Argentina “confiable” para los mercados: el Presupuesto 2026 bendice el déficit cero… y le pasa la factura al futuro

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El Congreso aprobó el Presupuesto 2026 —el primero de la era Milei— con una hoja de ruta que promete crecimiento del 5%, inflación anual del 10,1% y superávit primario del 1,2% del PBI. Es una señal potente para el capital financiero: orden fiscal, previsibilidad y capacidad de aprobar la “ley de leyes”. Pero la pregunta que queda ardiendo es otra: ¿confiable para quién, y a qué precio? Cuando el Estado se transforma solo con calculadora, sin brújula ética, el resultado puede ser una Argentina prolija… y moralmente devastada.
Alerta cuasimonedas: el Presupuesto 2026 abre la era del “bono provincial” y dinamita la educación

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El senador José Mayans encendió una alarma que en el interior se entiende sin traducción: si sigue cayendo la coparticipación, vuelven los bonos. No como teoría, sino como mecanismo de supervivencia. Su diagnóstico se apoya en un dato duro: la recaudación que se coparticipa ya viene retrocediendo en términos reales y eso asfixia a las provincias mes a mes. En paralelo, el Presupuesto 2026 incluye artículos que amplían la capacidad del Ejecutivo para administrar pasivos y estirar vencimientos, mientras Argentina vuelve al mercado para financiar pagos de 2026. El costo, según Mayans, es directo: provincias sin oxígeno y un sistema educativo llevado al límite.
Argentina vuelve a ser confiable para los capitales financieros. El precio: la renuncia al desarrollo soberano

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El Presupuesto 2026 finalmente salió: el Gobierno consiguió la “ley de leyes” con proyecciones de dólar a $1.423, inflación anual en torno al 10% y meta de superávit. La señal a los mercados fue explícita —lo dijeron en el recinto— y el sistema político provincial, asfixiado por la caja, aportó los votos. El costo estratégico: un país que ordena números para acreedores, pero licua educación, ciencia y futuro productivo, dejando a las economías regionales sin horizonte y a las provincias atadas a la chequera nacional.