Perico Noticias, 24 de enero del 2026 // En un país con volantazos macro, los planes pueden ser un airbag social o una jaula de dependencia. La diferencia no es ideológica: es operativa. Si hay movilidad (formación, empleo formal, productividad local), la asistencia se convierte en puente. Si no la hay, se transforma en un padrón que administra pobreza.
El Gobierno libertario vende “cañas de pescar”, pero la economía todavía expulsa a millones del mercado. El propio INDEC mostró un pico de pobreza del 52,9% en el primer semestre de 2024, luego una baja al 38,1% en el segundo semestre de 2024, y más tarde al 31,6% a mitad de 2025 (con fuerte debate social sobre el “alivio” real).
En ese contexto, la asistencia no es un “vicio”: es lo que evitó un estallido. El problema es cuando la asistencia se usa como sustituto del plan productivo.
NOA: ¿favorece a las economías regionales o las congela?
Para el NOA la pregunta es de negocios públicos: ¿queremos una región que “cobre” o una región que “produzca”? Con pobreza por encima del promedio nacional en el norte, la asistencia sostiene consumo mínimo, sí, pero también puede consolidar una economía de baja ambición si no se conecta con empleo y cadenas de valor.
La salida no es “cortar” planes con megáfono: es convertirlos en capital humano. Eso implica un paquete concreto:
- Formación certificada ligada a demanda real: turismo, gastronomía, oficios, logística, mantenimiento industrial, economía del conocimiento aplicada.
- Compras públicas con impacto local: que el Estado compre servicios y producción regional con reglas claras (y auditoría de verdad).
- Empleabilidad medible: metas por municipio (inserción laboral, productividad, formalización).
Si no hay “puente” al trabajo, el NOA no despega: queda administrando padrones mientras el centro se queda con la inversión.
La contradicción política: ordenar padrones no es crear trabajo
Auditar y cruzar datos puede ser transparencia legítima. Pero si el foco termina en controlar beneficiarios sin abrir oportunidades, el Estado se convierte en un gerente de supervivencia: administra pobres, no desarrolla ciudadanos productivos.
Y ahí aparece la pregunta incómoda (y editorial): ¿Milei está construyendo gobernabilidad con asistencia mientras ajusta todo lo demás? Incluso notas internacionales mencionan aumentos de transferencias como AUH en el período, en paralelo al ajuste.
Si la política social crece pero el mercado no tracciona empleo, no es “libertad”: es asistencialismo con discurso anti-asistencialista. Y eso no crea futuro; crea dependencia más prolija.
