Sin defensores en el Gobierno, llegó la hora de que el vice dé respuestas

 Sin defensores en el Gobierno, llegó la hora de que el vice dé respuestas

POR NICOLÁS WIÑAZKI

El contundente testimonio de Ciccone y su yerno dejaron a Boudou casi sin coartadas.

Al cierre de esta edición, ningún funcionario nacional de relevancia había hecho declaraciones en defensa de Amado Boudou. Es porque la situación judicial del vicepresidente en la causa Ciccone, en la que está imputado por negociaciones incompatibles con la función pública,quedó ayer muy comprometida.

Uno de los principales testigos del caso lo complicó como nunca antes había pasado en ese expediente. Nicolás Ciccone fue uno de los dueños de la imprenta de billetes que llevaba su apellido: en el 2010 le vendió parte de sus acciones de la compañía a una sociedad llamada The Old Fund.

Ayer, este testigo clave le aseguró a la Justicia no solo que Boudou participó en persona en ese proceso comercial desarrollado en el 2010, sino que además afirmó que el entonces ministro de Economía fue quien convenció a su hermano, Héctor Ciccone, de que debía vender su parte de la compañía familia.

El juez Ariel Lijo y el fiscal Jorge Di Lello justamente investigan si Boudou usó su influencia como funcionario público para favorecer a The Old Fund.

El imprentero Ciccone ratificó ayer lo que había atestiguado el martes ante la Justicia su yerno, Guillermo Reinwick: la diferencia es que él mismo fue quien se vio con el vicepresidente cara a cara para negociar la venta de las acciones de su empresa.

La defensa de Boudou está ahora en problemas. ¿El vicepresidente podrá demostrar que Nicolás Ciccone miente? ¿Puede probar que no se vio con los hermanos Ciccone para tratar con ellos la venta de su imprenta? ¿Hay más testigos que quizás ratifiquen lo dicho por los miembros de esa familia?

Clarín publicó en febrero pasado los detalles de las dos reuniones en las que, según varias fuentes y tal como ayer declaró Ciccone, el empresario gráfico se vio con Boudou para hablar de el rescate financiero de su compañía. El juez Lijo acaba de citar a declarar a quien fue señalado como otro de los participantes de uno de ese encuentros, el ex gerente de Telefé, Gabriel Bianco.

Este diario reveló también que existieron otras reuniones entre miembros de la familia Ciccone y funcionarios y amigos de Boudou. Según reconstruyó Clarín, en una de ellas estuvo no solo el vicepresidente, sino también el ex ministro de Economía, Hernán Lorenzino. En representación de la familia Ciccone dialogó con ellos el yerno del fundador de la firma, Reinwick. Los funcionarios y el ahora testigo se vieron cara a cara, esa vez, en un bar de Puerto Madero.

Boudou se ve ahora en la obligación de encontrar respuestas a los testimonios de los Ciccone. Y además debe explicar por qué el ex director de la imprenta de billetes, Alejandro Vandenbroele, dormía en uno de sus departamentos y se hacía cargos los gastos; le pagó viajes por el mundo a su hermano y a su socio; y se comunicaba con su secretario privado cuando él era ministro.

El camino que el vice usó hasta ahora para defenderse de las acusaciones fue el de presionar a la Justicia en lugar de dar explicaciones: por impulso suyo, la causa Ciccone se quedó ya una vez sin juez y sin fiscal.

Su última esperanza es que le funcione un atajo judicial. Boudou espera que la Cámara de Casación dicte su sobreseimiento en la causa Ciccone gracias a un recurso extraordinario que avaló un fiscal alineado con los K.

 

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