Vuelven los rumores de Cristina gobernadora

 Vuelven los rumores de Cristina gobernadora

El rumor volvió a sacudir el ambiente político: Cristina Kirchner podría ser candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires y arbitrar desde ese lugar la boleta del Frente para la Victoria.

La versión no es nueva. Hace unos meses aparecieron afiches que promovían a la presidenta en la Gobernación y páginas de Facebook que hacían hincapié en la necesidad de apelar a Cristina para levantar una provincia “golpeada por años”.

Pero a un mes de cerrarse las listas, la idea de una Cristina candidata en la provincia volvió a inquietar al kirchnerismo, sobre todo a quienes competirán en territorio bonaerense.

El rumor incluye versiones disparatadas como la posibilidad de que Cristina le niegue la boleta a Daniel Scioli e imponga a Florencio Randazzo como único candidato presidencial del Frente para la Victoria, algo que no sólo políticamente parece impracticable, sino que además legalmente no se puede instrumentar. Pero este clima enrarecido, logró impactar en el sciolismo, como reveló LPO, que en tensión extremó su cautela.

Una de las hipótesis que circulan es que Aníbal Fernández es el principal promotor de Cristina en la provincia. Se imagina vice y logró que le hiciera el juego José Ottavis, uno de los referentes de La Cámpora y vicepresidente de la Cámara de Diputados de la provincia, que también se autopostula como vice del jefe de Gabinete si este finalmente compite.

Ottavis se promueve como vice de Aníbal, pero en algunas tertulias asegura que el jefe de Gabinete es sólo un «tapón» para acortar la lista candidatos y consagrar a Cristina el último día.

Aníbal, a su vez, habría logrado que varios de sus pares del Gabinete colaboren en que la versión cobre vuelo e inquiete a la dirigencia.

El otro candidato a gobernador es Julián Domínguez, quien se corre de la idea de secundar a Cristina y avanza sin pausas en la campaña. El sábado tuvo su primer cruce fuerte con Aníbal cuando desmintió que haya pensado en Sergio Berni como compañero de fórmula.

En las gateras resisten los intendentes Martín Insaurralde y Fernando Espinoza, sostenidos por Scioli que no quiere quedar atado a las opción de Aníbal y Domínguez.

Cristina se baja esta tarde del helicóptero presidencial para ir al acto en el Palacio del Correo.

El peso electoral del gobernador

Encuestas en mano, los arquitectos electorales de la Casa Rosada saben que los candidatos a intendentes y a presidentes serán quienes sostengan el voto del FpV, que en la provincia ya oscila el 40%.

Como el candidato a gobernador será bendecido por esa boleta y, creen que resulta insignificante quien lo ocupe. “No existe nadie que haya ido el día de las elecciones presidenciales a votar a un gobernador”, se ufanan.

Por lo que la provincia no sólo sería el territorio político más basto sino un botín servido a cualquier ingeniería del kirchnerismo, de esas que suele crear Carlos “el Chino” Zannini para mantener el juego político a su merced.

«Es la de siempre, asustan con la candidatura de Cristina para tener a todos a raya y al final del camino lo que va a pasar es que ella va a armar todas las listas», afirmó a LPO un viejo conocido de Zannini.

Envalentonados por la levantada, las internas de Olivos volvieron como en otras épocas. El “Chino” sigue siendo el amparo de Randazzo, quien también habla con Máximo Kirchner, pero no logra el apoyo de toda La Cámpora. Incrédulo por haber llegado al final del Gobierno, tras varias simulaciones de renuncia, Julio de Vido apuesta todo a Scioli.

Sin embargo, su fallida apuesta por Juan Patricio Mussi para la provincia fue la prueba de que no influye mucho en cuestiones electorales.

Como sea, con el panorama actual sin candidatos de peso, aparecer con un candidato a gobernador sorpresa el día de cierre de listas no sería un riesgo para la Presidenta. Sobre todo si es ella la sorpresa.

Para muchos kirchneristas es casi imposible esa jugada. “¿Es posible una cadena nacional el 25 de junio anunciando que se muda a la provincia?”, intenta ridiculizar un operador que no comparte la jugada.

Pero como suele suceder en el mundo K, el rumor ya tuvo su efecto positivo para Cristina. Aníbal y Domínguez aceptan que no podrán elegir a sus vices ni mucho menos incidir en las listas legislativas, tanto nacionales como de la provincia de Buenos Aires. Sólo pueden esperar órdenes de Cristina. O sorpresas.

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