Vidal, Massa, Larreta y Monzó, juntos para mitigar el desorden político

 Vidal, Massa, Larreta y Monzó, juntos para mitigar el desorden político

Los cuatro compartieron un almuerzo que fue una verdadera cumbre política, con miras a las elecciones legislativas del año que viene

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El jueves al mediodía, en la más absoluta reserva, almorzaron en el Hotel Four Seasons María Eugenia Vidal, Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta y Emilio Monzo. O sea, el hasta ahora único líder constituido de la oposición, los dos dirigentes más importantes del partido de Gobierno después del Presidente y el jefe de los diputados.

Del encuentro sólo había trascendido hasta ahora, a través de redes sociales, las imágenes de Vidal y Massa saliendo por separado del hotel, reduciendo el motivo del encuentro al acuerdo legislativo bonaerense, cuando en realidad se trató de una cumbre política sobre las elecciones 2017, y el futuro del Gobierno y de la oposición. Se conversó también sobre los presupuestos, el nacional y el provincial para lograr aprobarlos lo antes posible -versión real de la reunión entregada a este periodista luego de la consulta-, pero el tema de fondo fue la estabilidad política, en una semana donde la dispersión y el desconcierto le ganaron al orden.

Mientras un secretario, celular en mano, confirmaba a viva voz en una mesa en la antesala, los nombres de los asistentes, sobrevoló la reunión una encuesta de Hugo Haime sobre la provincia de Buenos Aires contratada por la actual conducción política del PJ. Con estos números comenzó la comida: Massa lidera las encuestas en Buenos Aires para el año que viene a senador, el segundo lugar es para Cristina-Scioli y el tercero para Cambiemos-Elisa Carrio-Jorge Macri.

Vidal tiene una friolera de 63% de aprobación de gestión en la gobernación -porcentaje histórico- con otro dato significativo: el 36% de los que votaron al FPV en la segunda vuelta 2015 la apoyan. Vidal está perforando la base peronista.

Se habló de Elisa Carrió -cómo no hacerlo- y de que no tiene responsabilidades y del rol de Massa. ¿En la reunión surgió la iniciativa de evitar una radicalización del fundador del Frente Renovador que complicaría seriamente la vida parlamentaria del gobierno en el Congreso nacional y en la Legislatura Bonaerense? Entre otras cosas. Y qué hacer con el kirchnerismo, sobre todo en Buenos Aires, donde mantiene un alto apoyo. Una especie de rediseño del sistema político, en el que de un lado se ubica el presente y futuro -lo que incluye oficialistas y opositores- y del otro, el pasado, el mundo K.

Dato: no es la primera reunión entre Vidal y Massa. Fue la segunda.
La cumbre del Four Seasons tuvo lugar en un contexto que la explica: la semana paso fue el ejemplo de un desorden político general que venía gestándose hace más tiempo. Y una nota de alerta para el gobierno nacional. No es tarea de Vidal y Larreta, con bastantes realidades locales para atender, tener encima que ocuparse de la situación política del país. Esa es tarea de Marcos Peña, ahora de Mario Quintana y eventualmente de Rogelio Frigerio. Es decir, el gobierno nacional. Bien por Vidal y Larreta, pero la presencia de ambos denota una falta de política en la Casa Rosada que alarma.

El cuadro político de la semana permite que se entienda con mayor claridad el reclamo de inversores, analistas financieros y gobiernos extranjeros al gobierno: antes de tomar la decisión de volver a apostar el país, se deben dar muestras de estabilidad política.

Sucede que el virus de la dispersión política no solo está afectando al Gobierno. Cierto es que Macri no es un presidente clásico y que no está encima de las movidas políticas ni de las negociaciones parlamentarias. El liderazgo de Macri es empresarial: se hace lo que decide, pero en un tono de reunión de directorio, en un lenguaje y formas diferentes a los de la política. Los dirigentes políticos, más los argentinos, necesitan ser conducidos. No persuadidos. Algunos integrantes del gabinete se mueven con libertades que a veces sorprenden por la falta de orden y se eso se nota públicamente, cuando deben enmendarse uno a otros.

