Incumplimientos de la Cámara del Tabaco desaniman la producción

 Incumplimientos de la Cámara del Tabaco desaniman la producción

Un abanico de desaciertos que la Cámara del Tabaco evita asumir como errores, está llevando a la actividad a un retroceso sin precedentes. La institución permitió la cooptación  dejando a los productores de rehenes de la política.

Jujuy. 03.03.2014

Lejos del legado ofrecido a las presentes generaciones por visionarios agricultores, que décadas atrás forjaron las huellas por donde hoy riela con relativo éxito internacional la actividad tabacalera jujeña; el presente revela a la tercera generación de productores tabacaleros atrapada en los juegos impropios de sectores políticos, que en vez de bregar por el fortalecimiento de la actividad, se ocupan de sostener sus intereses.

Seguramente los políticos, que en los últimos tiempos desfilan por la Cámara del Tabaco, buscan resultados positivos para la actividad, pero deberían asumir que sus intervenciones últimamente no contribuyen a definir el futuro de la producción, donde hoy para representar al sector no se precisa ser un productor de experiencia, alcanza con ser un político de buena cintura, desvirtuando  los objetivos institucionales de una organización forjada desde el arrojo y esfuerzo de decenas de productores jujeños a lo largo de más de cuatro décadas.

Pues hoy, las reuniones con los representantes políticos definen la trama de una gestión, por no decir el presente patrimonial de miles de productores, que sostienen más de 10.000 puestos de trabajo.

Tal vez, de haberse desarrollado un Programa Estratégico real para el Tabaco, no como un recurso declarativo usado en actos políticos, sino como el camino racional de conducción de una economía regional compleja; habría en consecuencia procesos menos escabrosos para alcanzar los objetivos de una gestión coherente, como obtener  los consensos  regionales para regularizar el FET, presentar criterios previsibles  a las negociaciones de  precios, gestionar alternativas permanentes de créditos, elaborar programas de saneamiento financiero y fiscal para la instituciones del medio y para los productores,  ofrecer opciones de inversión para ampliar la  industrialización de la materia prima y la elaboración de subproductos.

Hasta hoy, si tomamos los diarios de los últimos cuatro  años, podemos disponer de una batería de declaraciones del Pte. de la Cámara del Tabaco, las cuales  quedaron reducidas al voluntarismo; aunque por su insistencia podrían ser tildadas también de mentiras; ya que el enunciado no se cumplió.

La actividad tabacalera, más allá de sus características, ancladas en  una simbiosis con la capacidad recaudatoria del estado y la presencia de la industria en el mercado, es una actividad privada regulada por criterios de productividad.

El productor tabacalero todos los días repasa sus cuentas, sus contadores le hacen saber permanentemente los rubros de ajustes; el Banco y las obligaciones previsionales le recuerdan que no está en juego; por lo cual sabe decidir cuándo una situación que resulta negativa para la empresa debe ser eliminada.

Pues hay observaciones gerenciales puntuales que el actual presidente de la Cámara del Tabaco no puede justificar, como por ejemplo la escandalosa admisión que existen remanentes de ejercicios pasados por 54 millones de pesos, cuando fueron negados públicamente, abriendo sospechas sobre malversación de fondos.

Las transferencias del FET siguen siendo irregulares, arbitrarias en el sentido de desconocerse los porcentajes reales de participación a pesar de estar asignados por ley, están demasiado politizadas las transferencias; y fue quien inclusive este año ratificó; -“serán del 1 al 5 de cada mes

Hablar de un precio del tabaco por debajo de los U$S 3,78 por falta de estrategias de negociación, para una entidad que se creó, entre otras cosas, para conducir las negociaciones de la producción disponiendo de todo un año para anticipar variables y corregir asimetrías, sencillamente es inaceptable en materia gerencial.

En todas las críticas que se realizaron a la Institución, en especial a su actual Pte. jamás se dijo que  no haya compromiso, ni buenas intenciones, se realizaron siempre observaciones a los resultados considerados negativos para el sector, jamás se dijo que no se distribuyó el FET, se sostiene que no se obtiene la cuota que por ley le corresponde a los productores y se denuncia su irregularidad.

Hubo abandono en la falta de control del patrón tipo por las indefiniciones del precio y variaciones sospechosas en el grade index respeto de la provincia de Salta.

Ha llegado el momento, en que el sector realice una profunda autocrítica, ya que esta situación de incertidumbre y desprecio en ofrecer parámetros tangibles, que permitan el desarrollo de un negocio con alta incidencia en el tejido social de la provincia. Esta cosecha de fracasos atenta contra la estabilidad de la producción poniendo en riesgo todo el andamiaje productivo.

Los productores deberán  asumir  que su responsabilidad de afiliados a la Cámara del Tabaco no concluye solo con la participación democrática, además deben  exigir productividad gerencial y rendiciones de cuentas.

Como también las autoridades deberán  asumir que las promesas de campaña en el sector tabacalero se cumplen, de lo contrario deberán tomar el ejemplo de algunos hombres de antaño, que cuando no les daba el cuero, a fuerza de preservar la honestidad, daban un paso al costado.

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