Con costos dolarizados, presión financiera y una campaña de gran volumen y calidad, la cadena tabacalera de Jujuy llega a una negociación decisiva. El mensaje de Pedro Pascuttini fija una línea estratégica clara: sostener el precio en dólares del ciclo pasado para no destruir capital productivo ni empleo rural. La clave ahora es unidad, disciplina negociadora y una propuesta técnica compacta ante industria y Estado.
La discusión de precio dejó de ser una pulseada sectorial: hoy define si Jujuy preserva una economía regional que todavía derrama ingresos en pueblos, fincas, transporte, comercios y servicios.
La posición de la Cámara del Tabaco de Jujuy, expresada por Pedro Pascuttini —“No pedimos renta extra; pedimos no retroceder”— sintetiza el núcleo económico real: en una estructura de costos crecientemente dolarizada, cobrar menos en dólares implica trabajar para descapitalizarse. Ese sendero no es sostenible.
Los números de acopio muestran que Jujuy llega con argumentos sólidos a la mesa de negociación este viernes en la ciudad de Salta: al 05/02/26, totaliza 16.687 toneladas, con precio promedio $3.133 y grade index 82,3%, superando igual tramo previo en volumen (+14%), precio (+5%) y calidad (de 78,5% a 82,3%).
Salta, en igual fecha, registra 12.446 toneladas, $2.989,52 de promedio y 78,5% de grade index, con caída de precio frente al ciclo comparable (-2%).
Conclusión operativa: Jujuy está entregando más volumen y mejor calidad; no hay fundamento técnico para convalidar un retroceso del valor real del productor.
En Misiones, el acuerdo del 30% para Burley mostró dos lecciones:
- la necesidad de cerrar precios con rapidez para darle liquidez al productor;
- el alto costo de los bloqueos minoritarios politizados (libertarios) cuando la mayoría necesita vender y no hacer política, preservando la actividad.
Ese escenario confirma que la fragmentación debilita la capacidad negociadora de toda la cadena.
Con la mesa del viernes 13 como instancia crítica, la estrategia inteligente para productores jujeños es triple:
- Piso único y público: sostener como referencia el valor en dólares del año pasado.
- Narrativa unificada: “equilibrio productivo, no renta extraordinaria”.
- Disciplina sectorial: sin fisuras internas, evitando señales de división que mejoren la posición compradora.
La industria debe entender que un precio que no cubre reposición de capital no abarata el sistema: lo rompe. Y el gobierno provincial, en contexto de crisis, tiene una responsabilidad ineludible: proteger la sostenibilidad de una actividad medular para el tejido social del interior.
En la antesala de una negociación decisiva, con costos dolarizados, márgenes al límite y miles de familias esperando una señal de certidumbre, Pedro Pascuttini sintetiza el núcleo del reclamo tabacalero con una definición que ordena prioridades y convoca a la unidad del sector: “No estamos pidiendo ganar más: estamos peleando para no desaparecer; si el productor retrocede en dólares, retrocede la familia, el pueblo y toda la economía de Jujuy.”
Hoy no se negocia solo un número por kilo. Se negocia continuidad productiva, empleo rural, arraigo y paz social.
