Trump insiste sin pruebas en que su campaña fue espiada para favorecer a Clinton

 Trump insiste sin pruebas en que su campaña fue espiada para favorecer a Clinton

Moscú pide la liberación de la rusa María Butina, detenida por espionaje en Washington.

Donald Trump reiteró este domingo la acusación sin prueba alguna de que su equipo de campaña estuvo siendo espiado en beneficio de Hillary Clinton. El presidente lanzó el mensaje en su cuenta de Twitter después de que The New York Times publicase una solicitud por parte del FBI correspondiente a octubre de 2016 en la que pedían una orden para vigilar a un asesor de Trump, Carter Page, de quien sospechaban que mantenía una colaboración secreta con el Gobierno ruso.

“Cada vez parece más probable que la campaña de Trump para la presidencia fuera espiada ilegalmente para el beneficio político de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata”, escribió. Los documentos con el que el FBI pedía a los tribunales autorización para investigar a Carter Page, que estaban clasificados hasta ahora, señalaban que el asesor había sido un objetivo al que el Kremlin quería reclutar y había estado relacionado con agentes de inteligencia. Page negó todas esas aseveraciones este domingo en la CNN. “Nunca he sido ni por asomo agente de un Gobierno extranjero”, recalcó.

La acusación de Trump tiene lugar al final de una semana marcada por la cumbre entre el presidente estadounidense y el ruso, Vladímir Putin, el pasado lunes en Helsinki. El apoyo expresado por el republicano a Putin, a quien EE UU acusa de una campaña de injerencia electoral, causó estupor en la clase política al completo.

El efecto que esta sorprendente actitud del neoyorquino tenga en su base de votantes, sin embargo, no es tan evidente. Una encuesta de The Washington Post y la cadena ABC, publicada este domingo y realizada el miércoles —dos días después de la reunión de alto nivel—, señalaba que solo la mitad de los estadounidenses desaprueba cómo Trump gestionó la cumbre, mientras que el 33% lo bendice y el 18% no tiene opinión. Y si la pregunta se ciñe al hecho de que su presidente cuestione las conclusiones de los servicios de inteligencia (que apuntan a la injerencia rusa) el porcentaje de rechazo solo sube al 56%. Si este sondeo es revelador del ánimo del estadounidense medio, muestra que la conmoción política por la actitud de Trump con Rusia no cala del todo en la calle.

El sábado, el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, hablaron por teléfono para abordar las vías para normalizar las relaciones entre los dos países. Según un comunicado de la Cancillería rusa, recogido por EFE, «hablaron de la situación en Siria y lo que la rodea, incluida la posible cooperación entre Rusia, EE UU y otros países para resolver los problemas humanitarios» en el país árabe. Además, Lavrov aprovechó la conversación para denunciar «las acciones de las autoridades estadounidenses» con relación a la ciudadana rusa María Butina, «arrestada en base a acusaciones falsas», y exigió «su inmediata puesta en libertad».

María Butina, de 29 años, fue arrestada el domingo en Washington acusada de actuar como una agente del Kremlin en Estados Unidos sin haberse registrado como tal previamente ante las autoridades. “Se embarcó en una conspiración de varios años para trabajar encubierta en Estados Unidos como una agente no declarada de la Federación Rusa para avanzar los intereses de su país”, dice el documento de acusación del Departamento de Justicia estadounidense.

Dentro de sus actividades, según informó Reuters este domingo citando fuentes anónimas, la mujer se infiltró lo suficiente en los canales de poder de Washington como para haber asistido en 2015 a reuniones entre un cargo del Gobierno ruso y otros dos de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y del Departamento del Tesoro. En concreto, las citas incluyeron a Stanley Fischer, vicepresidente de la Fed entonces, y Nathan Sheets, subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales. The Washington Post publicó este domingo, en base a una fuente anónima, que la joven recibía ayuda financiera de un multimillonario ruso llamado Konstantin Nikolaev con inversiones en el sector de la energía y tecnología estadounidense.

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