Trump nacionaliza el barril venezolano: el “petróleo rehén” que redibuja el poder global

Trump nacionaliza el barril venezolano: el “petróleo rehén” que redibuja el poder global

Trump anunció que EE.UU. recibirá 30 a 50 millones de barriles de petróleo venezolano para venderlos a precio de mercado y administrar los ingresos. El movimiento apunta a influir en precios e inflación, pero acelera una grieta mayor: el orden internacional se desplaza de reglas e instituciones hacia control directo de recursos estratégicos.
El hegemón no pronostica: sentencia — “Devaluación o default”, el aviso de Washington a la Argentina de Milei

El hegemón no pronostica: sentencia — “Devaluación o default”, el aviso de Washington a la Argentina de Milei

En el mundo post-Venezuela —con ONU cuestionando el método y aliados advirtiendo fracturas— EE.UU. consolida su posición de hegemon. En ese marco, un informe del CRS del Congreso norteamericano deja un aviso duro para Argentina: sin dólares suficientes y con deuda en alza, el Gobierno podría enfrentar la disyuntiva de una devaluación mayor o incluso un “décimo default”.
“Trump negocia, Milei aplaude y Venezuela obedece: la democracia quedó afuera del cuarto”

“Trump negocia, Milei aplaude y Venezuela obedece: la democracia quedó afuera del cuarto”

Estados Unidos pidió orden, no elecciones. Donald Trump dejó a Javier Milei fuera del tablero y negoció directamente con el poder real que quedó en Caracas, el chavismo de segunda línea. El pueblo venezolano no fue consultado. No hubo épica democrática ni transición liberal: hubo imposición, pragmatismo y control. El nuevo orden mundial ya no simula.
“Democracias de utilería: Trump reinicia el siglo XX y convierte al mundo en una zona de mando”

“Democracias de utilería: Trump reinicia el siglo XX y convierte al mundo en una zona de mando”

Venezuela no fue un episodio: fue un mensaje operativo. Si la economía global ya no cotiza en función de datos sino de una sola voluntad política, entonces el paradigma cambió: la democracia se vuelve relativa, la soberanía se vuelve condicionada y el derecho internacional se vuelve decorado. Regresa la era del hegemón… y el costo lo paga la periferia.