Senado: los K pierden 2 bancas y su mayoría es más ajustada

 Senado: los K pierden 2 bancas y su mayoría es más ajustada

POR IGNACIO ORTELLI

Con aliados, aún tienen dos legisladores por encima del quórum. Temor por un posible bloque massista.

Más allá del panorama oscuro que significaron estas elecciones para el kirchnerismo, en el Senado todavía hace pie, al menos por el momento. Aunque ya no gozará de la cómoda mayoría con la que contaba. A partir de diciembre, tendrá dos legisladores menos –retuvo 14 de las 16 bancas que expuso– y, entre propios y aliados, sumará 39 escaños, dos más que el quórum. Pero muy lejos del intento de alcanzar los dos tercios para forzar la reforma constitucional.

Si se analiza en lo estrictamente territorial, el kirchnerismo triunfó en seis de los ocho distritos: Chaco, Entre Ríos, Río Negro, Santiago del Estero, Salta y Tierra del Fuego. Pero a la hora del reparto total de bancas no salió bien parado. Tras el recambio legislativo, en la Ciudad de Buenos Aires ya no tendrá representantes, debido a las salidas de Daniel Filmus y Samuel Cabanchik, uno de sus aliados. En Neuquén, si bien logró sobreponerse al sofocón de las PASO y retuvo la banca de Marcelo Fuentes, perderá el respaldo incondicional del MPN que responde al gobernador Jorge Sapag. Allí, se impuso la lista liderada por el sindicalista petrolero Guillermo Pereyra, crítico feroz del acuerdo de YPF con Chevron.

Las tres bancas que incorpora por Santiago del Estero y la victoria firme en Salta de Rodolfo Urtubey evitaron lo que pudo haber sido una sangría aún mayor. Tierra del Fuego es un caso especial. Como ese distrito les reportaba a los K las tres bancas, por la ayuda del sabbatellismo, pese al ingreso del binomio Rosana Bertone-Julio Catalán Magni, resulta crucial el juego de Jorge Garramuño, del MoPoF, quien se impuso por la minoría. En Diputados supo ser aliado: en febrero votó el Memorándum con Irán y luego argumentó que fue a cambio de obras para su provincia. Aunque muchos sostienen que, con seis años de mandato por delante y un cambio de escenario político en puerta, podría cruzar de vereda: ya tuvo acercamientos con el massismo.

Desde Tigre, vaya novedad, surgen los principales fantasmas para los K. Es que si bien el Frente Renovador no contará con representación propia en el Senado, las negociaciones de Sergio Massa con el peronista pampeano Carlos Verna podrían intensificarse. En esa movida podrían entrar el salteño Juan Carlos Romero y la chubutense Graciela di Perna, quien responde al ex gobernador y flamante diputado Mario das Neves, otro de los que coquetea con el tigrense.

Y, por supuesto, Carlos Reutemann. Si se conforma un bloque fiel a Massa y el Lole se suma, podría surgir otro gran problema para los K: ¿Qué hará, en ese caso, Roxana Latorre, hasta hoy aliada fija, pero a la vez muy cercana al ex automovilista?

Sin el apoyo de Latorre, el kirchnerismo quedará sobre el filo del quórum. Es que Carlos Menem, incluido dentro de los 39 escaños fieles al FPV, casi no fue este año al Senado. En este contexto, podrían subir las acciones de la correntina Josefina Meabe, del Partido Liberal, quien en algunas ocasiones votó con el oficialismo. ¿También dará el salto hacia Tigre?

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