Radicales de Syriza rompen con Tsipras y forman un nuevo partido

 Radicales de Syriza rompen con Tsipras y forman un nuevo partido

El ala radical del izquierdista Syriza anunció la formación de un nuevo partido que se presentará a las elecciones anticipadas previstas para este otoño tras la dimisión del primer ministro, Alexis Tsipras.

Por Idafe Martín || La maniobra del primer ministro griego Alexis Tsipras para deshacerse de los halcones antiajuste de su partido Syriza convocando elecciones anticipadas para el 20 de septiembre empieza a darle los frutos que buscaba.

Apenas horas después del anuncio de la convocatoria electoral, 25 diputados de Syriza anunciaron esta mañana la formación de una nueva formación política, bautizada como “Unidad Popular” y que concurrirá a los comicios adelantados con la bandera de acabar con el ajuste y romper el acuerdo que Grecia firmó con sus acreedores internacionales el 12 de julio y que le evitó el default y la salida de la Eurozona.

“Unidad Popular” está liderada por uno de los líderes más duros de Syriza, el ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis, un hombre que siempre ha pedido que Atenas haga default y salga del euro.En el nuevo partido en principio no estarán ni el ex ministro de Finanzas y estrella mediática Yanis Varoufakis ni la presidenta del Parlamento Zoe Constantopoulou, dos de los más críticos con el acuerdo firmado por Tsipras y que en las últimas semanas votaron tanto contra ese acuerdo como contra los ajustes que conlleva. La popularidad de la que goza Varoufakis entre los griegos hace que su renuncia a participar en el nuevo partido sea una buena noticia para Tsipras.

Los 25 diputados que dejan Syriza facilitarán la labor de limpieza de Tsipras, que podrá dejar las listas electorales de Syriza completas con personajes fieles a su figura. No se conocen sondeos que prevean cuánto apoyo popular podría tener el nuevo partido, pero Tsipras confía en su popularidad a pesar del ajuste y en su tirón electoral para acercarse y hasta conseguir una mayoría absoluta que le daría manos libres para gobernar durante cuatro años sin depender del ala más izquierdista de Syriza. El giro de Tsipras hacia un modelo socialdemócrata es espectacular y tiene a la oposición política contra las cuerdas.

En conferencia de prensa esta mañana –recogida por varios cables de agencias- Lafazanis dijo que “Unidad Popular no será simplemente otro partido sino un poderoso frente político y social” contra el acuerdo. El nuevo partido se convierte gracias a sus 25 diputados en la tercera fuerza del Parlamento griego tras Syriza y los conservadores de Nueva Democracia. Por delante de los liberales de Potami, los neonazis de Aurora Dorado, los socialistas del Pasok, los nacionalistas de derecha de ANEL –en coalición por ahora con Syriza- y los comunistas del KKE.

La ley electoral griega hace que a la dimisión de Tsipras le sigan conversaciones del presidente de la República, Prokopis Paulopoulos con los líderes de las dos siguientes formaciones. Evangelos Meimarakis, líder de Nueva Democracia, ya dijo que intentará formar gobierno para evitar ir a las urnas, pero sus posibilidades son nulas y apenas conseguirá retrasar una semana la convocatoria electoral, que en ese caso sería el domingo 27 de septiembre en lugar del 20.

La Comisión Europea aplaudió esta mañana la maniobra de Tsipras porque entiende que podría servir para que el gobierno griego gane la estabilidad política y parlamentaria que le faltó hasta ahora.

Annika Breidthardt, una de las portavoces del Ejecutivo comunitario –que trabaja este mes al ralentí por las vacaciones del verano europeo- escribió en Twitter que “la Comisión Europea toma nota del anuncio en Grecia. La clave del éxito será un amplio apoyo al MOU –en inglés,Memorandum of Understanding, la lista de condiciones para el tercer rescate- y el respeto a los compromisos”.

El presidente del Eurogrupo –que reúne a los ministros de Finanzas del euro-, el holandés Jeroen Dijsselbloem, dijo en un comunicado que espera que “las elecciones lleven a un apoyo aún mayor –al rescate- en el Parlamento griego. Esperemos que tengan lugar relativamente rápido para que Grecia pueda, como está previsto, tomar decisiones importantes en octubre”.

Esas decisiones son los ajustes que Atenas debe llevar a cabo –principalmente en pensiones- antes de pasar la primera revisión del rescate, pero también el inicio de las negociaciones para la reestructuración de su deuda, que suma más de 300.000 millones de euros, casi el 180% de su PBI. Grecia deberá pasar revisiones trimestrales para ir recibiendo los préstamos europeos que le permitan devolver sus vencimientos de deuda y recapitalizar su banca. Esta semana ya recibió 13.000 millones para vencimientos y atrasos y 10.000 para los bancos.

Pero no habrá más dinero –ni reestructuración de deuda- sin ese ajuste en pensiones y reformas en el sistema fiscal y en el IVA. Por lo que Tsipras tenía pocas opciones de sacar adelante todo el paquete que conlleva el rescate si seguía dependiendo de un grupo de diputados que votaban en contra por sistema y le hacían depender de la oposición.

El más claro esta mañana fue Thomas Wieser, el alemán que dirige a los directores de los Tesoros europeos: “era una etapa esperada y para muchos era una etapa deseada para tener una estructura más clara en el gobierno griego”. Wieser dijo en una entrevista a la televisión pública austríaca que, sin elecciones anticipadas en Grecia –sin que Tsipras limpiara su partido de los halcones antiajuste- “la situación hubiera sido más arriesgada”.

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