Perico no esperó al banco: el pasamano financió la ciudad real mientras el Estado premia a gigantes

Perico no esperó al banco: el pasamano financió la ciudad real mientras el Estado premia a gigantes

Perico Noticias, 13 de febrero del 2026 // En Perico, la cultura del pasamano —heredera de la lógica comunitaria de la Minga— sostuvo en los hechos lo que la política y el sistema financiero no resolvieron: crédito rápido, confianza social y capital de arranque para cientos de familias. Mientras tanto, Jujuy consolida beneficios fiscales para grandes firmas y deja bajo presión tributaria a quienes más empleo cotidiano generan.

Hay una verdad incómoda que la economía formal todavía no quiere mirar de frente: en Perico, durante los últimos años, el financiamiento más eficaz para miles de trayectorias productivas no vino de ventanillas bancarias ni de programas estatales lentos. Vino del tejido social. Vino del pasamano.

Ese mecanismo, profundamente arraigado en prácticas comunitarias andinas y emparentado con el espíritu de la Minga, no es una anécdota folclórica. Es una infraestructura financiera popular. Funciona con reglas claras, reputación, reciprocidad y cumplimiento colectivo. Donde el banco pide historial que el emprendedor no tiene, el pasamano ofrece algo que sí existe: confianza organizada.

La paradoja que duele: el pequeño financia al grande

En paralelo, la provincia otorga instrumentos de promoción —como certificados de crédito fiscal— a grandes inversiones. El debate de fondo no es “empresa grande sí o no”. El punto crítico es la asimetría:

  • al actor de escala se lo incentiva,
  • al pequeño se lo grava, se lo inspecciona, se lo demora,
  • y al cuentapropista se lo deja solo frente a costos, inflación y caída del consumo.

Cuando eso ocurre, la señal económica es contradictoria: el ecosistema que más densidad de empleo genera (microemprendimientos, comercio barrial, servicios de cercanía, autoempleo) termina subsidiando, por vía tributaria y burocrática, a los segmentos con mayor espalda financiera.

Perico: laboratorio vivo de economía social aplicada

Perico no creció solo por ubicación o mercado. Creció porque su comunidad inventó soluciones. El pasamano no reemplaza a la banca ni al Estado, pero sí expone sus falencias:

  • velocidad de respuesta,
  • baja fricción operativa,
  • capilaridad en barrios y ferias,
  • reinversión local casi inmediata.
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En términos de desarrollo, esto es clave: cada peso que circula en redes solidarias de financiamiento tiene un multiplicador territorial alto. Se transforma en mercadería, herramientas, moto para reparto, horno para producción, insumos, mejora de local. Es decir, economía real.

El mensaje político detrás del fenómeno

No sorprende que en Perico haya un electorado con fuerte preferencia por discursos anti-burocráticos; tal vez por eso el presidente Javier Milei visitará Perico. Cuando la vida cotidiana te enseña que el expediente tarda y la cuota del banco no llega, pero el vecino te presta y la rueda gira, cambia la percepción sobre quién resuelve.

La discusión no debe caer en grietas estériles. El desafío estratégico para Jujuy es otro: pasar de una política de incentivos concentrados a una arquitectura de crecimiento distribuido. Si no se corrige, la provincia seguirá premiando volumen de facturación y castigando volumen de esfuerzo.

Qué debería venir ahora

Una agenda inteligente y justa debería incluir, al menos, cinco decisiones concretas:

  1. Régimen fiscal diferencial para micro y pequeños en etapas tempranas (alivio real, no cosmético).
  2. Fondo provincial de garantías para cuentapropistas y unidades productivas familiares.
  3. Microcrédito formal de aprobación ágil con scoring alternativo (ventas, trayectoria, comunidad).
  4. Compra pública local con cupos para emprendimientos jujeños.
  5. Mesa de productividad territorial en Perico para convertir pasamano + formalización en política pública replicable.

Perico ya hizo su parte

El dato revelador es este: cuando faltó financiamiento accesible, la gente no se paralizó. Se organizó.
Cuando el sistema no abrió puertas, la comunidad creó puertas nuevas.
Y cuando la macroeconomía se volvió excusa, Perico eligió la cooperación como tecnología social de supervivencia y crecimiento.

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La política provincial haría bien en leer esa señal con humildad. Porque donde algunos ven informalidad, hay en realidad inteligencia colectiva. Y donde algunos ven “economía menor”, hay una potencia productiva que sostiene consumo, empleo y paz social todos los días.

Perico no pide privilegios. Pide algo más básico: reglas que no castiguen al que se levanta temprano para producir.

¿Desde que asumió Javier Milei, ¿tu situación económica personal?

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