El primer fin de semana de la nueva feria de manteros en el predio de la Asociación de Feriantes confirmó lo que muchos intuían: cuando hay organización, servicios y respeto por los vecinos, el comercio popular crece. Con calles liberadas en los barrios La Virginia, San Cayetano y San Ramón, estacionamiento ordenado y carpas repletas de compradores, Monterrico dio una señal política fuerte: apoyar el trabajo sí, pero sin caos ni privilegios.