A Scioli no le sirve el empate pero en el cuerpo a cuerpo, ¿él es Scioli?

 A Scioli no le sirve el empate pero en el cuerpo a cuerpo, ¿él es Scioli?

Domingo 15/11 de hora y medio de debate político con una sociedad que estará expectante. A una semana del 1er. balotaje presidencial de la historia argentina, los candidatos del Frente para la Victoria, Daniel Scioli; y de Cambiemos, Mauricio Macri, se enfrentarán frente a millones de ciudadanos. Tras la ausencia de Scioli del anterior debate de propuestas para las elecciones generales del 25/10, la Facultad de Derecho de la UBA volverá a ser desde las 21:00 el escenario para la realización de «Argentina Debate» en versión balotaje: el formato acordado prevé tiempo para que los candidatos expongan sus propuestas y tiempo para que planteen preguntas al otro candidato, por lo que también habrá réplicas y contrarréplicas, aunque no se permitirán interrupciones. Con Macri liderando las encuestas con un margen variable, el debate obliga a Scioli a un estilo discursivo más arriesgado. Además, ambos candidatos apuntarán sus discursos a los electores de los otros espacios. Por ejemplo, los votantes de Sergio Massa.

«(…) Pero quizás lo más importante que se ha cuestionado en ese análisis macrista es que Scioli pone el énfasis en la temática económica sin reparar que fue la política la que le impidió ganar en la primera vuelta, como el kirchnerismo daba por descontado. Apuntan a que la clase media, como también grandes sectores populares y de trabajadores, se cansaron de la distancia que estos años separó a la realidad de un relato ficcional sobre lo que ocurría en el país. (…)».

