Lloró, retó a Novaresio, tuvo «cintura» en temas de corrupción y distorsionó indicadores: todos hablan de Cristina

 Lloró, retó a Novaresio, tuvo «cintura» en temas de corrupción y distorsionó indicadores: todos hablan de Cristina
IProfesional.Com || La expresidenta ofrece una entrevista con Luis Novaresio, donde defendió que si bien hoy la inflación es más baja, el poder adquisitivo se redujo sensiblemente. También mencionó que la democracia está en emergencia no sólo en la Argentina, sino en el resto de la región.

Cristina Kirchner ratificó lo que siempre se supo de ella: que no hay que subestimar nunca su capacidad de recuperación. Pocos días después de haber quedado mal parada con su llamamiento a la unidad de la oposición que cosechó rechazos dentro del peronismo, recuperó el centro de la escena en su primera entrevista con un medio «no amigo».

Y es probable que se sienta satisfecha con el resultado. El rating de la entrevista –sumando los canales de cable, la tv abierta y reproducciones en internet– llegó a 13 puntos en el momento de la charla con Luis Novaresio en los estudios de Infobae.

Pero, sobre todo, intentó sacarse el estigma de no hablar con la prensa o no ser capaz de resistir las preguntas de un periodista profesional.

Cristina pasó la prueba de enfrentar a un periodista que le preguntó sobre temas «incómodos» –Nisman, Irán, su agenda de causas judiciales, su patrimonio familiar– pero que no adoptó una postura agresiva ni inquisidora por demás.

Ya preparada para responder estos temas –al punto que le agradeció expresamente a Novaresio por plantearle las preguntas– mostró su reconocida habilidad oratoria para defender sus acciones de gobierno y también su ética personal.

Desplegó todo su repertorio discursivo: se rió, lloró en cámara, tomó agua, «retó» a su entrevistador, lo elogió, adoptó un tono didáctico o combativo según las circunstancias.

Pasó del llanto cuando tuvo que responder por los bolsos de López a la indignación cuando se quejó del «doble estándar» para juzgar sus acciones y las del gobierno de Macri. Pronunció cuatro veces la palabra «puta» para remarcar cómo había garantizado una libertad de expresión al punto de tolerar ser objeto de hostilidad y agravios y, por lo tanto, argumentó, no se la podía responsabilizar de actos agresivos de sus propios partidarios.

No faltó una calculada dosis de humildad, como cuando pidió disculpas a quienes se ofendieron por el hecho de que no le hubiera pasado la banda presidencial a Macri , o como cuando se realizó la «autocrítica» por el tono –aunque no por el contenido ni por la cantidad– de sus cadenas televisivas.

Y, sabedora de que el tema Venezuela estaría en la agenda, no se privó de hacer una comparación arriesgada: en el país de Maduro «no rige el estado de derecho, pero en la Argentina de Macri tampoco».

Lo cierto es que a la expresidenta no se la notó incómoda, sobre todo cuando entró en el terreno que más le interesaba: la confrontación de los dos «modelos» de país y la acusación de que con el macrismo empeoraron todos los índices económicos.

Fue la temática en la cual su entrevistador se mostró menos inquisitivo, lo cual le permitió a Cristina salir relativamente bien parada en temas que, a priori, le jugaban en contra.

Por caso, se permitió criticar la inflación del período actual sin prácticamente hacer mención a la manipulación estadística de los datos del INDEC durante su gobierno. También habló sobre el empeoramiento del desempleo, del cual dijo era de «dos dígitos» cuando en ese mismo momento se confirmaba el registro de 8,7%, lo que implicaba una caída tanto respecto del año pasado como del trimestre anterior.

Temas como el colapso energético, el «cepo» cambiario, el fallido plan Cedin, la crisis del campo que llevó al cierre de frigoríficos y tambos, el desplome de la inversión privada o la utilización de la AFIP como herramienta de persecución no estuvieron en la agenda.

Fue, en definitiva, un debut con nota de aprobado en una entrevista periodística de tono «amable«. No faltaron hasta ciertos toques de ingenuidad poco creíbles, como cuando dijo no recordar la célebre frase de Aníbal Fernández respecto de que Alemania tenía más pobres que la Argentina o como cuando dijo desconocer por completo las prácticas corruptas de José López, un funcionario que acompañó al kirchnerismo 12 años a nivel nacional y otros 12 en Santa Cruz.

