflación «demasiado rígidas» de Federico Sturzenegger, aun tras la flexibilización que hizo obligado por  Macri en diciembre.

Pero también puso el ojo sobre el alto nivel de endeudamiento y el riesgo de aumentarlo si avanzan los programas de participación público privada, promovidos por el Gobierno.

Otra luz de alerta fue el déficit comercial récord de 2018. «Tenemos que mejorar las exportaciones, porque estos números son preocupantes», sostuvo el ex ministro de Hacienda.

Castillo, que fue asesor de Mario Negri y responde orgánicamente a Gustavo Lopetegui, fue ametrallado a preguntas sobre la aplicación del presupuesto. Y Javier González Fraga, que volvió de urgencia de Asunción, celebró los créditos hipotecarios entregados por el Banco Nación.

Los diplomáticos derrocharon optimismo pero el plato fuerte era a las 14, cuando legisladores, gobernadores y dirigentes de peso que nunca faltan en la UCR debatieron sobre cómo seguir cogobernando sin desmoronarse.

«Es que somos parte del Gobierno. Alfredo (Cornejo), Gustvo (Valdes) y yo somos gobernadores», gritó Gerardo Morales, en un extendido discurso destinado a golpear a los dubitativos. Recordó las asistencias financieras que recibe de la Nación y sus planes de energía solar con Juan José Aranguren.

Como hace un año en Villa Giardino, Federico Storani volvió a cuestionar a Macri, aunque esta vez, dicen los testigos, no levantó la voz.

Pero recordó las diferencias fuertes entre la UCR y el PRO del último me, como la oposición a la venta de Transener, las diferencias en el juicio de encubrimiento a la AMIA, el rechazo a la defensa de Macri al policía Luis Chocobar (se reivindicó el discurso garantista de Ricardo  Gil Lavedra, pero luego Cornejo se apartó ante la prensa) y el rápido pedido de Mario Negri para echar a Valentín Díaz Gilligan, el funcionario hallado con una offshore en Andorra.

«¿Pudieron hablar de la venta de Transener? Aranguren avanza con la venta», le preguntó LPO a Cornejo, en la breve conferencia que ofrecio junto a las autoridades de los bloques: los senadores Luis Naidenoff, Pamela Verasay y Ángel Rozas; y los diputados Negri y Gabriela Burgos.

«No hay sido un tema de debate hoy en día pero siempre que hay un punto de vista diferente lo vamos a vehiculizar», insistió Cornejo y se negó a comparar el caso de Díaz Gilligan al de Luis Caputo, el ministro de Finanzas también con pasado offshore.

«No lo sabemos, no teneos detalles de eso. Seguramente el ministro explicará esa situación con mayor profundidad», se escabulló el mendocino.

Negri hizo proselitismo con autocrítica. «No desapareció ningún motivo que nos llevó a formar Cambiemos hace dos años. Seguimos apostando a una política gradual y para que tenga acompañamiento social tenemos que hacer docencia diariamente».

«A la sociedad cuando está haciendo un sacrificio hay que acompañarla y decirle porqué. De dónde venimos y dónde vamos», señaló y marcó sus diferencias con la ortodoxia económica y con «el lifting kirchnerista», como definió a la frustrada unidad peronista.

Terminó con un mensaje a la Casa Rosada: «Cambiemos tiene que dar un salto de calidad a la gestión y el consenso político dentro de los protagonistas debe mostrarse con mucha nitidez. Queremos ser parte decisiva de lo que está pasando en el país».

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