Otra vez el 2do. semeste: Esfuerzo promocional periodístico

En la mañana del ajuste de tarifas, el diario La Nación intenta un esfuerzo promocional importante instalando que antes de los comicios previstos para octubre, el público verificará que hay una recuperación de la economía. Otra vez el 2do. semestre es la panacea de parte de quienes -tal como es el caso del matutino de la familia Saguier- todavía no explicó por qué prometió lo mismo para el 2do. semestre de 2016 y no ocurrió, o sea que el vaticinio fue falso. Habría que recordarle que los ajustes de tarifas exponen la falta de resolución del reordenamiento de precios relativos en la Administración Macri. Según definiciones internacionales, cuando un hogar debe gastar más del 10% de sus ingresos totales, descontados los gastos fijos (que se pueden aproximar por los gastos alimentarios), esa familia sufre de “pobreza energética”. El nuevo tarifazo que se trae entre manos el gobierno incrementará, sin duda, la vulnerabilidad de muchos hogares, tanto por las facturas de los servicios que les pasarán por debajo de las puertas cuanto por el enriquecimiento de los proveedores con posición dominante en el mercado de bienes y servicios.

El diario La Nación invoca al economista Dante Sica para explicar que el 2do. semestre será de crecimiento de la economía: «La economía ya empezó a recuperarse. Dejamos atrás la recesión», afirmó el director de Abeceb, quien hace tiempo viene ofreciendo una visión optimista de los acontecimientos, inclusive en el 2016 de 5to. año de estanflación continuada. Según esa consultora, se prevé un «alto crecimiento» este año en la siderurgia (11,5%), la construcción (10,1%), el sector automotor (5,1%), el agro (4,3%), los agroquímicos (5,4%) y la carne bovina (3,8%).

Comparte su criterio Marina del Poggeto, de la consultora Bein & Asociados, aquella que asesoraba a Daniel Scioli, quien hizo campaña proselitista negando la estanflación, que por entonces llevaba 4 años continuados. «La reactivación ya está arrancando», dijo ahora del Poggeto, y lo fundamentó en el 4to. trimestre agrícola de 2016, y en la obra pública del 1er. semestre 2017.

Mucho más interesante fue lo de Juan Luis Bour, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas. Él proyectó un crecimiento interanual de entre 2,5% y 3%, con avances en el consumo y el empleo. Pero advirtió: «No sé si serán suficientes para mejorar el humor social.»

Precisamente esa es la cuestión. Que en 2017 la economía recuperará lo que perdió en 2016, no hay dudas. Pero el análisis debería ser más complejo y, además de los porcentajes sectoriales habría que evluar cómo impactan en el humor social.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se hubiera sentido seguramente más cómodo si escribiera los informes de rutina de Economía & Regiones y le tocara analizar la inflación de lo que va del gobierno: “Durante los primeros 12 meses de nuestra gestión podemos decir que consolidamos ese proceso a la baja de la inflación, que este año va a rondar el 17%”, le tocó decir cuando le preguntaron sobre el 25% anualizado que se pronostica para los 2 primeros meses del año.

Como consultor no se le hubiera perdido de vista, en el contexto de una década que enfocó como funcionario para verle el costado positivo, que en enero las naftas, el ABL y el monotributo (todos regulados por el sector público) estuvieron en enero entre los aumentos más fuertes y, según las estimaciones privadas, la inflación rondará entre el 1,8% y el 2%.

Febrero no pinta mejor y la medicina privada, el servicio eléctrico y los peajes son algunos de los rubros que ya tienen determinado un salto significativo en sus valores.

Las empresas de medicina prepaga fueron autorizadas a incrementar un 6% sus tarifas a partir de febrero. En 2016, sus aumentos acumulados fueron del 43,5%.

Asimismo, 1,3 millón de ciudadanos que se mueven a diario por las principales autopistas metropolitanas deberán pagar un 52,3% más de peaje en las autovías Illia, 25 de Mayo, Perito Moreno aunque si es con sistema de Telepeaje, el alza será del 15% (uno paga la mano de obra del sindicato de Facundo Moyano y el otro no. Esto provoca una consulta: ¿comenzarán a fallar las cabinas de telepeaje?). También se modificarán las tarifas en la autopista Buenos Aires-La Plata, Acceso Oeste y Panamericana.

En cambio, el tarifazo se trató en las audiencias públicas de diciembre de 2016 y fue confirmado a comienzos de año por el ministro Juan José Aranguren. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) no definió el nuevo cuadro tarifario, pero se estima que promedio será incrementado 36%, el doble que la inflación pautada para todo el año. Y las remarcaciones no terminan ahí. Finalmente, el Gobierno pretende un nuevo aumento de tarifas eléctricas para noviembre.

Los que pretenden el reajuste general no son las distribuidoras (Edenor y Edesur en Área Metropolitana de Buenos Aires) sino las generadoras de energía.

Lecturas sociales

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), un think tank kirchnerista cuyo staff dirige un autoproclamado militante popular como el concejal del FpV en San Martín, Hernán Letcher, brinda una interpretación que es K pero no por ello menos real sobre el aumento de las tarifas: para determinados sectores de la sociedad tendrá un impacto mayor en la inflación que el que expresan las estadísticas.

Según el nuevo IPC calculado por el INdEC, el 0,35% de los gastos de los hogares está destinado a electricidad. Esto quiere decir que, en promedio, la ponderación es muy baja, ya que, en 1/3 de los hogares de menores recursos, el gasto en la luz resulta superior al 10% del ingreso.

Entre otros factores, el problema reside en la utilización de encuestas de 2005 para observar el impacto de la erogación que luego dará como resultado el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Por otro lado, resulta relevante analizar cómo en los deciles más bajos repercuten los incrementos tarifarios en los precios finales, y especialmente en los alimentos.

No sólo la electricidad y el gas golpean el presupuesto de los hogares, sino que presionan a la suba de todos los bienes, a través del aumento de costos. En este sentido, la variación de precios dependerá de cuánto se trasladen a precios.

El impacto del aumento tarifario resulta significativo para los hogares del decil 1 de ingresos, con consumos de entre 150 y 300 kWh: aumenta 2,51 puntos porcentuales el ingreso destinado a atender el costo de la energía, pasando de representar 3,80% a 6,51% (un aumento del 70%).

En el otro extremo, los recursos destinados a la energía de los hogares del decil 10 también aumentan en 72%, pero dado el escaso peso de dicho gasto sobre su nivel de ingresos, el tarifazo sólo representa un incremento 0,18 puntos porcentuales, pasando de representar el 0,25% a 0,43% de sus ingresos.

En el caso de los hogares con consumos de entre 300 y 600 KWh, el incremento para el primer decil pasa de representar el 7,27% a 10,97% de sus ingresos, es decir, 3,7 puntos porcentuales. El aumento en porcentaje es de 51%.

Para este nivel de consumo, el aumento en el decil 10 es de sólo 0,25 puntos porcentuales, pasando de destinar el 0,48% a 0,73% de sus ingresos (52% de aumento).

En todos los casos, el incremento recae con mucho mayor peso en los primeros deciles de ingresos. Para el primer decil, el peso de la electricidad pasa a representar entre un 7% y un 22% según los diferentes perfiles de consumo, afirma el director del CEPA. Nada desliza acerca de que este desastre lo armaron Néstor y Cristina, con su absurdo congelamiento tarifario durante más de 10 años, populismo inexplicable hasta para la demagogia.

Volviendo al comienzo, es cierto que a la realidad el gobierno intenta contrarrestarla con promesas. Pero al sector más afectado no le provocará un mejor humor abundar en porcentajes y explicaciones macroeconómicas. Lo más conveniente sería compensarlo conque no haya aumentos en los alimentos, por ejemplo. Pero una política discrecional al respecto ya la rechazó la Administración Macri. Por lo tanto, que siga la panacea, quizá sólo un placebo quizá no, del 2do. semestre 2017.

De todos modos, una última advertencia: no será fácil para la Administración Macri ‘cerrar’ listas en estas condiciones. Entre abril y junio tendrá que ofrecer algo más de bonanza.

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