Ajustado al estilo del Presidente, su jefe de Gabinete no podía ser otro que Marcos Peña, pero dejar el problema sólo en Cambiemos es un reduccionismo que no se ajusta a la realidad. La oposición está casi libanizada y los ejemplos sobran, como el caso de la AFA y la dirigencia del fútbol. O del peronismo en la legislatura bonaerense que representa una cantidad importante de legisladores imposibles de unir bajo una misma batuta. La única actividad ajena al cuadro general es el sindicalismo, unido con alfileres y por el dinero que el gobierno macrista le entrego para mitigar el otoño, el invierno y cualquier alocada idea de ir a un paro.

Comencemos por la excepción, los sindicalistas. El Presidente les entregó en un acto público en el mes de agosto la friolera de $2700 millones en efectivo y casi $20.000 millones en concepto de deudas de diferente tipo y color de las obras sociales. Así como la derrota desune, el dinero une. Atildado y pulcros siguieron al pie juntillas el minué de la Casa Rosada. Fueron a media docena de reuniones y sobreactuaron una negociación que nunca existió, al cabo de la cual consiguieron el famoso Bono de fin de año y que un carpintero consiguiera trabajo extra fabricando la «mesa» del diálogo con los empresarios. A cambio, el silencio más ruidoso de la historia moderna para el gremialismo local sobre lo que está pasando, y homenajes en vida para Jorge Triaca Junior. Un sindicalista ironizaba esta semana al respecto: «Menos mal que gobierna Macri. Si estuvieran vivos Perón o Kirchner nos hubieran mandado a casa a tomar la sopa con el 10% de los que nos dieron el chico Triaca y el Colo Santilli». La referencia al vicejefe de gobierno porteño tiene una razón: la relación entre Macri y Hugo Moyano es, desde hace tiempo, responsabilidad de Santilli.

La justificación de que el desorden en el escenario político es consecuencia de que se está ingresando en el año electoral suena a genérica y superficial. Veamos un caso: el jueves, en el encuentro del Four Seasons, Vidal y Massa volvieron a hablar de la renovación del acuerdo de gobernabilidad en la legislatura bonaerense. Massa, uno de los líderes políticos que más está encima de su tropa, y que escucha, pero decide, explicó que sus propios diputados provinciales estaban molestos por los coqueteos de PRO con el peronismo y que ahora debía convencerlos de renovar el acuerdo por un año más. Si bien se descuenta que los diputados renovadores harán lo que Massa finalmente diga, es un síntoma del clima.
Volver con lo que paso en la Cámara de Diputados quizás resulte redundante. Pero vale el ejercicio de relatar lo que paso, quitándole los nombres propios:

– Una de los tres principales líderes de la coalición de gobierno fulminó con una declaración a comienzos de semana un acuerdo entre la bancada oficialista y las opositoras sobre el nuevo régimen del ministerio público. La líder tendría razón al plantear que la iniciativa podría ser tildada de anticonstitucional. Nadie lo advirtió antes

– Diputados oficialistas y opositores, por razones que aún hoy se desconocen, vieron cómo se le iba a comisión y no se aprobaba uno de los pocos proyectos especialmente pedidos por el Presidente, el de la PPP en obras públicas. Y chau sesión del miércoles

– El Senado mandó a decir que el proyecto de reforma del sistema de votación, tema sensible si los hay, no será aprobado tal como salió de Diputados y que tendrá reformas

– Cuando el proyecto debía votarse el miércoles de la semana anterior se armó una revolución interna entre los que votaban a favor, para introducir un cambio: el aumento de la cantidad de diputados. Fue necesaria la intervención de las más altas autoridades de la Nación para que todo se frenara en la madrugada

– El Presupuesto que se suponía que estaba completamente acordado en su texto y que tenía un camino despejado para el recinto, ahora encontró turbulencias. Si bien se cree que, por supuesto será aprobado, el texto final todavía puede tener sorpresas

– Los responsables políticos del Gobierno en el Congreso ya avisaron a Presidencia que la mayoría parlamentaria a partir de ahora será por proyecto y está atada con alambres

– No hay número suficiente en la Cámara de Diputados para plantearle oficialmente al Senado la remoción de Alejandra Gils Carbó. El mecanismo de juicio político dispuesto por la ley del Ministerio Público -en la Constitución Nacional el tema no está, o los constitucionalistas se olvidaron o pensaron que el Procurador General se debe ir cuando renuncia o muere- en su artículo 18 remite a los artículos 52 y 59 de la CN. Se necesita los dos tercios de los presentes. No es una mayoría tan especial En la aprobación de holdouts, el 60% de los diputados votó a favor y con asistencia perfecta. Simplemente con media docena de diputados en contra menos, el proyecto podría salir. Pero el Gobierno, temeroso de conseguir ese número y con fatiga política, terminó por desechar la idea.