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hoy ocurrirá un evento histórico para la democracia representativa argentina, que aún vive una transición: Daniel Scioli y Mauricio Macri protagonizarán el 1er. debate mano a mano, previo al 1er. balotaje en la historia argentina que el domingo 22/11 definirá al próximo Presidenteque cumplirá el mandato 2015-2019.
Por decisión de los electores, la situación en la que cada uno llega a esta instancia, es diferente, después del sorpresivo resultado de la 1ra. vuelta: Scioli ganó pero por una magra diferencia de 3 puntos, no logró el objetivo de consagrarse en esa instancia, y Macri tiene la posibilidad de ganarle en la 2da. vuelta. 
En esa 1ra. vuelta ocurrió un hecho casi definitorio de lo que será la 2da. vuelta: el oficialista Frente para la Victoria (FpV) perdió ante la alianza Cambiemos la gobernación de la estratégica provincia de Buenos Aires (casi 38% del electorado nacional). La macrista María Eugenia Vidal fue la triunfadora ante el kirchnerista Aníbal Fernández. Deberá recordarse que Daniel Scioli gobierna aún hoy día la provincia de Buenos Aires, desde 2007. Y el Partido Justicialista, la fuerza partidaria más importante del Frente para la Victoria, gobierna la provincia de Buenos Aires desde 1987.
Ese es el motivo por el cual las expectativas no acompañan a Scioli. Luego se sumaron otras. Pero Macri‘surfea’ hoy día una ‘ola’ que ha crecido desde el 25/10. Por lo tanto, Scioli precisa un resultado del debate que le permita acortar la distancia y modificar el escenario. Si fuera una pelea de boxeo se especularía con una pelea cuerpo a cuerpo, en la pudiera colocar golpes decisivos, mientras que Macri intentará la larga distancia porque el empate es el triunfo. 
Aquí 4 fragmentos dominicales que ayudan a construir el escenario.
«La extraña sinceridad con que Gustavo Marangoni encaró esta semana sus varias apariciones televisivas no dejó lugar a dobles interpretaciones. El presidente del Banco Provincia y uno de los confidentes más cercanos de Daniel Scioli pareció reflejar lo que en voz baja se barrunta en los campamentos del sciolismo y en la quinta La Ñata: el debate de esta noche es la última oportunidad que tiene el candidato de torcer un destino que se anticipa como sellado.
Es como el boxeador que sube al ring en el último round sabiendo que la pelea está perdida. Sólo lo salvará un certero golpe de nocaut. El empate, en fallo dividido de los jurados, le sirve a Mauricio Macri, que con sostenerse de pie durante esos últimos tres minutos habrá ganado la pelea. Todo se juega esta noche. Los cuatro días hábiles que quedarán después de campaña antes de ir a las urnas el próximo domingo no pueden mover el amperímetro de las encuestas, que hoy favorecen cómodamente al candidato de Cambiemos.
Salvo algún cataclismo impensado que pueda aparecer, o un carpetazo cuya existencia buscaban por estas horas decenas de operadores de toda laya del oficialismo, hasta se dice que personal especializado de la exSIDE, si Scioli tiene una bala de plata deberá dispararla esta noche.
No hay otra chance para Scioli de intentar dar vuelta una historia que hasta aquí parecería cerrada. Con la reafirmación de la ventaja de Macri en la decena de encuestas que se conocieron en los últimos días, que le otorgan una diferencia de entre 6 y 12 puntos de intención de voto. Pero también con un dato que no es menor rescatado por analistas y consultores, que refleja que en general en el mundo los debates no han servido para cambiar una elección que estaba cantada de antemano. En el mejor de los casos, para el candidato del FpV, dicen esos expertos que el debate puede “mover” dos, a lo sumo tres, puntos hacia arriba o hacia abajo. No alcanza.  (…).»
«En el último tramo de la campaña Daniel Scioli corre de atrás. Se le nota la tensión en el gesto y las palabras. El 25 el gobierno recibió un monumental voto castigo pero él contra toda lógica se ha kirchnerizado hasta el punto de reivindicar el desastre macroeconómico que deja la presidenta Cristina Fernández. También de manera incomprensible promete más de lo mismo. Yuanes chinos inclusive. Se instaló en el mundo del Indec.
Pero, a pesar de tanta irrealidad, no está perdido, porque los voceros de Mauricio Macri (Prat Gay, Melconian, Aranguren) le dan material de sobra para preocupar a los votantes con una devaluación que será inevitable gane quien gane por la simple razón de que se acabaron los dólares. En lo que va de noviembre el Banco Central perdió más de mil millones de reservas y todos los días pierde más de cien. Hay un traspaso al billete verde que se está convirtiendo en estampida. Eso es lo que piensa la gente del dólar a 10 pesos y del cepo de Kicillof.
En ese contexto jurar que nada cambiará es poco creible, pero el gobernador bonaerense se aferra a esa promesa porque a esta altura nada tiene que perder. Logró, además, con la persistencia que lo caracteriza que el debate no sea sobre la tierra arrasada que deja Kicillof, sino sobre el presunto efecto de lo que hará Macri. Más aún, los aumentos de precios son para él culpa de alguien que todavía no llegó al poder y no obra del gobierno que hace 12 años que maneja discrecionalmente la economía.
