“Tarifa de castigo” contra Irán: Trump aprieta el botón nuclear del comercio global y Argentina queda en zona de riesgo indirecto

“Tarifa de castigo” contra Irán: Trump aprieta el botón nuclear del comercio global y Argentina queda en zona de riesgo indirecto

Estados Unidos volvió a dejar claro que su “política exterior” no empieza con un comunicado: empieza con el acceso al mercado norteamericano. Trump anunció una regla de hierro —25% de arancel a todo el comercio con EE.UU. para cualquiera que “haga negocios” con Irán— y, con esa frase, transformó el mapa del comercio global en una ruleta geopolítica.

El mensaje es brutal: no se castiga solo a Teherán, se castiga a cualquiera que lo sostenga. Es un intento de bloqueo por terceros, una presión “extraterritorial” que obliga a gobiernos y empresas a elegir bando: o Irán, o el mercado estadounidense. El problema, además, es la ambigüedad deliberada: “negocios” puede significar petróleo, banca, seguros, logística, alimentos, tecnología, hasta contratos indirectos. Y si la definición queda en manos de Washington, la incertidumbre se convierte en herramienta.

La reacción del mercado fue inmediata. El petróleo se movió al alza ante el temor de interrupciones en exportaciones iraníes y por una suma de tensiones adicionales sobre la oferta global. El mundo entiende el subtexto: cuando EE.UU. endurece contra Irán, el primer termómetro es el crudo, y el segundo es el costo financiero para países importadores y para los que aún no tienen la macro estabilizada.

Y ahí aparece Argentina.

¿Argentina tiene vínculos comerciales con Irán?

Sí, pero de escala relativamente baja en términos de comercio total, y con mucha variabilidad anual.

  • Fuentes basadas en UN Comtrade muestran exportaciones argentinas a Irán del orden de ~US$200 millones en 2023 (estimación), mientras que importaciones desde Irán serían menores a US$1–2 millones en 2024 (también estimado).
  • En datos más recientes, OEC registra que en julio de 2025 el principal envío argentino a Irán fue harina/pellets de soja (soybean meal), y que las importaciones desde Irán aparecen concentradas en rubros menores como frutos secos.
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Esto sugiere que, en el plano comercial puro, Argentina no depende de Irán para sostener su balanza externa.

Pero el análisis serio no termina ahí.

El riesgo argentino no es Irán: es Estados Unidos

Estados Unidos es un socio comercial relevante de Argentina (exportaciones e importaciones significativas en las estadísticas oficiales). (Indec) Si la medida de Trump se instrumenta efectivamente (aún no quedó claro el marco legal y operativo), cualquier país que tenga comercio con Irán podría quedar expuesto a un castigo generalizado al resto de su intercambio con EE.UU. (Reuters)

Para Argentina, eso abre tres escenarios:

  1. Impacto directo bajo, impacto reputacional alto
    Aunque el comercio con Irán sea chico, basta con que exista y sea encuadrado como “negocios” por la administración norteamericana para abrir la puerta a presión o amenazas arancelarias.
  2. Impacto indirecto vía energía y costos
    Si sube el petróleo, suben combustibles, fletes y costos logísticos. En un país donde la inflación y la actividad son extremadamente sensibles al transporte, es gasolina sobre brasas. (Reuters)
  3. Riesgo financiero y de compliance
    Bancos, aseguradoras y traders tienden a sobreactuar para no quedar expuestos. Aun sin sanción formal, el “riesgo Irán” puede cerrar puertas de financiamiento o encarecer operaciones.

Qué debería hacer Argentina

Como país endeudado y con necesidad de estabilidad externa, Argentina no puede jugar a la ruleta con sanciones y aranceles extraterritoriales. La hoja de ruta racional es:

  • Auditar y transparentar el nivel real de comercio y contratos con Irán (público y privado).
  • Blindaje de cumplimiento: lineamientos claros para exportadores, navieras, bancos y cámaras sectoriales para evitar operaciones “grises”.
  • Diplomacia pragmática: mantener canales consulares y humanitarios, pero evitar quedar pegada a esquemas que puedan disparar represalias comerciales.
  • Plan energético defensivo: si el crudo se recalienta, anticipar amortiguadores internos para que el shock no se traslade completo a precios y actividad.
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Porque el punto es éste: hoy el tablero global se mueve por coerción comercial. Y cuando el mundo se ordena por “aranceles geopolíticos”, los países con fragilidad externa —como Argentina— deben jugar con frialdad quirúrgica, no con voluntarismo.

¿Desde que asumió Javier Milei, ¿tu situación económica personal?

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