«Las Batarazas» Crónica de un amor, una red de alambre y la épica del vóley en Perico

«Las Batarazas» Crónica de un amor, una red de alambre y la épica del vóley en Perico

Perico Noticias, 7 de febrero del 2026 // Subieron despacio al primer piso, a la redacción, como quien no quiere despertar al pasado de golpe. Viviana Visa abrazaba una carpeta ancha, gastada en los bordes, viva por dentro: el archivo del Club Deportivo Patria (1975-1979). Alfredo Huanca venía a su lado con otra carpeta, igual de valiosa, repleta de fotografías familiares. En esas imágenes, los equipos de vóley aparecían como parte natural de la vida: cumpleaños, reuniones, viajes, tardes de cancha, abrazos después de un partido. Escenas deportivas mezcladas con la historia íntima de una familia, celosamente conservadas durante décadas.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 13.07.16
Viviana Visa y Alfredo Huanca

Cuando se sentaron, apoyaron sobre la mesa dos tesoros sin candados: actas de fundación, planillas de aportes, facturas de compras deportivas, recortes de diarios, invitaciones a olimpíadas interfábricas, listas de buena fe, memorias de torneos… y un álbum visual donde el amor, el deporte y el tiempo caminaban juntos. Papel y tinta, sí. Pero, sobre todo, piel.

Ahí estaba, intacto, el corazón de una época: el Club Deportivo Patria, fundado el 17 de agosto de 1975 en Perico, con rama masculina y femenina, en aquellos años en que el vóley era un faro alternativo al fútbol y la Educación Física iluminaba patios escolares, clubes, baldíos, sueños. Y en ese corazón, latiendo fuerte, estaban ellas: las Batarazas.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 11.56.00
Las Batarazas en el Club Santo Domingo

Perico, década del 70

La ciudad trabajaba al ritmo del tabaco y del silbato fabril, y a la tarde los cuerpos buscaban otro idioma: el del saque, el del bloqueo, el de la defensa imposible que levantaba polvo y orgullo. En la Escuela de Comercio, dos docentes —Ana María Bombini y Heradio Gutiérrez— hicieron de la práctica del vóley algo más que una materia: una manera de estar en el mundo.

Allí se conocieron Viviana y Alfredo. Se miraron primero en la cancha, que es donde se conoce de verdad a las personas: en el salto, en el error, en el esfuerzo cuando faltan piernas, en la forma de alentar al de al lado. Se enamoraron entre entrenamientos, y se casaron siendo todavía estudiantes. Jóvenes, sí. Improvisados, nunca. Cuando egresaron, hicieron lo que hacen los valientes: fundaron un club.

El Patria nació sin lujos. Nació con hambre. En sus primeros días, según recuerdan los propios protagonistas, jugaron con un alambre por red y una pelota de fútbol. Después fabricaron una red precaria. Mucho después, llegó la primera pelota reglamentaria de vóley: fue fiesta mayor, casi ceremonia civil. De pronto, ese objeto redondo no era un objeto: era promesa.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 11.54.21
Las Batarazas: coraje, barrio y voley en estado puro; mujeres que hicieron del Club Patria una bandera de época.

En las actas viejas se lee el tono de esos años: agradecimiento, esfuerzo compartido, ganas de crecer, voluntad de organizar campeonatos, de convocar a toda la localidad, de sostener el entusiasmo como política del corazón. El club era joven, pero ya tenía destino.

  Eficiencia y modernización del Estado con la firma de los primeros decretos digitales en Jujuy

Le pusieron alma a cada torneo. Animaron clásicos con Club Cosmos, enfrentaron a Imparciales, 20 de Junio, Santa Rosa, Los Changuitos. Organizaron certámenes propios —como el campeonato de 1978— y participaron en jornadas promovidas por la industria, entre ellas las de Manufactura de Tabacos Imparciales S.A.I.C.A. y la Cooperativa de Tabacaleros de Perico, muchas veces en instalaciones del Club Atlético Talleres.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 13.35.04
Alfredo Huanca, suspendido en el aire: en el potrero, antes de caer, ya había ganado altura para siempre.

