«Verdad» en los reclamos del pueblo, «mentira» en los informes del gobierno

 «Verdad» en los reclamos del pueblo, «mentira» en los informes del gobierno

Jujuy 22 de agosto de 2020//Pasan los días, en los cuales se profundiza la situación epidemiológica en la provincia y los informes del Comité Operativo de Emergencia son cada vez más acotados, estrechos y oscuros. El gobierno pretende instalar en los medios nacionales desde sus delfines más avezados, que Jujuy aún posee capacidad para soportar el pico inminente de la pandemia, el cual comenzaría a manifestarse desde estos días, hasta fines de septiembre, según sus propias advertencias.

El descaro de los funcionarios que niegan lo que los vecinos viven en carne propia, los reduce a sujetos temerarios, capaces de intentar construir un relato que en cada esquina de cualquier calle de Jujuy se desmorona, por la cantidad de testimonios que describen una situación muy diferente.

Quien diga la verdad en Jujuy es un ultra kirchnerista, es un político oportunista, es una lacra, un rastrero y un HP; palabras textuales de legisladores a quienes el vómito acusador les ha sido habilitado desde la estructura de comunicación del estado jujeño.

En Jujuy se ha cercenado el acceso a la información, los datos no coinciden con la realidad, en un trabajo realizado en conjunto por media docena de periodistas de diferentes ciudades de Jujuy, se constató la cantidad de testeos que se realizan en clínicas privadas, en ausencia a los llamados incansables al COE, los cuales son exponencialmente mayores de los que a diario publica el gobierno. No se cargan esas estadísticas.

Hace un mes ya no había camas UTI disponibles (22 de julio), sin embargo hasta hoy repiten al unísono cada una de las espadas del gobierno “tenemos el 93% de ocupación”; hasta el mismo presidente de la nación Alberto Fernández repite la mentira; cuando el brazo informante de la cartera nacional en territorio jujeño reveló la saturación absoluta del sistema; como también cada profesional que llegó a la provincia como voluntario o contratado por el gobierno, que dijeron en sus provincias “Jujuy esta prendida Fuego”, “Para acceder a una cama hay que esperar que un paciente obtenga el alta o muera”.

Hasta el mismo ministro de salud, admitió que falleció gente en sus domicilios, ¿acaso esa tragedia fué una elección?; por supuesto que no, es la consecuencia de esperar por una cama. Desde este medio hemos cubierto el pedido desesperado de una familia que estuvo un día con un familiar crítico en domicilio; y cuando llegó la ambulancia ya había fallecido, peor aún el caso que también cubrimos, absolutamente documentado, de una mujer  registrada por el COE para recibir la asistencia de la Telemedicina, cuando vibró su celular, luego de cinco días, preguntando el médico por esa persona para iniciar el control de la misma, la Sra. que esperaba por su atención ya había sido sepultada.

Los ejemplos que desnudan el colapso hace más de un mes, son contundentes, por eso cada vez que una autoridad del gobierno pretende decirle al país que “estamos complicados, pero la situación esta controlada” abofetea con rudeza, las mejillas del pueblo jujeño.

Sin dudas, los epítetos lanzados desde el gobierno sobre sectores políticos críticos, son consecuencia de haber quitado el velo a decenas de negocios espurios que se realizaron con la pandemia, verdad que dinamitó el respeto y la altura moral que un gobierno debe sostener desde la gestión para proyectar sus políticas y acciones; este gobierno cojo, camina rumbo al ostracismo indudablemente.

Los legisladores de la UCR, realizan caranchismo del dolor de las víctimas, para señalar la tragedia, como un invento del kirchnerismo, quienes, según las autoridades del gobierno, no miden su irresponsabilidad, ni aportan propuestas.

Si de aportes se trata, sugerimos al gobierno, autocrítica e información veraz, amplia y documentada. Hasta la propia iglesia levantó su voz “necesitamos que nos digan la verdad”.

«Los Test rápidos no son recomendables»; ¿quien registra la evolución de esos datos en Jujuy?

Por qué se recomiendan para estudios de investigación epidemiológica pero no para el diagnóstico de la enfermedad.

Las pruebas de detección del virus SARS-CoV-2 mediante técnicas de amplificación de ácido nucleico (NAT), como la RT-PCR en tiempo real, son el método recomendado para el diagnóstico de la infección por COVID-19.

Por otro lado, las pruebas serológicas detectan anticuerpos presentes en la sangre cuando el organismo está respondiendo o ha respondido a una infección específica, como COVID-19. Esto quiere decir que detectan la respuesta inmune del cuerpo a la infección causada por el virus pero no detectan el virus en sí mismo.

Por esta razón, los tests serológicos no reemplazan el diagnóstico de la infección por COVID-19 mediante la detección del ácido nucleico del virus.

Los llamados “tests rápidos” son pruebas serológicas simples capaces de detectar la presencia de anticuerpos IgM y/o IgG específicos para SARS-CoV-2 sobre soportes cromatográficos. Las ventajas de estos tests residen en la rapidez con las que se obtienen resultados (entre 10 -15 minutos) y que no requieren de equipamientos adicionales.

En respuesta a la gran demostración de interés manifestado por estos tests rápidos para detectar anticuerpos o antígenos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento donde estableció que, en base a la evidencia actual, no se recomienda el uso de pruebas rápidas de detección de anticuerpos para el diagnóstico de COVID-19. Sin embargo, promueve la continuidad de su estudio para establecer su utilidad en la vigilancia de la enfermedad y la investigación epidemiológica, tal como en la evaluación del desarrollo de la pandemia, la rápida identificación de zonas comprometidas y la progresiva adquisición de inmunidad colectiva. Mirá el documento

El grado de intensidad de la respuesta inmune depende de varios factores; como la edad, el estado nutricional y la presencia de ciertos medicamentos o infecciones que inhiben el sistema inmunitario. Hasta la fecha, los estudios sugieren que la mayoría de los pacientes desarrollan respuesta de anticuerpos en la segunda semana después del inicio de los síntomas, es por ello que un resultado negativo de una prueba de detección de anticuerpos no descarta la infección por COVID-19.

Una prueba diagnóstica inadecuada podría pasar por alto pacientes con infección activa o categorizar falsamente a los pacientes con la enfermedad cuando no la tienen, lo que obstaculiza los esfuerzos de control de la enfermedad.

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