Tras la operación, Macri apareció en un brindis en la Casa Rosada

 Tras la operación, Macri apareció en un brindis en la Casa Rosada

Lo intervinieron de un pólipo en la garganta con éxito. Se mostró en público y tuvo que hablar en voz baja.

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El presidente Mauricio Macri fue sometido con éxito ayer al mediodía a una microcirugía láser para eliminar un pólipo alojado en sus cuerdas vocales. La intervención, que duró cerca de diez minutos, quedó a cargo del médico otorrinolaringólogo Rafael Perrone. El mandatario arrastraba una disfonía, que motivó la operación.

“Se decidió hoy (por ayer), por temas de agenda de los médicos y el Presidente”, confirmó a Clarín el jefe de la Unidad Médica Presidencial (UMP), Simón Salzberg, quien estuvo presente durante la intervención. La elección de Perrone fue consensuada entre la Unidad médica y la fonoaudióloga Micaela Méndez, que trabaja desde hace años con el Presidente. “Era una opción indiscutible”, dijo Salzberg sobre su colega.

Macri acudió al consultorio de Perrone acompañado por el director de la UMP y el vocero presidencial Iván Pavlovsky. La primera dama Juliana Awada pretendía sumarse, pero la operación se llevó a cabo antes. “La anestesia local tardó diez minutos en hacer efecto y luego se le aplicó una sonda por la nariz con cámara y un láser para ´resecar´el pólipo”, confirmaron fuentes oficiales a Clarín. “El pólipo se eliminó en el acto y no es necesario una biopsia”, confirmó Salzberg.

La lesión, que provoca disfonía, se produce por un “un abuso” o “mal uso” de las cuerdas vocales, agregó el especialista. “Ya le cambió el tono de voz y se le fue la disfonía. De todos modos, no lo va a forzar de todos modos por dos o tres días”, confirmó el médico.

Luego de la operación, el Presidente se dirigió a la Casa Rosada, que permaneció blindada ante las marchas anunciadas en el 15 aniversario del 20 de diciembre de 2001. En su despacho comió “ensalada verde” y helado de pistacho, su preferido, aunque no estaba indicado, puesto que la intervención -superficial- reviste la gravedad de una extracción dental, según compararon los médicos.

El mandatario tenía la agenda libre en las primeras horas del mediodía, pero pidió que algunos funcionarios pasaran por su despacho. También saludó estudiantes de 15 escuelas que forman parte de la Feria Nacional de Educación, Artes, Ciencias y Tecnologías y se mostró con el ministro de Ciencia Lino Barañao, que por esas horas tenía tomado el Conicet por el reclamo de científicos. A las 15, hizo su entrada en el comedor presidencial para realizar el brindis de fin de año junto a los periodistas acreditados en Casa de Gobierno. En voz baja, Macri anticipó que sería breve. “No es muy agradable que te metan una cosa por la nariz”, bromeó.

Con una copa de champagne en alto y escoltado por el jefe de Gabinete Marcos Peña, el presidente habló poco más de un minuto. “Gracias a todos por acompañarnos este año. Pienso que ha sido un año positivo para la Argentina, para los argentinos y para la Casa Rosada. Para la convivencia. Hemos recuperado este espacio y la tranquilidad basada en el respeto”, celebró el mandatario. “Hay mucho por hacer. No es fácil: nunca dijimos que el camino iba a ser fácil. Lo bueno es que los argentinos no nos rendimos y vamos siempre para adelante. Estoy convencido de este camino, del esfuerzo compartido. Feliz navidad y feliz año nuevo para todos», brindó Macri con los cronistas.

El decano de la sala de periodistas Roberto Di Sandro, de Crónica, acreditado desde hace 70 años, también dirigió unas palabras. Además de Peña, acompañaron a Macri los vicejefes Gustavo Lopetegui y Mario Quintana; el secretario de Medios, Jorge Grecco; el secretario General, Fernando de Andreis, y el vocero presidencial, Iván Pavlovsky. A las 19, Macri se retiró rumbo a Olivos, donde hoy permanecerá. En privado, uno de sus funcionarios comentó que entre los problemas de agenda que adelantaron la operación, se contaba el casamiento en Carmelo del -por ahora- jugador de Boca Carlos Tévez, al que el Presidente asistiría.

La de ayer fue la tercera vez en el año que el Presidente debió internarse, luego de sufrir una fibrilación auricular a principios de junio y someterse a una operación en la rodilla a fines de ese mes. Antes, en diciembre, se había fisurado las costillas jugando con su hija Antonia. El médico presidencial descartó relación entre los diferentes cuadros y negó que el estrés fuera un condicionante

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