El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de subsidios a la energía que, en los hechos, acelera una transición hacia tarifa plena para millones de hogares. En el discurso es “focalización”; en la boleta, para gran parte del interior profundo, es shock. Y Jujuy —por su geografía, su matriz social y su fragilidad productiva— lo va a sentir antes y más fuerte.
El corazón del cambio es político y operativo: se crea un régimen de Subsidios Energéticos Focalizados por decreto, se fijan bloques de consumo bonificados (hasta 300 kWh en meses de alta demanda y 150 kWh en meses templados, con el excedente ya sin bonificación) y se impone una migración administrativa para quienes venían con esquemas anteriores.
Pero lo verdaderamente delicado está en lo que se corta de raíz: el decreto deja sin efecto la Tarifa Social Federal de Gas y también deroga el Programa Hogar (garrafas), y abre un plazo de implementación/migración que se anuncia como transición, pero que en la práctica puede transformarse en un colador: el que no migra a tiempo, el que no actualiza datos, el que no entiende el trámite, el que vive lejos, el que no tiene conectividad, termina pagando como si tuviera espalda.
¿Por qué Jujuy queda en la línea de fuego?
Porque energía no es un lujo: en la Puna y zonas frías es supervivencia. Y aun donde existe el beneficio del Régimen de Zona Fría, Jujuy aparece como provincia alcanzada por el esquema, con localidades incorporadas al mapa de descuentos, lo que confirma que el propio Estado reconoce que acá el invierno no se negocia.
Ahora bien: tener un régimen no significa que la factura no suba. Significa, apenas, que no suba tanto… si el hogar está correctamente encuadrado, si el beneficio aplica y si los recortes no lo dejan rengo por la vía administrativa.
Y el segundo factor es social: el NOA carga con una vulnerabilidad más alta que el promedio nacional. Los datos oficiales ubican a las regiones del norte entre las más golpeadas por pobreza e indigencia en las mediciones recientes.
Traducido: en Jujuy, cualquier salto tarifario no es “señal de precios”, es cirugía sin anestesia sobre canastas familiares ya tensionadas.
Economía real: el golpe invisible
Cuando suben luz y gas, no solo sufre el hogar. Sufre la economía local:
- Comercios con márgenes mínimos: pasan de “ganar poco” a perder menos, y trasladan costos o bajan persianas.
- PyMEs y producción regional: más costo energético es menos competitividad; y en el interior, competitividad es empleo.
- Municipios y servicios públicos: alumbrado, bombas, edificios, escuelas, centros deportivos; todo paga boleta. Y cuando la caja se achica, aparece el manual viejo: recortar servicios o subir tasas.
Esto no es tecnicismo: es dinámica de calle. En un territorio con dispersión geográfica, logística cara y salarios que no corren a la par, la energía se convierte en un impuesto silencioso que castiga el consumo y enfría el mercado interno.
La pregunta moral (la que nadie quiere responder)
El Estado puede —y debe— ordenar subsidios. Pero hay una diferencia entre ordenar y desamparar. Si el nuevo esquema, además de ajustar, expulsa beneficiarios por fallas de registro, conectividad o información, el resultado no es eficiencia: es selección por burocracia.
La austeridad, para ser legítima, requiere algo que hoy escasea: empatía operativa. ¿Cómo se garantiza que una familia de La Quiaca, Abra Pampa, Humahuaca o un paraje sin conectividad no quede afuera “por sistema”? ¿Quién paga el costo cuando el trámite falla? En la Argentina real, ese costo lo pagan los mismos de siempre: hogares, comercios chicos, y gobiernos locales asfixiados.
Jujuy no discute si hay que ordenar: discute cómo. Un esquema serio protege al vulnerable sin convertirlo en rehén de un formulario. Si la quita de subsidios se transforma en tarifazo por omisión, 2026 no va a ser un año de “normalización”: va a ser un año de tensión social y enfriamiento económico, con la provincia empujada a elegir entre pagar boletas o sostener actividad.
Porque cuando la frazada es corta, el ajuste no es teoría: es frío, es factura, es heladera vacía.
