El niño quiere ponerse su guardapolvo blanco

 El niño quiere ponerse su guardapolvo blanco

Amigos de Argentina y comprovincianos, estamos pasando momentos muy difíciles y controvertidos con relación a los niños y la docencia. Creo que tengo cierta autoridad moral para poder hablar, ya que provengo de una familia de docentes. Mi madre fue docente hasta su jubilación, mis hermanas y yo aunque sea abogado, será por la sangre que me dedique a la docencia 38 años.

Estuve frente a un curso de alumnos donde recibía a niños de 12 y 13 años y los dejaba a los 18 años. Es decir, mantener contacto permanente con grupos que iban creciendo, se iban formando y se iban haciendo hombres de bien y que hoy tengo la satisfacción en la calle que me encuentran y me saludan, diciendo “adiós profesor”, es decir, hay en docencia autoridad para hablar.

Docente significa enseñar, por eso me causa pena y preocupación que la provincia de Buenos Aires sea el distrito que desparrame por todo el país los conceptos primarios de educación, y esté al frente del gremio de los que enseñan, alguien que no puede hacerlo.

Baradel, éste señor que está dirigiendo los gremios en Buenos Aires ha ingresado al magisterio como portero, luego siguió como preceptor y basta, es decir, nunca ha estado al frente de un grupo de alumnos y hoy viene a decretar una huelga general.

Creo que es algo terrible, es algo inhumano, algo que está en contra de los principios básicos de los Derechos Humanos. Fundamenta mi pedido el caso de Ecuador. En la República de Ecuador, la constitución establece la prohibición de hacer huelga a los miembros de las fuerzas armadas, a los médicos y a la docencia, es decir, a los maestros.

¿Por qué?

Porque es lógico, estamos privando a los niños de un derecho.

Pregunto a quienes pregonan los Derechos Humanos: ¿Dónde está el derecho del niño? Que es inocente, que tiene que aprender a vivir en sociedad, convivir con amigos. Se van formando grupos que luego se hacen hombres ya que cada uno toma un lugar en su vida.

Como puede ser posible que de la casualidad que en Argentina todos los años cuando van a empezar las clases y cuando el niño entusiasmado compra su cuaderno, compra todos sus elementos necesarios para ir a la escuela pensando en ponerse su guardapolvo blanco, se le prive de ir a la escuela, porque están en huelga.

Antes de empezar una labor tan importante que es la de aprender, donde van a salir leyendo, escribiendo, comunicándose con sus semejantes que no les permiten estar juntos el primer día de clases.

Señores docentes por favor recapaciten. Ejerciten la enseñanza, se están olvidando de ejercitar  ese derecho fundamental que es el de enseñar.

La constitución dice: Todos los ciudadanos tenemos el derecho de aprender y enseñar.

En la provincia de Buenos Aires se les descontará una pequeña suma de dinero, pero eso no compensa la pérdida que significa impedir al niño ese derecho.

Soy un hombre que ha cumplido con todas las etapas de la vida: Niñez, juventud y ahora la senectud. Estoy en el ocaso de mi vida y tengo la alegría de ir por las calles y encontrar un médico, un ingeniero o un taxista y que me dicen: Profesor, ¿cómo le va?

Entonces, me siento alegre, porque no me saludan por saludar, sino recuerdan a alguien que les enseñó algo.  Les enseñó que la Constitución nos da en derecho de enseñar, de aprender, de respetar la vida de los demás. Ellos no se olvidan de un artículo básico de la Constitución donde dice: Las acciones privadas de los hombres, que no ofendan al orden ni a la moral pública, están solo reservadas a Dios y no frente a la justicia de los magistrados. Nadie puede ser obligado a hacer lo que la Ley no manda, ni privado de lo que ella no prohíbe. Entonces, con eso basta.

No privemos a nuestros niños del derecho fundamental de aprender.

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