No es poco mérito llevar la discusión a ese terreno. El problema es quién le cree. Si un sector amplio de la sociedad o sólo los adictos al relato que no necesitan demasiadas excusas para votar al Frente para la Victoria. ¿Ganará votos massistas o de indecisos?
Otro problema de Scioli, no menor que la herencia kirchnerista que asume estoicamente, es la falta de conducción de su propio espacio político. Él corteja a Sergio Massa, pero Kicillof lo insulta. Pidió a todos sus colaboradores que no digan una palabra contra María Eugenia Vidal y un vocero de los «intelectuales» K la agrede con la más deplorables expresiones sexistas.
Cada vez que abre la boca Hebe de Bonafini o Gerardo Romano le recuerdan a la mayoría del padrón por qué es mejor votar por un cambio. (…)».
«La pelea que está dando Daniel Scioli es desigual. No sólo tiene que enfrentar al fortalecido Mauricio Macri, que trae el envión de la victoria de Cambiemos en la Provincia, sino que además debe afrontar el desafío más importante de su trayectoria bajo “fuego amigo”, disparado por kirchneristas nerviosos por el momento político que atraviesa el país.
Así, mientras el candidato presidencial del Frente para la Victoria intenta darle un tono definitivo a su campaña, más agresivo que el estilo amable con el que forjó su imagen ante los argentinos, surgen voces disonantes del mundo K y sus satélites –intelectuales, sociales, faranduleros- que están lejos de interpretar en esta etapa el sentimiento de las mayorías.
Ese coro paraoficial, que suena desafinado y sin un director de orquesta que lleve la batuta, le termina haciendo el juego a Macri y le permite mantener un tranquilo silencio conceptual mientras el kirchnerismo se daña a sí mismo. Justo cuando Scioli había logrado llevar la batalla electoral hacia el plano económico, donde el frente Cambiemos no emana certidumbre.
En ese punto, corre entre intendentes y gobernadores del PJ una crítica soterrada para el candidato del FpV, a quien atribuyen la responsabilidad de no haber iniciado antes una campaña más frontal contra Macri y la “Alianza” Cambiemos, de modo tal que hubiera servido para tapar los comentarios mordaces y desafortunados de los “talibanes” del kirchnerismo.
“Estos muchachos están trabajando para el 54% de Mauricio”, se ufanan por lo bajo en la mesa chica del PRO. El porcentaje no está elegido al azar: fue el que obtuvo Cristina Kirchner en 2011, en el momento cúlmine de su predicamento sobre las mayorías populares. Pero a partir de allí, el elenco gubernamental se fue desconectando de las preocupaciones ciudadanas. (…)».
«Convencidos de que el debate presidencial de este domingo tendrá una fuerte influencia en el electorado, los estrategas de la campaña de Daniel Scioli creen haber descubierto la llave para dar vuelta la tendencia que marcan las encuestas y vencer a Mauricio Macri. La fórmula es hablarle a los bolsillos de los ciudadanos y llenarlos de miedo, anticipando que el pasado económico se volvería futuro. 
(…) La estrategia de Scioli, que ganó fuerza durante la semana que pasó, motivó a la vez un detallado análisis en el campamento de Macri comandado por Marcos Peña. Una de las primeras conclusiones que trascendieron fue que como un debate presidencial de estas características no tiene antecedentes en el país, no puede asegurarse que será decisivo en la elección de la semana siguiente. (…)
Otro de los puntos que en el macrismo le critican a Scioli es que asegura cosas que todavía no han sucedido en base a supuestos engañosos. “Hoy hay herramientas económicas diferentes y una realidad mundial muy distinta para enfrentar problemas como los que tuvo Argentina en el pasado”, asegura un economista con orígenes peronistas que está subido a la caravana de Cambiemos. Pero quizás lo más importante que se ha cuestionado en ese análisis macrista es que Scioli pone el énfasis en la temática económica sin reparar que fue la política la que le impidió ganar en la primera vuelta, como el kirchnerismo daba por descontado. Apuntan a que la clase media, como también grandes sectores populares y de trabajadores, se cansaron de la distancia que estos años separó a la realidad de un relato ficcional sobre lo que ocurría en el país.
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Estos ejes temáticos, más los que derivan de una conflictiva interna del oficialismo por las diferencias entre el kirchnerismo duro y el peronismo tradicional, serán los que Macri intentará abordar como mensaje en el debate, junto al consabido optimismo hacia el futuro. Si Scioli enfatiza en el ataque, dándole continuidad al estilo presidencial, no hará otra cosa que reafirmar una de las razones por las cuales Macri está hoy donde está. 
A una semana de la definición por las urnas, el sciolismo sigue luchando contra el fuego amigo. (…)
“Damos dos pasos adelante y uno para atrás”, se lamentó hace unas horas en privado el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, quien ya está anotado en la carrera por reorganizar el peronismo si Scioli pierde. Hay quienes le han escuchado decir también que si Macri resulta presidente, la responsabilidad primera será de Cristina Fernández. (…)».

 

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