Jujuy en la encrucijada del litio: entre Washington y Beijing, ¿soberanía productiva o colonia extractiva 2.0?

Jujuy en la encrucijada del litio: entre Washington y Beijing, ¿soberanía productiva o colonia extractiva 2.0?

Perico Noticias, 9 de febrero del 2026 // El nuevo alineamiento comercial entre Argentina y Estados Unidos abre una ventana de inversiones, pero también un riesgo estratégico: convertir a Jujuy en una plataforma de extracción con poco valor agregado local. Con una arquitectura jurídica provincial más favorable a la expansión minera y una fuerte presencia previa de capital chino en litio, la pregunta ya no es ideológica: es de gobernanza, captura de renta y poder de negociación territorial.

La discusión de fondo no es “EE.UU. o China”. La discusión real es qué modelo de desarrollo negocia Jujuy en nombre de sus recursos críticos. En los últimos años, Argentina profundizó su acercamiento a Washington en materia comercial y geoeconómica, y el Gobierno nacional explicitó su voluntad de alineamiento estratégico. Además, en la letra chica difundida por medios económicos sobre el nuevo entendimiento bilateral aparecen capítulos de facilitación comercial, normas, propiedad intelectual y minerales críticos con compromisos amplios del lado argentino, lo que alimenta la percepción de asimetría negociadora (incluida la relación “158 vs 14” que circula públicamente).

Ahora bien: Jujuy llega a este giro con historia reciente. El litio del NOA ya recibió desembarcos decisivos de capital chino en proyectos de escala (Cauchari-Olaroz como emblema), en un esquema donde la provincia aporta recurso y territorio, pero la cadena de valor pesada suele quedar fuera. Si a eso se suma un marco político-institucional que facilitó la expansión minera en contexto de conflictividad social y reclamos de pueblos originarios, el riesgo es claro: más extracción, más tensión social y el mismo derrame limitado.

Por eso, el punto no es frenar inversiones. El punto es imponer condiciones de licencia social y licencia económica:

  1. Cláusula de valor agregado local: porcentaje creciente de procesamiento, servicios y compras jujeñas.
  2. Fondo anticíclico provincial minero: para infraestructura, educación técnica y diversificación productiva.
  3. Trazabilidad pública de regalías y contratos: tablero online, auditoría externa y control ciudadano.
  4. Consulta efectiva a comunidades con estándares verificables, no formalidades administrativas.
  5. Mesa tripartita permanente (Provincia–empresas–territorio) para empleo, agua y ambiente.
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Si Jujuy negocia mal, cambia de bandera geopolítica pero conserva la misma dependencia. Si negocia bien, puede transformar litio en desarrollo real. La ciudadanía jujeña, más que elegir “bando global”, deberá decidir si acepta seguir siendo periferia proveedora o si exige una estrategia provincial de soberanía productiva.

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