¿Y el Gobierno? Repitamos el mismo procedimiento de borrar los nombres propios:

– El Presidente, dispuesto a dar un cambio en el timón de las decisiones oficiales, le otorga a un subjefe de Gabinete un poder superior al Jefe de Gabinete y el Ministro de Hacienda y Finanzas para manejar la economía. ¿No sería más sencillo hacer un cambio de Gabinete?

– Los datos prometidos de que la economía había llegado a la Tierra Prometida siguen sin aparecer. «Segundo semestre» y «Brotes Verdes» ya integran el diccionario de las frases pocos felices del discurso oficial

– El Presidente del Banco Central hace la suya y mantiene altas las tasas. De nada importa que todo el resto del Gobierno piense otra cosa. El péndulo argentino, a full: de un Banco Central manejado a control remoto por la Casa Rosada a otro más que autónomo, soberano.

– El Gobierno promete una baja definitiva de la inflación, pero ya tiene previstos al menos dos aumentos de luz y gas en el 2017. Dice que la inflación será menor al 20% pero nada dice de que gobiernos provinciales de su mismo partido aumenten los servicios locales hasta un 38%. (ABL, por caso)

– los ministros de Medio Ambiente y de Ciencia y Tecnología se quejan públicamente de la caída de su propio presupuesto. El último (Lino Barañao) llegó a amenazar con la renuncia. El primero confesó que no tendrá cómo enfrentar incendios en bosques. ¿Es decisivo en el presupuesto el monto del ministerio de Ciencia como para tener que reducirlo? ¿Y el sentido común?

– Una de los tres líderes de la coalición de Gobierno volvió a repetir su queja quincenal contra el Presidente de un club de fútbol y amigo del Presidente a quien acusa de manejar la central oficial de inteligencia, varios ministerios de seguridad, y de operar en los tribunales federales, suponemos que a favor de su propio Gobierno

– El organismo de remoción de jueces, el Consejo de la Magistratura, no consigue mayoría para remover a magistrados federales denunciado por mal desempeño

– El ministro de Producción viaja a Estados Unidos y anuncia públicamente que se está trabajando con aquel país en un flamante Acuerdo de Comercio Bilateral. Pero 24 horas después, la Canciller -de su mismo Gobierno- lo desmiente

– Los líderes de la coalición de Gobierno se reúnen en un acto público que no es público, ni abierto a la prensa. Una de las líderes, evidentemente molesta, no hace uso de la palabra. El Presidente, elegido por la mayoría de los argentinos en un balotaje, dice que la última palabra siempre la tiene ella

-El Gobierno, después de haber prometido en campaña que mantendría el régimen de Fútbol para Todos, esta semana dice que en enero se termina. En la misma semana, una empresa extranjera que iba a comprar los derechos de televisación y un canal líder de TV abierta congelan las negociaciones. ¿Quién transmitirá el fútbol a partir de 2017, un año electoral? ¿Era la semana para anunciarlo?

La oposición padece también del virus de la dispersión. Y en el peronismo es más evidente. El caos en la interna y la seria indefinición sobre su liderazgo complica al sistema político y al Gobierno.

Una ex Presidente mañana visita Tribunales, dando inicio a un verdadero derrotero de declaraciones indagatorias en expedientes en los que seguramente terminará procesada y condenada.

Su delfín, un ex gobernador bonaerense, vio el viernes como la justicia platense avanzaba sobre su mano derecha, el ex jefe de gabinete provincial. Movimientos innecesarios. Batallas políticas pírricas. Laberintos y barullo. Liderazgos light.

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