La noticia cayó como un misil diplomático: Donald Trump anunció que fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro y lo sacaron de Venezuela tras una operación militar. (Yahoo Finanzas)
Que sea un hecho plenamente verificado o un golpe comunicacional con objetivos estratégicos, importa por una razón práctica: el tablero regional ya cambió. En geopolítica, cuando la Casa Blanca mueve piezas de ese tamaño, el resto de los países no discute el titular; discute cómo se protege del impacto.
Brasil y México: presión máxima, porque no pueden “no opinar”
Brasil y México —por tamaño, rol regional y tradición de “autonomía”— quedan obligados a tomar posición, aunque intenten el equilibrio. En el nuevo escenario, callar también es una postura: los puede leer Washington como tibieza, Caracas como hostilidad y la región como debilidad. Distintos medios internacionales ya reflejan un mapa de reacciones que se expande minuto a minuto y anticipa una escalada diplomática. (El Tiempo)
Y hay un factor adicional: frontera y migración. Cualquier desestabilización venezolana reverbera en Colombia y, por arrastre, en el corredor regional. Eso tensiona seguridad, comercio y gobernabilidad. (The Times)
Argentina: Milei no tiene margen, eligió alineamiento total
En este punto, Argentina no está “evaluando”: ya se posicionó. Milei celebró públicamente la captura anunciada por Trump. (0221)
Ese gesto no es ornamental: es una señal al mercado y, sobre todo, un mensaje a Washington en lenguaje de poder: “estamos adentro”.
¿Oportunidad o dependencia? Las dos cosas.
- Oportunidad: si EEUU decide “premiar” alineamientos con respaldo financiero, aval político o facilidades comerciales, Argentina busca estar primera en la fila.
- Dependencia: el costo es que se achica la autonomía: en votaciones multilaterales, en relaciones con países no alineados y en la capacidad de jugar a dos puntas.
En criollo: Argentina se sube al tren de EEUU porque siente que no tiene otro andén. Y ese tren, cuando acelera, no pregunta si las provincias pueden respirar.
Impacto económico: riesgo, energía y “precio país”
Cuando hay golpes militares, capturas, sanciones o amenaza de represalias, el mercado hace lo que siempre hace: cubre riesgos. Eso se traduce en:
- más volatilidad financiera regional,
- ruido sobre petróleo y energía, por riesgo geopolítico y por el historial de tensión alrededor del crudo venezolano, (Reuters)
- y un efecto indirecto: si sube la incertidumbre global, los capitales se vuelven más selectivos con países emergentes.
Argentina, con una macro frágil, no puede darse el lujo de que el mundo se vuelva más desconfiado. Por eso el alineamiento con EEUU es también una apuesta a bajar el “riesgo político” percibido por los capitales. Pero ojo: esa apuesta no garantiza derrame; garantiza apenas “audiencia”.
El NOA: donde se siente el temblor sin haber votado la guerra
Desde Perico y desde el NOA, la geopolítica se traduce en cosas concretas, no en discursos:
- energía y combustibles: si el escenario suma tensión, cualquier variación de costos pega en logística, fletes y precios finales (y el NOA ya juega con desventaja por distancia). (Ambito)
- exportaciones e inversiones: en períodos de ruido, las inversiones se “pausan” o exigen más rentabilidad; eso impacta en proyectos productivos y de infraestructura que el NOA necesita como agua.
- economías regionales: tabaco, caña, horticultura, comercio de frontera: todo depende de costos, demanda y financiamiento. En un escenario de tensión internacional, la liquidez se encarece y el interior paga primero.
El punto político de fondo
La región entra en una etapa donde la neutralidad se castiga y el alineamiento se cobra. En ese marco, Milei refuerza su narrativa pro-EEUU como ancla de “orden” y “confianza”, y la oposición queda ante un dilema: criticar la subordinación sin quedar del lado equivocado del debate sobre democracia y autoritarismo.
Pero acá está la verdad incómoda: si el plan es “ser aliado incondicional” para conseguir oxígeno financiero, entonces el contrato social interno debería mejorar. Si no mejora —si el ajuste se eterniza y la calle no ve futuro—, el alineamiento externo no trae estabilidad: trae tregua corta.
Y el NOA, como siempre, queda con la pregunta más dura:
¿Argentina va a conseguir beneficios reales por estar “del lado correcto” del nuevo orden… o solo va a pagar la cuenta geopolítica con salarios fríos, consumo helado y provincias más dependientes?
