Provincia «La mitad aumentaron la carga de Ingresos Brutos»

 Provincia «La mitad aumentaron la carga de Ingresos Brutos»

El presidente Mauricio Macri planteó que, con el proyecto de presupuesto 2017, incluirá una reforma tributaria integral que contemple impuestos nacionales, provinciales y municipales. Antes de eso -incluso antes de las elecciones-, el hoy gobernador cordobés Juan Schiaretti impulsó el reemplazo de Ingresos Brutos por un IVA provincial y sumó el apoyo de provincias grandes como Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza. Pero no sólo no se avanzó en la discusión, sino que este año once provincias subieron Ingresos Brutos.

Los retoques a esa carga pusieron énfasis en los grandes contribuyentes y se formalizaron con aumentos de alícuotas, nuevos tramos de facturación con mayores porcentajes de imposición, creación de sobretasas, eliminación de descuentos, y otros aumentos indirectos o implícitos. La contracara es que se alivió o se mantuvo el esquema impositivo para los contribuyentes más pequeños.

Los datos se desprenden de un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que señala que Tucumán, Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Río Negro y Neuquén subieron alícuotas (o aplicaron sobretasas) para las industrias grandes, con incrementos de entre 0,2 a 1 punto de la alícuota.

Tucumán quedó como el distrito más caro en cuanto a carga tributaria sobre la industria local grande, y provincias de la Región Centro (Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe), como las que mayor alícuota aplican a las industrias de «extraña jurisdicción» (de fábricas radicadas en otros lugares). Para las unidades fabriles chicas no hubo alzas de las alícuotas. En ese segmento, Tucumán y Misiones aplican la mayor presión.

Para los grandes comercios, Tucumán, Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Río Negro y Neuquén subieron alícuotas; Córdoba encabeza el ranking de mayor presión impositiva, y le siguen la provincia y la ciudad de Buenos Aires. Para el comercio pequeño, Córdoba y Santa Fe bajaron 0,14 y 0,55 puntos la imposición, en cada caso.

Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, dice que en un año recesivo y complejo, en el que tanto la Nación como las provincias buscan fondos, es «complejo» debatir una reforma tributaria que incluya una eliminación o un cambio de un impuesto que representa hasta tres cuartas partes de los recursos.

«Está claro que es un impuesto distorsivo porque, a diferencia del IVA, se escala y no hay uniformidad en las alícuotas, pero es difícil que en un contexto de escasez haya cambios -agrega-. Hay que rediscutir e ir a un esquema más federal y más ordenado; lo veo difícil partiendo de déficit.»

Los economistas coinciden en que los cambios puestos en marcha por la Nación -suba del mínimo no imponible de Ganancias, devolución de IVA a jubilados y perceptores de pagos sociales, baja o eliminación de retenciones- impactan en los ingresos de las provincias y no alcanzan a ser compensados por la devolución en cuotas de la parte de la coparticipación que iba a la Anses.

Por otra parte, las gestiones por ese reintegro demuestran que los intentos de condicionar fiscalmente a las provincias en los acuerdos con la Nación quedan abortados. El borrador del convenio para esa devolución de la parte de la coparticipación que se retenía para financiar a la Anses, incluía condicionalidades referidas a la necesidad de transparencia, pero fueron eliminadas. Y tampoco hay límites para el endeudamiento provincial.

«No desconocemos el impacto sobre la rentabilidad y la quita de incentivos a invertir que significa la multiplicación de impuestos provinciales y tasas municipales, pero hay zonas grises que interfieren en un tratamiento más concentrado del tema, porque son varios los ministros que negocian con los gobernadores», admite un funcionario técnico del Ministerio de Finanzas de Córdoba, que advierte que la presión tributaria es directamente proporcional a la complejidad de las economías.

Ariel Barraud, economista del Iaraf, señala que el impacto de Ingresos Brutos en la recaudación propia de las provincias no dejó de subir en la última década: mientras que en 2001 de cada $ 100, 57 provenía de ese tributo, en 2014 este último monto había subido a $ 77 pesos. «La estructura tributaria se volvió «cada vez más procíclica y regresiva», apunta.

Sigaut Gravina entiende que un IVA provincial se superpondría con el nacional, pero insiste en que hay que buscar opciones. «Hay predisposición al diálogo y se debe buscar consenso político en negociaciones que serán duras; el gran riesgo es que por las complicaciones queden en nada.»

El especialista en impuestos provinciales y convenio multilateral Federico Favot sostiene que un IVA provincial resolvería los problemas que generan los regímenes de recaudación anticipada, pero coincide en que instrumentarlo «requiere de grandes acuerdos políticos».

Fuente: La Nación

Compartí:

Noticias Relacionadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 + 16 =