Vuelven los dólares de la «súper soja»: tras devaluación y suba del precio de granos, el campo apunta a generar más de u$s30.000 M

 Vuelven los dólares de la «súper soja»: tras devaluación y suba del precio de granos, el campo apunta a generar más de u$s30.000 M

IProfesional.com //Tras la peor sequía en décadas, se prevé que la producción agrícola sea récord. Esto, con una mejora del «dólar soja», impulsará a las economías regionales con más ventas de camiones, pick-ups, tractores e insumos, un factor clave para un macrismo que activará su «modo electoral».

Las retenciones no se tocan«, les garantizó el presidente Macri a los referentes de las principales entidades que conforman la Mesa de Enlace.

Con esta promesa, dejó en claro que el Gobierno respetará a rajatabla el acuerdo que prevé la desgravación paulatina de los derechos de exportación a la soja, quitándole entidad a la propuesta que había acercado el ministro Dujovne, de dar marcha atrás con la medida en tiempos de ajuste fiscal.

Con satisfacción, los dirigentes nucleados en la Sociedad Rural, Federación Agraria, Coninagro y CRA, le retribuyeron la decisión asegurándole que el campo iba a protagonizar una de las mejores campañas de la historia.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (JorgeAssísDigital). La deriva triste del Tercer Gobierno Radical (en adelante el TGR) conduce directamente al peronismo. Debe ocuparse, otra vez, de las papas y del fuego.

Se impone atender la desarticulada actualidad de la congregación que supo ser un movimiento. En un lapso relativo, tiene que hacerse cargo.

El Peronismo Perdonable (en adelante el PP), que Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, prefiere llamarlo “racional”, presenta distintas vertientes. Alejadas, todas, de la versión patológica que produjo el kirchnerismo. En especial en su último tramo, el cristinismo.

Es la movida que encarna La Doctora. Atrae también a peronistas incondicionales y dispersos, que se identifican con la sigla Unidad Ciudadana. Manera tardía del progresismo frepasista que supo ser cautivante en los ’90, con la referencia de Chacho Álvarez, Fatiga Moral.

Que sobrevivió al colapso del Segundo Gobierno Radical. Y supo adaptarse, en los dos mil, con la protección inicial de Néstor, El Furia y luego de La Doctora. Hasta hoy.

La Doctora propone la renovación del frepasismo con peronistas que conviven con ramas de la izquierda en banda. Aportan confusión al “proyecto que bancan”.

Pero basta con el liderazgo de La Doctora. Asociada con personajes exactamente antagónicos, que sólo tienen en común la coincidencia de la jefatura.

Como Oscar Parrilli, El Incomparable Godfrey, el que se hizo progresista de grande, junto al banquero bolchevique, los psicobolches cordiales o revolucionarios, sin predicamento siquiera menor.

Con lineamientos estratégicos diseñados por Carlos Zannini, El Cenador, aceptado otra vez.

El colapso del TGR admite la ociosa alternativa de estudiarlos. El denigrado peronismo resurge sin remedio. Los pirómanos deben transformarse con celeridad en bomberos voluntarios.

Para permitir, en cuatro o cinco años, después de otra frustración, las bases voluntarias del Cuarto Gobierno Radical.

“Sin novedad en el frente”, como titulaba Erich María Remarque.

Cristina Fernández de Kirchner: Mauricio Macri consigue que muchos no la olviden.

Cristina Fernández de Kirchner: Mauricio Macri consigue que muchos no la olviden.

Hambre de poder

El TGR busca las justificaciones del choque de su calesita en los factores externos.

El PP, en cambio, atribuye los inconvenientes para organizarse a la presencia inmanente de La Doctora. Divide el campo opositor y beneficia, sin quererlo, al TGR.

Los pretextos, como los lugares comunes, se acumulan. Como los postulantes que buscan su identidad en el distanciamiento con La Doctora.

Desde Pichetto hasta Urtubey. El abanico lo contiene a Uñac, a Manzur, a Perotti, difusamente a Schiaretti y De la Sota, a Solá y la Esfinge Lavagna.

Pero quien los aventaja por prepotencia de distrito, y extraña audacia para la decisión, es Sergio, el Titular de La Franja de Massa. Después de haber sido casi exterminado por el Ángel en 2015, logró sobrevivir en el bolillero, hasta transformarse en actor principal.

Inicialmente los PP se destacaron como dadores voluntarios de gobernabilidad. Y estaban convencidos, hasta diciembre de 2017, que el macrismo tenía escriturado el poder hasta 2027.

Pero se les pincharon los globos de la alegre insustancialidad. Y el bailecito de Gilda, junto al “¡se puede!”, iban pronto a desembarcar en la tonalidad del ridículo.

De la perennidad artificial pasaban al olvido manso, a la resignación.

Los PP saben que, sin La Doctora, el armado está plagado de obstáculos. Pero saben que, con La Doctora, sólo pueden situarse bajo su mando.

O se alejan o la obedecen. Se limitan a complacerla con aplausos, o se aventuran en las anchoas del desierto.

Sin excepción, aunque no lo acepten, los PP acudirían, individualmente, a su llamado. Para alguna reunión discreta y secreta que siempre, con seguridad, va a trascender.

Pero “no es el tiempo todavía”.

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