Perico Noticias, 14 de febrero del 2026 // Lo que hace tres años parecía improbable hoy se vuelve visible: Monterrico recibe visitantes de distintas provincias, consolida una agenda cultural activa y muestra resultados de una estrategia política con metas claras, gestión sostenida y participación vecinal.
Monterrico atraviesa una transformación que ya se percibe en la calle, en los corsos y en la conversación regional: el turismo comenzó a llegar a una ciudad históricamente identificada por su perfil tabacalero. La visita de Cristian y César, dos turistas formoseños que arribaron este fin de semana y fueron recibidos por el intendente Luciano Moreira en la Municipalidad, se convirtió en una señal concreta de ese cambio de rumbo.

Según trascendió, ambos visitantes eligieron Monterrico tras ver en medios correntinos la promoción que el jefe comunal realizó sobre el vino, la cultura local y el potencial de la ciudad en otras provincias. El dato no es menor: la decisión de viajar a los Valles jujeños, y no al circuito tradicional del norte, confirma que la marca “Monterrico” empieza a instalarse como alternativa turística con identidad propia.
La gestión municipal viene sosteniendo una línea de trabajo enfocada en objetivos medibles: posicionamiento territorial, agenda cultural, hospitalidad y construcción de experiencia para el visitante. En esa lógica, los corsos funcionaron como vidriera de alto impacto, no solo por la convocatoria local, sino por la presencia de público proveniente de Mendoza, La Rioja, Buenos Aires, Chaco, Tucumán, Salta y ahora Formosa.

Este proceso también refleja un componente clave: el acompañamiento de los vecinos. Sin comunidad comprometida no hay destino posible. La limpieza, el orden, la hospitalidad, el comercio activo y el orgullo por lo propio son hoy activos estratégicos que potencian la propuesta municipal y transforman eventos culturales en oportunidades económicas concretas para emprendedores, gastronómicos, transportistas y feriantes.
En ese marco, el intendente Moreira invitó a los visitantes a presenciar los corsos y les entregó presentes de cortesía, gesto que refuerza un concepto central en la construcción de destinos emergentes: cada turista es también un multiplicador de marca. La experiencia positiva de quien llega se convierte en promoción orgánica para nuevas corrientes de visitantes.
Monterrico no abandonó su identidad productiva: la está ampliando. Ese es el núcleo del redireccionamiento político en curso. La ciudad tabacalera comienza a sumar valor cultural y turístico como nuevo motor complementario de desarrollo. Si se sostiene la planificación, la articulación público-privada y la agenda de promoción, lo que hoy aparece como una novedad puede consolidarse mañana como política de Estado local.
