Perico Noticias, 25 de enero del 2026 // Hay decisiones que se anuncian como épicas, pero se ejecutan como un recorte de red: salirse de decenas de organismos y tratados no “libera” a la Argentina; la deja con menos mesas donde sentarse, menos reglas para negociar y menos herramientas para defender intereses. En el mundo real, el que abandona foros no gana libertad: compra aislamiento a precio dólar.
El problema para Jujuy no es ideológico; es operativo. Una provincia que necesita inversión, infraestructura, mercados y previsibilidad no puede darse el lujo de que el país “se ofenda” con el sistema internacional. Porque el impacto no llega como un telegrama: llega como riesgo, y el riesgo encarece todo: financiamiento, seguros, contratos, logística, importación de equipos, tasas y plazos.
La nota alude a un cable secreto 1024/25 que ordenaría el retiro de cerca de 50 compromisos internacionales. Ese movimiento, aunque suene abstracto, se traduce en algo muy concreto para el NOA: menos cooperación técnica, menos marcos de estándares y, sobre todo, menos “puentes” institucionales para abrir mercados y sostener reputación país.
El Gobierno vende la idea de un “paraguas” exclusivo de EE.UU., como si eso garantizara dólares baratos, cobertura automática y prosperidad instantánea. En público, lo que sí aparece son gestos y conversaciones sobre apoyo financiero, pero no existe, al menos en información abierta y verificable, un “seguro garantizado en dólares” que reemplace el entramado multilateral. Cuando un negocio se arma sobre supuestos no firmados, el que queda expuesto es el territorio.
Sobre coparticipación: no mejora por decreto de alineamiento internacional. La coparticipación depende de recaudación nacional y reglas fiscales internas, no de “caer simpáticos” afuera. Si el esquema deriva en menos exportaciones netas, más recesión o más costo financiero, la recaudación cae y la coparticipación se achica. Resultado: más ajuste provincial o más deuda cara. Ese es el “efecto dominó” que no entra en los slogans.
¿Y la OMS/OPS? Argentina ya dio señales de retiro/ruptura con la OMS en la narrativa pública reciente, presentándolo como “autonomía”. Pero en términos económicos reales, salirse de marcos sanitarios internacionales no abre mercados: puede complicar coordinación, alertas, certificaciones indirectas y confianza para turismo y eventos. En el tablero 2026, “salud pública” también es economía de confianza.
El golpe más fino —y más peligroso— es el reputacional: cuando un país abandona tratados y organismos en masa, los actores globales leen una señal: volatilidad regulatoria. Y la volatilidad se cobra: te piden más garantías, te suben el spread, te acortan plazos, te frenan aprobaciones. Jujuy, que necesita proyectos grandes (minería, energía, rutas, turismo, alimentos, tabaco, azucar, etc), no puede competir si la Argentina se autopercibe “libre”, pero el mercado la califica como impredecible.
En síntesis: el costo de una decisión inconsulta no lo paga un discurso en cadena; lo paga el interior productivo. Jujuy necesita una estrategia de “doble llave”: seguir vendiendo al mundo real (donde Asia pesa, y mucho) y sostener marcos institucionales que habilitan negocio, crédito y estándares. Romper puentes para “alinearse” es como vender el camión para comprar la bocina: suena fuerte, pero te quedás sin transporte.
