“Pinocho en el Palacio: cuando el relato se derrumba, la economía pasa factura”

“Pinocho en el Palacio: cuando el relato se derrumba, la economía pasa factura”

Perico Noticias, 5 de febrero del 2026 // El mercado ya empezó a votar con los precios de los bonos y el riesgo país: suben las dudas, cae la credibilidad y se enfría la economía real. Si el Gobierno insiste en subestimar la inflación y sobrevende metas imposibles, el costo no será discursivo: será más recesión, más angustia social y menos margen político.

En política económica hay un activo más valioso que las reservas: la confianza. Y hoy ese activo se está erosionando.
Mientras el oficialismo intenta sostener una narrativa de desinflación acelerada, las propias expectativas privadas relevadas por el BCRA muestran que el mercado corrigió al alza sus pronósticos para 2026, tanto en inflación anual como a 12 meses.

El problema no es sólo técnico, es de conducción. Cuando hay ruido sobre la calidad o el timing de los datos, los inversores reaccionan: no discuten en TV, reprecian riesgo. Por eso, con el riesgo país otra vez en ascenso y mayor volatilidad financiera, la señal que recibe la economía real es de freno, no de despegue.

A eso se suma una brecha cada vez más visible entre meta oficial y percepción social. El Presupuesto 2026 fue presentado con una pauta inflacionaria cercana al 10%, pero el REM se ubica claramente por encima y la corrección reciente fue alcista.
En paralelo, mediciones privadas reportaron una primera semana de febrero con fuerte salto en alimentos, lo que refuerza la sensación de que la nominalidad no está bajo control en la góndola.

La consecuencia es conocida:

  • salarios corriendo de atrás,
  • consumo en modo defensivo,
  • empresas postergando decisiones,
  • y una ciudadanía que ya no compra promesas sino tickets de supermercado.
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Esta editorial no necesita adjetivos grandilocuentes: alcanza con mirar el tablero. Si la estrategia oficial fue “anclar expectativas” con discurso, hoy el mercado responde que sin consistencia, no hay ancla que aguante. La economía argentina no colapsa por falta de relato; colapsa cuando se rompe el vínculo entre datos, decisiones y realidad.

La pregunta de fondo ya no es si enero dio más o menos una décima.
La pregunta es si hay plan para evitar que 2026 termine siendo otro año de decepción productiva, endeudamiento improductivo y desgaste social.

Porque cuando la verdad económica tarda en publicarse, igual aparece.
Y cuando aparece, cobra intereses.

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