La “captura de Maduro” ya no es una noticia latinoamericana: es un cambio de tablero global. Entre el 5 y 6 de enero de 2026, Nicolás Maduro apareció ante una corte en Nueva York tras una acción militar liderada por EE.UU., mientras en Caracas se formalizó una transición institucional con Delcy Rodríguez como presidenta interina, en un contexto de máxima tensión regional.
En paralelo, Donald Trump volvió a poner sobre la mesa una narrativa cruda: recursos estratégicos, control, “seguridad nacional” y reordenamiento de áreas de influencia, con amenazas públicas que incluyen el caso Groenlandia y un tono de “doctrina” que en Europa ya encendió alarmas.
¿Y qué tiene que ver esto con Jujuy? Todo.
Porque el NOA —y en especial Jujuy— dejó de ser “periferia”. Hoy es geopolítica aplicada: litio, energía, minerales críticos, agua, logística y frontera. Y ahí entran las inversiones chinas.
Las inversiones chinas en Jujuy no se evaporan: se reconfiguran
China ya está adentro del corazón productivo del litio regional. En Jujuy, el caso emblema es Cauchari-Olaroz, operado por EXAR, una sociedad integrada por Ganfeng Lithium, Lithium Argentina y JEMSE.
Esa inversión no se “apaga” por un giro geopolítico: se renegocia el riesgo, se endurecen cláusulas, se blindan cadenas de suministro y se revisan planes de expansión.
Y la expansión está viva: EXAR viene impulsando ampliaciones y movimientos financieros, en un mercado donde la escala manda y el que frena, pierde posición.
Traducción business: no es “se van o se quedan”; es qué costo de capital tendrán, qué seguro político exigirán, cuánto contenido local aceptarán y qué tan agresivo será el “scrutiny” de EE.UU. sobre tecnología, financiamiento y control corporativo.
El shock Venezuela acelera una “prima Monroe”: más presión sobre gobiernos y provincias
Si EE.UU. está dispuesto a pasar de sanciones a hechos, el mensaje implícito es: América como reserva estratégica. Eso puede derivar en una “prima Monroe 2.0”: más condicionamientos, más diplomacia coercitiva, más alineamientos “obligados”.
Para Argentina, y para Jujuy, esto abre dos riesgos inmediatos:
- Riesgo regulatorio/financiero: más exigencias para proyectos con capital chino (bancos, compliance, permisos, compras).
- Riesgo de mercado: contratos de offtake y precios del litio más sensibles a la política que a la geología.
Jujuy tiene una carta fuerte: no es solo litio, es “ecosistema”
Jujuy viene construyendo relaciones e iniciativas con China que exceden lo minero. En 2025, por ejemplo, la Provincia informó acuerdos con Guizhou y mencionó inversiones vinculadas a la firma CNGR y exploraciones por encima de USD 250 millones.
Y a nivel país, el marco pro-inversión (RIGI) busca dar previsibilidad a proyectos estratégicos, lo que funciona como “airbag” en un mundo volátil.
Lectura pragmática: Jujuy no tiene que elegir entre imperios. Tiene que elegir entre ser proveedora barata o ser plataforma de valor.
Extrativismo o bienestar: la diferencia la hace la gobernanza
El nuevo clima global puede empujar a un extractivismo más duro (más rápido, más defensivo, menos paciente). Pero también puede abrir una ventana: si el mundo se pelea por recursos, entonces el NOA puede subir el precio político de su territorio.
La oportunidad de “ciudadanos de primera” no llega sola. Se construye con 5 decisiones de management público (y privado):
- Diversificar capital y compradores (China + Occidente + regional): reduce dependencia y baja riesgo país/provincia.
- Cláusulas de valor local: compras jujeñas, empleo calificado, transferencia de know-how real.
- Infraestructura con retorno social: rutas, conectividad, energía, salud, agua, educación técnica.
- Licencia social y estándar ambiental: sin esto, cualquier boom termina en conflicto y caída de productividad.
- Industrialización selectiva: química, insumos, servicios mineros avanzados; no prometer “baterías mañana”, pero sí capturar escalones intermedios que dejan margen.
Jujuy está ante una bifurcación histórica
Con Maduro capturado y Trump hablando en clave de expansión y control, queda una verdad incómoda: las democracias declaman, pero los recursos mandan.
Ahora bien: que el mundo sea brutal no significa que el NOA deba ser víctima. Significa que debe jugar con cabeza fría y ambición grande.
Jujuy tiene litio, territorio, frontera y experiencia. Le falta —y este es el debate 2026— consolidar un contrato social productivo: inversión sí, pero con desarrollo medible. Porque si no, la “Monroe 2.0” y el “dragón” van a coincidir en algo: sacan, se llevan, y dejan tensión.
La provincia puede resignarse a ser “mina” o animarse a ser proyecto. Y en política real, esa es la diferencia entre esclavos tristes y ciudadanos de primera.
