En Jujuy, la macro no baja al barrio. Los gastos fijos siguen trepando, el consumo se enfría y la paciencia social se acorta. En ese escenario, la política administra parches mientras la gente, cansada, empieza a castigar en las urnas sin esperar explicaciones.
En Jujuy, el pluriempleo no es una medalla: es el síntoma de salarios que no alcanzan y gastos fijos que aprietan. Cuando la gente trabaja más horas para vivir peor, la recesión deja de ser un número y se vuelve forma de vida.