La renuncia de Marco Lavagna deja una postal cruda: en Argentina, la verdad estadística no se discute por ética pública, se negocia por conveniencia política. Y cuando la medición se acomoda, lo que se rompe no es un Excel: se rompe el contrato social.
En Texas, un golpe electoral encendió alarmas republicanas y, casi en simultáneo, volvió a circular la receta conocida: devolver dinero directo para recomponer humor social. En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi empuja un IVA cero a los alimentos en clave de campaña, aun con el país cargando una de las mayores mochilas de deuda del planeta.
La volatilidad internacional dejó una señal fuerte: se vendió “riesgo” y también se desarmaron refugios. Con metales en caída y bitcoin en retroceso, el mensaje para el NOA es directo: si el mercado corta la música, las economías regionales sienten el impacto antes que nadie.
Un reporte del The New York Times —replicado por medios nacionales— instaló una hipótesis de alto voltaje: que el gobierno de Javier Milei habría explorado un entendimiento con Donald Trump para que Argentina reciba inmigrantes deportados desde Estados Unidos. Si existió una negociación formal de Cancillería, no estamos ante “un gesto diplomático”: estamos ante un salto jurídico y operativo que reconfigura soberanía, seguridad, costos fiscales y obligaciones internacionales.
Europa ensaya el único freno real a Trump: tocar la financiación de EE.UU. No es solo una pelea de aranceles; es una pulseada por capital, tasas y confianza. Si escala a guerra financiera, el mundo tiembla… y los emergentes, incluido el NOA, pagan el costo.
Gestión contrarreloj en el Corredor Bioceánico: Jujuy intervino ante autoridades nacionales y chilenas para destrabar el ingreso de vehículos desde Chile hacia Argentina por el Paso de Jama, en una jornada marcada por cierres, demoras y decisiones asimétricas que dejaron un mensaje claro: el corredor necesita reglas claras y coordinación binacional real.