La primera parte de su estrategia electoral para octubre está cumplida: volvió, contestó preguntas y salió relativamente bien parada, como lo denota su sonrisa tras la entrevista.

Ahora, como siempre, viene la segunda parte: la batalla por la interpretación de la entrevista. Será mayoría quienes vean fragmentos editados y comentados, antes que la entrevista completa. De manera que allí los «líderes de opinión» podrán inclinar la balanza.

De todas formas –y a pesar de haber logrado un buen rating–, los politólogos suelen ser cautos a la hora de pronosticar el impacto de este tipo de entrevistas en la opinión pública. Fuera del «microclima» formado por los medios de comunicación y las «minorías intensas» que refuerzan opinión previa sobre la expresidenta, el amplio sector despolitizado de la sociedad es menos influenciable por este evento.La entrevista 
La entrevista de Cristina Kirchner en Infobae concitó la atención nacional y permitió un repaso por algunos de los temas más controversiales de su gestión presidencial.

La exmandataria señaló que su nueva predisposición a hablar con la prensa «no es un cambio«, sino que cuando estuvo en el poder no las ofrecía porque la prensa le sacaba de contexto sus frases.

«Cada palabra que hacés tenés que ser cuidadoso. Tenemos que tener en cuenta de que en algunos sectores todavía hay periodismo de guerra«, remarcó.

Cristina arrancó respondiendo sobre el caso Nisman, indicando que «la dirección de criminalista acaba de desmentir que no es cierto» el informe de Gendarmería, y que «no hay ningún informe conclusivo».

«Cuando fui presidenta y cuando sucedió lo del fiscal, hablé por cadena nacional al país. Es impensable cuando la sociedad esté conmovida y no hable de su opinión. Di mi opinión y mi hipótesis. Lo hice cuando fue mi responsabilidad. Y puse todo lo que la Justicia necesitaba para su investigación», se explayó.

«En las dos publicaciones que hice en Facebook mencioné la posibilidad de que no fuera una muerte intencionada. Hay muchas hipótesis. En este tema, hay 4 o 5 hechos. Primero, se conoce el arma. Segundo, que fue entregada por un asistente informático en su propia casa y fue la última persona que lo vio con vida. Y también una persona con la que tenía cierta vinculación, porque había una cuenta que tenía como titular a ambos«, argumentó.

«En ese momento, la oposición que hoy es gobierno, se dedicó a agredirme», señaló, quien se disculpó con el entrevistador: «Lo que dije en cadena nacional. Si te respondo lo que me preguntás en los términos en los que preguntás, mañana sale un titular«.

Ante la pregunta de que su gobierno manipuló la escena del crimen, la expresidenta señaló: «Es un inmenso disparate«.

«Me parece que es una acusación sin fundamento. No tenemos ningún motivo. Fue toda una vorágine muy importante. Hicieron venir al fiscal desde Europa interrumpiendo sus vacaciones. Sabe quién es la única presidenta y el único presidente que han mencionado a la república de Irán en Naciones Unidas. Néstor y yo», destacó.

Situación regional
Según Cristina, la democracia «está en riesgo en toda América Latina» y remarcó que «la elección de Venezuela como un leading case, es una falacia«.

En este caso, apuntó el caso de México, donde desaparecen periodistas y hay violencia desde el Estado y afirmó hay intencionalidad en que elegir sólo al país caribeño.

«Creo que la democracia está en emergencia en toda América Latina», remarcó.

«Hay un estado de fractura y división muy fuerte (en Venezuela). Cuando hay una fractura tan grande, donde se parte al medio, nunca nada es bueno. Agregar más leña a eso es muy fuerte», disparó.

Con respecto a la frase «Macri, Basura, vos sos la dictadura«, la exmandataria señaló que no la comparte.

«No hay dictadura en Venezuela. Pero acá tampoco hay estado de derecho. Tenemos hace 42 días a un desaparecido y nadie se hace cargo de nada. El Presidente dice que la procuradora se tiene que ir. Que los jueces que no fallen como quieren se van a tener que ir. No tenemos una justicia imparcial. Está seriamente cuestionado el estado de derecho», subrayó.

Medios hegemónicos y vuelta en 2019 
La expresidenta denunció la existencia de «un periodismo de guerra«, en alusión a una frase que esgrimió el editorialista de Clarín Julio Blank para definir la labor del diario en épocas de kirchnerismo.

