Jujuy ya no solo “ajusta” el consumo: está ajustando el futuro. En menos de una década, los nacimientos prácticamente se partieron al medio y la tendencia sigue en caída. Con inflación todavía clavada en los rubros que más pesan en el presupuesto familiar, con ventas reales en baja y con una provincia que expulsa a sus jóvenes en edad de estudiar, trabajar y formar familia, el horizonte es claro: Jujuy se encamina a ser una sociedad de viejos.
En año de clima pre-electoral, el efecto buscado es claro: liquidez en el bolsillo, consumo arriba y narrativa ganadora rumbo a las legislativas de medio término. El costo: déficit y deuda más altos (según estimaciones oficiales del presupuesto)
Diciembre cerró con 2,8% mensual y 31,5% interanual según INDEC. (Indec) Pero la “victoria” es frágil: la economía se enfría, el crédito aprieta y, con metas de inflación 2026 que rondan el 10,1%, el relato choca contra la aritmética.
La Nación promete desinflación, pero en el NOA el shock de tarifas, logística cara y consumo congelado puede volver a empujar los precios por arriba del promedio. Jujuy ya viene mostrando una dinámica más pesada que la media y 2026 arranca con señales de alerta: si no hay plan provincial y municipal, el ajuste se transforma en conflictividad social.
El posible retiro estratégico de Walmart del mercado estadounidense —el mayor empleador del país—, impulsado por los aranceles proteccionistas, no es solo una crisis comercial: es el síntoma de una fractura geoeconómica histórica que redefine el lugar de EE.UU. en el orden global y amenaza con desestabilizar el nivel de vida de millones de ciudadanos.