Perico Noticias, 3 de febrero del 2026 // En Perico, el oficio de concejal —legislar y controlar— fue degradado a un show de cotillón. Instalan debates livianos, emocionales, “para la tribuna”, mientras pasan por debajo de la mesa los asuntos que definen el futuro: fondos públicos, obras sin licitación, agua, trabajo, ambiente y la pelea real por el poder económico. Hoy discuten si la plaza del 20 de Junio será feria o pista. Pero callan —o miran para otro lado— cuando una empresa de escala global empuja por el control del Consorcio del Parque Industrial para blindar información y convertir el parque en una frontera: una Muralla China que separa desarrollo de ciudadanía.
En Perico hay un síntoma que se repite: cuando la ciudad necesita control institucional, aparecen concejales actores. Cuando el pueblo exige respuestas sobre contratos, licitaciones, recursos y riesgos, ofrecen “contenido” para redes: discusiones de baja densidad, titulares fáciles, polémicas de utilería.
No son debates: son pantallas de humo.
El método: distraer con cotillón para que nadie mire la caja
Ya lo hicieron con los corsos. Se montó una discusión interminable sobre “dónde” se harían, cuando existía una ordenanza que —si se respetaba— ordenaba el camino. Pero el show era funcional: mientras la ciudad hablaba de espuma y comparsas, el ruido tapaba preguntas más peligrosas.
Por ejemplo, una que todavía quema: ¿cómo se explica el desvío de recursos hacia obras sensibles sin el proceso licitatorio que corresponde? El caso del nuevo cementerio se instaló como murmullo, no como expediente. Y eso es exactamente lo que el showman necesita: que todo quede en comentario, no en control.
Ahora: plaza 20 de Junio, otra escena para el mismo guion
Hoy el escenario es la plaza del barrio 20 de Junio. Un espacio verde, de los vecinos, con una premisa básica: la comunidad decide. Sin embargo, otra vez se arma la pelea de guion:
- “playa ferial para artesanos y emprendedores” vs
- “pista de patín y skate”.
¿De verdad ese es el debate estratégico de Perico?
No. Es el debate conveniente.
Porque cualquiera de las dos ideas puede ser útil si está bien hecha, con consenso, con proyecto, con presupuesto transparente, con mantenimiento, con seguridad y con calendario de actividades. El problema no es discutir: el problema es usar la discusión como cortina.
La palabra “deporte” les queda grande
Decir “deporte” como argumento suena lindo. Genera adhesión inmediata. Pero la palabra deporte se defiende con hechos, no con slogans.
¿Dónde estuvo el Concejo cuando había que hacer lo mínimo institucional? Adherir a la Ley Nacional del Deporte, ordenar política deportiva, generar un marco de financiamiento, promover clubes, infraestructura, programas de base. La conocen. Y sin embargo la evitan. Porque el deporte real exige plan, presupuesto, control y trabajo. El cotillón exige solo micrófono. Es marketing, no política pública.
Mientras tanto, el verdadero partido se juega en el Parque Industrial
Y acá está lo que no quieren que mires. La pelea pesada —la que define empleo, agua, ambiente, poder y futuro— está corriendo por debajo de Perico: la puja por el control del Consorcio del Parque Industrial.
Cuando una empresa química de escala y lógica hermética presiona por gobernanza, lo que se busca no es “orden”: se busca control del silencio. Se busca que el parque funcione como un territorio separado, blindado, con actas, decisiones y permisos en una caja negra. Y en Perico ese blindaje ya tiene nombre político y simbólico: Muralla China.
Una frontera.
Entre el parque y la ciudad.
Entre la información y el vecino.
Entre la rentabilidad y el derecho a saber.
El Concejo: amputado para controlar, hiperactivo para distraer
El Concejo Deliberante debería ser el órgano que pregunta, investiga, cita, pide informes, audita, exige publicaciones, convoca audiencias, y arma ordenanzas que protejan a la comunidad.
Pero hoy parece otra cosa:
- les faltan brazos para pedir informes,
- les sobran brazos para actualizar dietas,
- y les alcanza la energía para producir “escenas” que entretienen al algoritmo.
Perico no necesita animadores. Necesita representantes.
Lo que corresponde, ya, sin acting
Si el Concejo quisiera honrar su función, mañana mismo debería exigir:
- Actas públicas y reglas de transparencia del Consorcio del Parque Industrial.
- Informe de impacto hídrico y plan de contingencias por actividad química: consumo, efluentes, monitoreo.
- Tablero de empleo local: porcentaje real de mano de obra periqueña, contratistas, metas verificables.
- Audiencias públicas y mecanismos de participación: licencia social no es un afiche, es un proceso.
- Revisión formal de obras y contrataciones sensibles: licitación, presupuestos, certificados, trazabilidad.
Si no lo hacen, no es por falta de herramientas. Es por falta de voluntad.
El fuego no está en la plaza, está en la institucionalidad
Perico está en un punto de inflexión.
O se gobierna con instituciones que controlan, o se administra con showman que entretienen.
O se discuten prioridades reales, o se vive en un set permanente.
La plaza del 20 de Junio importa, claro.
Pero el futuro de Perico no se define en una pista. Se define en la transparencia, el agua, el trabajo, el ambiente y el control del poder económico.
Y mientras el Concejo hace cotillón, la Muralla China avanza ladrillo por ladrillo.
