Mientras Washington exige “limpiar” a la Argentina de la órbita china, en Jujuy la economía real depende de capital, tecnología y financiamiento asiático. La política grita alineamiento; la caja paga pragmatismo. Y en esa grieta geopolítica, la provincia queda expuesta.
Mientras Jujuy vende al mundo el sueño verde del “oro blanco”, en la Puna crece la pesadilla de la falta de agua: un modelo extractivo sin límites amenaza a comunidades, ecosistemas y soberanía, y expone la cara más oscura del boom del litio argentino.