En Jujuy la crisis ya no es un informe: es una escena diaria. Cierres, suspensiones, monotributistas asfixiados, emprendedores informales que bajan la persiana, consumo en picada y salarios erosionados. Y mientras el empleo se derrumba, la política —oficialismo provincial, La Libertad Avanza, diputados, concejales y oposiciones de papel— discute agenda propia.
La reforma laboral no se discute solo en términos de “flexibilidad” o “modernización”: se discute con la caja en la mano. El capítulo de Ganancias amenaza con recortar recursos coparticipables y empuja a los gobernadores a una trampa: ajustar con despidos, subir impuestos o quebrar el frágil equilibrio fiscal.
Jujuy aparece en el radar del “Tour de la Gratitud” que el Presidente prepara para febrero. Pero en una provincia con canastas que ya superan el millón y salarios que no acompañan, la pregunta no es si Milei viene: es con qué diagnóstico llega y quién se hace cargo del después.
La Justicia dio por finalizada la intervención de OSPRERA y devolvió el control a la conducción de UATRE. En el mundo rural, el mensaje es claro: la salud de los peones no puede ser botín político ni caja de nadie.
La cuenta regresiva ya empezó. Mientras en Buenos Aires Axel Kicillof arma un bloque peronista con vocación de poder y La Libertad Avanza se prepara para imponer la eliminación de los frentes electorales, Jujuy sigue anestesiada en el post–moralesismo. Si el peronismo no se ordena y la UCR no entiende que el ciclo está agotado, el 2027 encontrará a Carlos Sadir cantando la marcha… pero desde la platea, no desde el palco.
La UCR y sus aliados de “Jujuy Crece” caminan hacia el ostracismo mientras la provincia se polariza entre un peronismo social que exige renovar sus cúpulas y una legión libertaria que ya es mayoría, pero queda bajo la lupa de un pueblo harto de corrupción, mala administración y ajuste sin rumbo. Jujuy dejó de ser radical: el 2027 se define entre justicia social real o salto al vacío.
El 26 de octubre, Jujuy elegirá tres bancas en Diputados y siete frentes ya están en carrera. Entre ellos, **Jujuy Crece** de Carlos Sadir, aliado a **Provincias Unidas**, y el peronismo con **Fuerza Patria**. Libertarios, izquierda y fuerzas locales completan una disputa que promete redefinir el mapa político.
Milei enfrenta su mayor desafío en territorio enemigo: la provincia de Buenos Aires. Las encuestas anticipan un septiembre adverso, con riesgo de derrota humillante en el conurbano. El piso electoral podría arrastrar al techo político y económico. ¿Se desinfla el mileísmo donde más necesita imponerse?
En un tablero político convulsionado, Gerardo Morales reaparece liderando *Provincias Unidas*, decidido a reconfigurar el centro desde Jujuy. Entre alianzas inciertas, peronismo disperso y la amenaza latente del mileísmo, su apuesta es audaz: volver al Congreso como último bastión de moderación frente al hastío ciudadano y el vacío de propuestas.