Mas que Reparación Histórica; Jujuy Demanda una Reparación Moral

 Mas que Reparación Histórica; Jujuy Demanda una Reparación Moral

Los festejos del Éxodo Jujeño anclados en valores heroicos estan quedando descolocados, el protocolo patrio resulta anacrónico ante demandas sociales contemporáneas que tras 201 años no se resuelven.

Jujuy. 25.08.2013

El día viernes se cumplió el 201 aniversario del Éxodo Jujeño (1812-2013), fecha en la cual la provincia recuerda la maniobra militar por la cual el Gral Manuel Belgrano ordenó abandonar el territorio para contribuir al degaste del ejército realista, hecho integrado luego al relato de la historia como una gesta heroica de relevancia nacional.

El episodio generó durante el Bicentenario, celebrado el año pasado, numerosas controversias, una de ellas protagonizada por el Senador Gerardo Morales que se opuso a una interpretación de los hechos plasmados en un documental producido por el kirchnerismo, emitido por el canal Encuentro, en el cual, según Morales, distorsiona la historia protagonizada por el pueblo jujeño.

“Que se baje el documental de la pantalla y de la web hasta que produzcamos el debate histórico y se modifique la tendencia del mismo”, pidió Morales y remarcó que “el pueblo jujeño aportó una generación a la causa de la liberación en 15 años de guerras y 120 batallas y escaramuzas en su tierra”. Sostenía por esos tiempos Morales.

La jornada en la que se celebró el Bicentenario, también resultó controversial, ya que el movimiento Barrial Tupac Amaru fue el gran protagonista aquella noche,  la que quedará en la historia jujeña, por el desplante de la presidente CFK, quien argumento hipo-tensión arterial, enviando a Amado Boudou, quien evitó los chiflidos la tarde en que se aprobó en el Congreso de la Nación la estatización de Ciccone Calclgráfica, en la oportunidad ninguno de los políticos oficialistas se atrevió a solicitar reclamos del porqueCFK  no otorga un fondo de Reparación Histórica a la Provincia de Jujuy; tal vez por eso se promocionó la película del Éxodo Jujeño en versión Cristinista, para quitar argumentos al proyecto jujeño que pretendo obtener 600 millones de pesos anuales durante 10 años para sacar a la Provincia de Jujuy de su inviabilidad crónica.

Sin embargo, otra lectura, hace suponer que la reparación debe ser moral, de puertas adentro. Esperar dinero externo por un hecho ahora controversial ocurrido 201 años atrás, para un gobierno provincial que no se identifica como distribuidor de recursos, podría ser otra maniobra de concentración de riqueza en emprendimientos direccionados al stablishment.

En un gobierno que no realiza rendiciones de cuentas, que se ocupa de profundizar el proceso privatizador iniciado en el menemismo, que no da muestras de estatizar ningún servicio público para promover el aumento del nivel de empleo, que no se ocupa de aplicar las regalías mineras de manera racional y equitativa; un gobierno provincial que no concreta un fondo de desarrollo con los márgenes  del Fondo Sojero (70%/262 millones) y Tabacalero (FET/$120 millones); un gobierno que recibe $454 pesos cápita por el Fondo Federal Sojero, $648 pesos cápita de coparticipación nacional, y obtiene una recaudación tributaria de $400 pesos cápita provincial; Posee sin embargo  al 54% de la población bajo la línea de pobreza.

El gobierno de Eduardo Fellner carece de confianza en cuanto a profundizar la participación; sus muestras de regularidad administrativa son los únicos soportes de eficacia en pié, pero la inflación que deteriora el salario permanentemente, deja al Gobernador sin respiro. Fellner debe dotar a la provincia de una ley de coparticipación distributiva y transparente, deberá establecer el ejercicio de las rendiciones de cuentas, la que son obligatorias, no solo por ser mandatos constitucionales, sino porque son el único mecanismo para recuperar confianza tributaria y acreditar dignidad moral,

Los partidos políticos en Jujuy, caminan hacia las elecciones legislativas 2013 (27 de octubre), lo hacen sin propuestas, sin plataformas, sin discusiones de ideas, sin internas, están anclados en la dedocracia, en la primacía de los intereses corporativos, demostrando una involución asombrosa en materia de participación y cogestión.

El éxodo Jujeño empieza a convertirse en una sin sentido, ya que la expulsión de jujeños tras 201 años se profundiza día a día, enviándolos bajo la tutela de los movimientos sociales, donde se convierten en un sector que hace 14 años realiza demandas a cambio de supervivencia, los otros jujeños, los mas heroicos tal vez; se van al sur a dotar de mano de obra a las demandas de un país que creció durante 10 años al 8% pero que en Jujuy, en igual período experimento una caída del 10% de la mano de obra industrial.

Jujuy más que una Reparación Histórica, demanda una reparación moral de la política.

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