Iban también a San Salvador de Jujuy, a medirse con camisetas más pesadas en nombre, pero no en coraje: Villa Lidia, Santa Rosa, Nueva Argentina, San Cayetano. Y el Patria no viajaba de paseo. Iba a competir.

En el femenino, las Batarazas eran carácter puro, un conjunto elegante. Les decían así por ciertas marcas, por cierto folclore de vestuario, por una identidad que mezclaba sonrisas y pertenencia; el Clun Deportivo Patria si biém tenía una fuerte escuadra masculina, las batarazas era su identidad. Cuando la pelota quedaba viva en el aire, no había apodo: había jerarquía y eso es lo que trascendió hasta hoy.

Plantel femenino:
Viviana Visa, Lila Poclava, Cristina Sapag, Lemi Herrera, Carmen Velázquez, Mary Vega, Silvia Herrera, Izabelth Ruiz, Justina Visa, Lilian de Bejarano.

Plantel masculino:
Juan Carlos Huanca, Ernesto Huanca, Alfredo Huanca, Miguel Torrejón, Pipo Rivero, Rubén Terradez, Ricardo Bejarano, Hermio Mercado.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 11.55.18
Primera masculina del Club Deportivo Patria: gallardía, coraje y destreza en cada punto, animadores históricos de los Interfábrica en el Perico de los años 70.

No eran profesionales. Eran algo más difícil: amateurs organizados, comprometidos, obstinados, enamorados del juego. Gente que trabajaba, estudiaba, hacía cuentas y aun así llegaba a entrenar. Gente que entendía que una cancha también puede ser un proyecto de comunidad.

El club tuvo vida formal hasta 1979. Cuatro años pueden parecer poco para una institución. Pero no para una semilla. Hay clubes que duran décadas y no dejan legado; otros pasan como un relámpago y cambian un linaje.

Hoy, ese linaje se ve en la familia Huanca-Visa. Sus hijos, sus nietos: todos tocados por el vóley. Muchos con perfil de armador —visión periférica, lectura espacio-temporal, pausa y precisión— como si la genética hubiera aprendido a levantar pelotas altas al centro del tiempo. Y ahora, además, impulsando a los mayores en Newcom, esa versión sabia del vóley que demuestra que el juego no envejece: se adapta y sigue.

La historia de las Batarazas no es sólo deportiva. Es una historia de amor que eligió una cancha como casa.
Viviana admiraba en Alfredo el vuelo, la entrega, el control en momentos de apuro. Alfredo admiraba en Viviana la templanza, la lectura fina, la belleza de resolver en silencio lo que otros gritaban. Se eligieron como se elige un buen armado: con decisión, con confianza, con futuro.

  Acuerdo con EE.UU.: ventana histórica para Jujuy o nueva dependencia sin plan productivo

Y eso, décadas después, sigue ahí. En cómo se miran. En cómo recuerdan. En cómo abren la carpeta de los documentos “sagrados” y no tiemblan de nostalgia sino de gratitud. Perico tuvo, en aquellos años, una pequeña revolución de red alta y espíritu barrial. Mientras el país discutía sus grandes relatos, en esta ciudad del trabajo se escribía uno íntimo y enorme: pibes y pibas que, entre alambres y potreros, inventaban un club; parejas que nacían en los entrenamientos; obreros y estudiantes que ponían el cuerpo por algo que no daba plata, pero sí dignidad; comunidades enteras que se juntaban a ver un saque como si fuera una bandera.

WhatsApp Image 2026 02 07 at 11.54.52
Los orígenes del Club Deportivo Patria

La generación del vóley argentino que brillaría en los 80 no salió de un laboratorio. Salió de miles de historias como esta. De rincones donde alguien clavó dos postes, tensó un alambre y dijo: “Juguemos”.

Hoy, cuando tantos creen que todo empieza en lo nuevo, estas carpetas demuestran lo contrario:
hay futuros que sólo se entienden si se honra el origen. Y el origen, en Perico, tiene nombre, fecha y un latido:
Club Deportivo Patria. 17 de agosto de 1975.
«Las Batarazas». Viviana y Alfredo. Una red hecha a mano. Una pelota que tardó en llegar. Y una pasión que nunca se fue.

¿Desde que asumió Javier Milei, ¿tu situación económica personal?

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *