Peor que el vacunatorio VIP, insoportable hipocresía, algunos fingen arrepentirse

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El aumento que se auto-otorgaron los senadores nacionales este jueves en una críptica votación a mano alzada se cocinó un día antes en el despacho de la vicepresidenta Victoria Villarruel, en el primer piso de la Cámara Alta. Allí el miércoles por la tarde, en la reunión de Labor Parlamentaria, todos los bloques políticos, incluido La Libertad Avanza, acordaron duplicarse la dieta y “agregarse” un aguinaldo.

Ese pacto quedó estampado en una resolución escrita que lleva la firma de una decena de senadores. El sanjuanino Bruno Olivera puso la firma por LLA, porque no estaba presente el jefe del bloque oficialista, Ezequiel Atauche. Además firmaron, entre otros, los kirchneristas José Mayans Juliana Di Tullio; el radical Pablo Blanco, y referentes de fuerzas provinciales como la neuquina Lucila Crexell y el correntino Carlos Espínola. La primera firma que aparece en la nota es la del salteño Juan Carlos Romero, cuyo bloque Cambio Federal actúa como satélite del oficialismo. 

Romero fue quien propuso en el recinto que se vote “sobre tablas” –es decir sin debate y a mano alzada– la resolución 615, que no estaba en el orden del día para no aparecer ante el ojo público. El pacto entre Villarruel y los senadores funcionó hasta en esos detalles: fue el último tema a tratar en una sesión que avanzó sin sobresaltos para designar a embajadores y nadie en el hemiciclo atinó siquiera a explicar en ese momento de qué se trataba.

 

Después se desató una tormenta hasta ahora de alcances impredecibles, porque al momento puntual de levantar o no la mano, hubo algunos que evitaron hacerlo y otros lo hicieron muy tímidamente: el gesto llamativo de Martín Lousteau quedó registrado en la transmisión oficial. Pero lo cierto es que esa instancia era una mera formalidad, porque el acuerdo político ya era preexistente. De hecho, no queda registrado en el acta de votación quiénes fueron y quiénes no.

“Los libertarios votaron con el culo, sentados, pero votaron a favor. Cuando vos queres dejar en claro que votás en contra, pedís la palabra y lo dejás en acta. Se hicieron los boludos, si pasaba pasaba”, explicó a elDiarioAR una fuente parlamentaria que conoce los pasillos de la Cámara Alta. En su despacho habían convalidado el aumento de la dieta: “No puede ser que un senador nacionales ganara menos de 2 millones de pesos”.

Los legisladores cobraban de bolsillo, de piso, $1,7 millones y pasarán a cobrar al menos $4 millones. Ya había habido un intento de incrementarse la dieta a principios de año, a través de una decisión administrativa de la jefa del Senado, la vice Villarruel, pero el ruido que generó junto con el aumento en Diputados y en Casa Rosada en medio del fuerte ajuste de Javier Milei echó por la borda el intento.

En rigor, el proyecto de resolución establece un aumento en los módulos (la unidad de medida administrativa), que supone una suba en la cantidad de pesos de las dietas (sueldos) y de los ítems extra (desarraigo y gastos de representación, que vendrían a ser los viáticos). Además, los legisladores percibirán un sueldo número 13, en lugar de 12, que sería en los hechos un aguinaldo, que los legisladores nacionales no lo tienen.

Este jueves por la tarde fue la propia Villarruel la que avaló la votación en el recinto y explicitó el trasfondo de la decisión: “Hoy los senadores de todos los bloques acordaron un aumento de su salario que fue votado a mano alzada en el recinto por contar con los votos necesarios para hacerlo. Como Presidente del Senado NO soy senadora, no cobro del Senado y NO puedo interferir en esas decisiones. Tampoco puedo obligar a que se vote nominalmente ni a que se justifique la decisión avalada por todos, porque NO soy senadora”, escribió en sus redes. En la Cámara Alta hay quienes piensan que el mensaje de la vice estaba dirigido a contestar el enojo del Presidente.

La polémica obligó a algunos oficialistas y opositores a intentar rápidamente despegarse. LLA y el PRO buscaron moverse como un mismo bloque oficialista. “Ezequiel no estuvo ayer en labor, pero quedó claro que no iban a acompañar”, aseguraron a elDiarioAR en el entorno de Atauche. Aún no lo definió, pero el senador está pensando en “donar” el incremento, que le corresponde desde mayo.

«El Bloque Frente PRO en su totalidad no acompañó el aumento de dietas”, salieron rápido a aclarar en la bancada que preside Luis Juez. Cuando este medio consultó qué harán los senadores amarillos ante el aumento, no hubo respuesta.

Sí hubo dos radicales que avisaron que pidieron no recibirlo. Es el caso de Rodolfo Suárez y Mariana Juri, que responden al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, también muy alineado con la Casa Rosada. Le solicitaron, vía nota, a la Secretaría Administrativa “no percibir el aumento”. Junto con ellos dos, hubo otro radical, Víctor Zimmerman, que explicitan no haber levantado la mano. Su jugada de desmarcación vuelve a tensar la interna en la UCR, que ya se abrió cuando Lousteau y Blanco votaron en contra del DNU 70/23. Sin embargo, ahora, el bloque del radicalismo sí firmó el pacto de aumento de las dietas en el despacho de Villarruel. 

MC/MG

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