Durante más de una década, hablar de unidad en el peronismo jujeño parecía un imposible. La fragmentación interna fue tan profunda que abrió la puerta al triunfo de Gerardo Morales en 2015, cuando una mayoría de corrientes del justicialismo quedaron exiliadas del PJ oficial. Sin embargo, hoy el escenario cambió radicalmente: la unidad dejó de ser un anhelo para convertirse en una realidad palpable.
El factor decisivo tiene nombre y apellido: Pedro Pascuttini. Empresario, dirigente gremial de peso nacional como presidente de la Cámara del Tabaco de Jujuy y de la Federación de Tabacaleros de la Argentina, Pascuttini irrumpió en la política con la fuerza de lo inesperado. Su perfil de gestor colectivo y solidario se transformó en la argamasa capaz de amalgamar lo que durante años parecía irreconciliable.
Pascuttini no solo pidió licencia a sus cargos institucionales para volcarse de lleno a la campaña: también logró que las diversas corrientes peronistas confluyeran detrás de su figura con consenso, sin sectarismos y con un horizonte claro: devolverle al pueblo jujeño un camino de trabajo y dignidad.
Quedaron fuera las resistencias menores, como el caso de Leila Chaher, aferrada a un PJ vacío y sin militancia real. El resto del movimiento entendió que la hora exige grandeza y unidad, no personalismos ni cascarones.
El sacudón de la esperanza
El mensaje de Pascuttini es directo y contundente: empleo de calidad en cada rincón de Jujuy. Su experiencia probada en la producción y la distribución de oportunidades generó un verdadero sacudón de esperanza, sobre todo entre los jóvenes que habían perdido la fe en la política tradicional.
Mientras la Libertad Avanza se hunde bajo el peso de los escándalos de corrupción y el radicalismo jujeño se desangra en la gestión convertida en sociedades anónimas, Pascuttini emerge con una impronta distinta: transparencia, inversiones genuinas y trabajo intensivo.
El inicio de una campaña histórica
Hoy, a las 13 horas, en la Asociación Gaucha Bajo La Viña, Pedro Pascuttini se presentará ante la militancia para dar inicio formal a la campaña rumbo al 26 de octubre. Allí reafirmará que este proyecto no es para unos pocos, sino para todos:
“Estamos en el siglo XXI. No hay lugar para el sectarismo. Hay muchas formas de poner en pie esta provincia, pero solo hay un camino común: el trabajo de calidad para todos los jujeños”.
Cierre movilizante
El Efecto Pascuttini no es solo la unidad del peronismo. Es la recuperación de la esperanza, la certeza de que Jujuy puede levantarse con empleo digno, con jóvenes protagonistas y con un liderazgo que combina humildad y gestión probada.
Hoy, en la Federación Gaucha, comienza una nueva etapa.
Primero Jujuy. Primero los jujeños. Con Pascuttini, los jujeños triunfan.