«Hay una línea editorial que no manejás vos. Pero no podemos desconocer que todo medio de comunicación tiene una línea editorial donde privilegia una información. Este no es un problema sólo en la Argentina, es en el mundo. La posverdad. La gente que es derecha no se quiere reconocer de derecha«, argumentó.

En este sentido, remarcó que «un programa solo, como 678, no afectaba en nada» a la programación del canal estatal, donde había pluralidad de voces.

También argumentó que «no es la primera vez» que se postula fuera del peronismo, pues ya lo hizo en 2005.

«Consideramos que el momento que estamos viviendo hay que unir fuerza y no plantear divisiones, que es el ajuste», expresó para explicar su competencia fuera del PJ en las PASO.

«Muchos intendentes, el año pasado, tenían una visión parecida de que mi tiempo en política había pasada. Mi candidatura fue definida colectivamente, porque consideraban que era la persona que más votos podía sacar en el gobierno«, añadió

«Cuando vos tenés un programa de ajuste, donde tiene que haber un mensaje de la ciudadanía. Discutir la interna era ser funcional al gobierno. En la carta planteo eso», afirmó.

Además, comentó: «Si en el 2019 soy un obstáculo para el peronismo, no lo seré».

Indicadores económicos
Según la expresidenta, durante su gobierno y el de Néstor Kirchner se había «hecho un gran trabajo en inclusión«. Y ejemplificó con que dejaron la gestión con 5,9 puntos de desempleo, cuando ahora está en los dos dígitos.

«No seríamos honestos si no reconocen que en la Argentina del 2015, el trabajo no era un problema«, espetó.

Además señaló que «hoy hay más inflación, porque no solucionó ningún problema, sino que los agravó«, al tiempo que completó: «Hoy hay más déficit fiscal, la desocupación trepó a dos dígitos».

De acuerdo con Cristina Kirchner, durante su administración, «el poder adquisitivo estaba por arriba de la inflación».

Corrupción
Luis Novaresio consultó a la exmandataria sobre los casos de corrupción, indicando que es su gobierno fue el que más denuncias sobre el tema posee en su contra.

En este sentido, preguntó si «con el diario del lunes» volvería a designar a Julio de Vido como ministro de Planificación Federal.

«Yo no condeno a nadie hasta que no se expida la justicia», remarcó la mandataria, quien dijo que responderla «encierra una trampa de lograr un titular«.

La líder de Unión Ciudadana también brindó explicaciones sobre su patrimonio.

«La Nación publicó una nota sobre nuestra fortuna personal. Que habíamos hecho una buena fortuna personal, que Néstor antes de asumir como intendente teníamos más de 23 propiedades», justificó.

«La evolución del patrimonio ya fue juzgada por los peritos de la corte. A mí nadie me descubrió una cuenta en Panamá Papers. Es cosa infrecuente que se juzgue dos veces por el mismo tema.

También acusó al periodismo de tener una doble vara.

«Te parece normal lo que hace (el ministro de Energía y Minería, Juan José) Aranguren. No te parece escandaloso que quien fuera CEO de Shell decida importar gas. No te parece escandaloso que (el ministro de Finanzas, Luis) Caputo haya tomado $500 millones del fondo de la ANSES para ponerlo en un fondo suyo y cobrar una comisión. Es una posición muy sesgada«, reclamó.

También habló sobre el episodio de los bolsos del exsecretario de Transporte José López en un convento «Nuestra Señora de Fátima», en el partido de General Rodríguez, con 8.982.047 dólares, 153.610 euros y 59.114 pesos.

«Lo odié a José López en ese momento, como pocas veces he odiado en la vida», sostuvo, entre lágrimas, y completó: «Tuve una gran indignación y enojo. Después me vino una gran tristeza y angustia. Pensé en los miles y miles de pibes que nosotros habíamos incorporado a la política. Para mí fue brutal y terrible»

También negó que supiera de irregularidades en el manejo de fondos públicos en el área y explicó: «¿Vos crees que yo podía saber que hacía cada funcionario? Es imposible. El que diga eso está mintiendo. Es imposible saber que hace cada funcionario».

«Nunca le pregunté a De Vido si sabía lo de López o no. Pienso que no lo sabía porque me lo hubiera dicho para advertirme del peligro. Yo estaba en El Calafate y quería patear todo», apuntó.

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