Yuto despierta: la esperanza que se abre paso con la ola violeta

Yuto despierta: la esperanza que se abre paso con la ola violeta

¿Qué es lo que más te preocupa hoy en Jujuy?

En el extremo sur del departamento Ledesma, al final de los caminos olvidados por los gobiernos de turno, Yuto ha sido, durante décadas, un nombre que apenas resonaba en los pasillos del poder. Un pueblo rico en historia, en suelo fértil y en gente valiente, pero eternamente marginado. Con tierras que alimentan regiones de nuestro país y familias que cultivan sueños con las manos agrietadas por el sol, Yuto siempre esperó su turno. Siempre vio pasar el tren de los grandes proyectos… sin que nunca se detuviera.

Pero algo está cambiando. El aire trae un murmullo distinto, una fuerza que se propaga desde abajo hacia arriba: la ola violeta de La Libertad Avanza ha comenzado a recorrer sus calles de tierra, sus aulas, sus plazas y sus campos. Por primera vez, el cambio no baja como un decreto: brota desde el corazón de los vecinos.

En este 2025, mientras el presidente Javier Milei enfrenta el desafío mayúsculo de romper con la burocracia eterna que asfixia al país y liberar las fuerzas productivas de una Argentina postergada, en Yuto también se libra una batalla silenciosa pero poderosa. Es la lucha de un pueblo que no quiere más promesas, ni discursos adornados. Quiere ser protagonista. Y lo será.

Por eso, La Libertad Avanza logró un hito histórico en este rincón olvidado de Jujuy: conformar una lista de consenso, donde no hay jerarquías absurdas ni cargos heredados. Hay personas. Ciudadanos comunes con nombres y apellidos, con historia, con trabajo, con dolores y esperanzas, que decidieron dar un paso al frente para transformar lo que siempre parecía imposible.

Porque Yuto, a pesar de estar sobre una tierra con hidrocarburos, no tiene red de gas natural. Porque, aunque produce alimentos y talentos, no tiene una estación de servicios. Porque allí donde deberían haber industrias hay desocupación, y donde debería haber oportunidades, hay desarraigo. Porque los jóvenes no quieren irse, pero hasta ahora no había otra opción.

Esa es la verdadera grieta. La que separa el derecho de nacer, crecer y vivir con dignidad en tu propio lugar… de la resignación de tener que irte. Y esa grieta es la que la nueva generación de vecinos yuteños, que se animaron a levantar la bandera del cambio real, quiere cerrar para siempre.

La lista que en horas será formalmente presentada ante los vecinos no representa a una casta, sino a una comunidad que se cansó de mirar desde la vereda. Propone un cambio rotundo, no por capricho, sino por necesidad vital. Porque no hay tiempo que perder, porque la política conservadora ya ha demostrado su fracaso, su sordera, su distancia.

La propuesta es clara: poner el protagonismo en la gente, no en los escritorios. Abandonar el clientelismo, las promesas vacías, el letargo institucional. Promover desde el pragmatismo y el trabajo todas las potencialidades dormidas que tiene Yuto: la producción agrícola, los recursos naturales, el capital humano forjado en la educación pública, en los oficios, en la cultura del esfuerzo.

Yuto quiere despegar. No desde una ideología, sino desde un compromiso con la vida. Ese anhelo silencioso de los padres que no quieren ver partir a sus hijos. Ese dolor que se acumula cuando el futuro solo existe lejos. Hoy, la esperanza golpea la puerta. Ya no viene disfrazada de favores ni de slogans. Viene con coraje, con decisión y con el eco de miles que nunca dejaron de soñar.

Yuto no será más un pueblo expulsor. Será un lugar de pertenencia, de orgullo, de proyectos de vida. La oportunidad está acá. El 11 de mayo no se elige una lista: se elige un destino.

Abre las puertas. La esperanza volvió. Y esta vez, viene para quedarse.


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