viernes 14 de diciembre de 2018




Carlos Aramayo: “El gobernador Morales es un verdadero vendedor de humo

8 octubre, 2018 en:


ElSubmarinoJujuy.com.ar//“El gobernador es un verdadero vendedor de humo”, sintetizó el economista Carlos Benito Aramayo al referirse a los datos económicos difundidos por el mandatario provincial la semana pasada en una conferencia de prensa en la que aseguró que en Jujuy bajó el desempleo y aumentó el consumo, y que la pobreza, la indigencia, la recesión, la inflación y otros indicadores son mejores que los datos a nivel nacional. El profesor emérito de la UNJu recordó que Gerardo Morales ganó las elecciones hace tres años con la promesa de cambiar la matriz productiva de la provincia, y enumeró luego lo que debería hacer un gobierno provincial en ese sentido, si tuviera la decisión política, empezando por encarar una política activa sobre el uso y tenencia de la tierra, el abastecimiento local de alimentos, la industrialización basada en la extracción de minerales y la exportación de derivados de productos primarios. Si en cambio el rumbo se mantiene como hasta ahora, afirmó, “vamos camino a la insignificancia”.

Para Aramayo, Morales “no habla de la realidad, como dice, sino que habla de su realidad”. En diálogo con el programa Día 6 (91.5), el profesor interpretó que “el gobernador es un verdadero vendedor de humo”, y agregó: “Lo hizo con el Plan Estratégico de Salud y con el Ingenio La Esperanza. Todavía sigue vendiendo humo, y espero que haga algo concreto, con la instalación de la planta fotovoltaica, donde sí lo que están corriendo son los plazos para devolver un préstamos de 410 millones de dólares”.

“Lo dijo en campaña y lo repitió, que él venía a cambiar la matriz productiva de la provincia. Ahora le queda un año para eso. Los indicadores que dice tener él, por supuesto guiado por lo que le dan desde el Indec o la Dipec, no tienen nada que ver con la realidad, no tienen ninguna base científica”, afirmó Aramayo.

El economista propuso entonces comparar los datos ofrecidos por el gobernador con los provienen de otras fuentes. “Oficialmente, Jujuy tendría un 23,82 de pobreza y un 1,72 de indigentes, según el sistema de indicadores de desarrollo provincial que publica Ministerio de Economía, el Indec y la Dipec, que están tomados al 14 de febrero de este año”, precisó.

Por otro lado, citó “el estudio que se hace con rigor técnico y científico desde la junta interna de delegados de ATE en el Indec, que integra la CTA, con fecha 6 de septiembre”, que señala que en el norte argentino se necesitaban para no ser pobre 27.752 pesos, y para no ser indigente, 8795 pesos.

“La pregunta al señor gobernador es si ha leído los informes oficiales del Ministerio de Economía de la Nación, que dice que en el sector público el ingreso de bolsillo de los trabajadores estatales, después de deducidos la jubilación, la obra social y la contribución del estado al sistema de seguridad social, es de 16.333 pesos a junio de 2018. Y en el sector privado, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo, el sueldo neto de un trabajador promedio es de 22.858 pesos”, continuó.

Aramayo tomó en este punto el estudio de Guillermo Olivetto, decano de la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional, quien ha hecho la pirámide de la población según los ingresos. “En este informe de mayo de 2018 se dice que en la Argentina hay un 50 por ciento de la población que está en la línea de pobreza, y un 17 por ciento en la indigencia”.

“Estos son números de quienes hacen las cosas con rigor científico y técnico, y no para la tribuna o para el discurso político. Porque así ni va a dar una descripción cabal de la situación de la provincia en pobreza e indigencia, ni mucho menos en lo que le queda de mandato va a lograr el objetivo de cambiar la matriz productiva”, afirmó.

Se refirió luego a la afirmación del gobernador de que en estos casi tres años se crearon unos 4000 puestos de trabajo. “La mayoría son empleados públicos que ingresaron bajo la gestión clientelar, en algunos casos con despidos de la gestión anterior e incorporación de la actual. Esos no son los puestos de trabajo que van a cambiar la matriz productiva en la provincia, cuando la gran industria está despidiendo gente, ya sea porque hay ajuste y avance de la máquina por sobre el trabajo manual, como en el caso de Ledesma, ya sea por jubilaciones que no se reemplazan, como también pasa en Ledesma”, respondió Aramayo, y agregó: “En la minería, ¿cuántos puestos de trabajo se han creado en tres años? ¿Cuánto puede haber, alrededor de todo lo que es el litio y el proyecto de la planta fotovoltaica? Habrá 500, mil, siendo optimistas?”

En este punto, comparó las cifras referidas a la supuesta creación de trabajo con un dato contundente: “La provincia de Jujuy tiene aproximadamente 100 mil personas que entran en la categoría de desocupados plenos.

Temas de fondo

“Jujuy va como el cangrejo”, afirmó Aramayo al analizar la situación económico productiva de la provincia en los últimos 35 años. “Cuando se retiró la dictadura, Jujuy participaba el Producto Bruto Interno nacional con un 1,3 al producto bruto interno. Ahora estamos en el 0,6. Es decir que en 35 años de democracia la provincia ha disminuido a menos de la mitad su participación en la riqueza nacional”, describió.

Aramayo entiende que la responsabilidad por este retroceso debe ser repartida entre quienes gobernaron durante 32 años, pero pone el acento en la promesa que lanzó hace tres años Gerardo Morales de cambiar la matriz productiva de la provincia. Para el economista, ninguna de las decisiones tomadas desde diciembre de 2015 van en esa dirección.

-¿Qué medidas se deberían tomar si hubiera decisión política en ese sentido? 

-Le puedo nombrar cuatro o cinco. La primera es el uso pleno de la tierra ociosa. Estamos aproximadamente en 180 mil hectáreas implantadas, con 240 mil en condiciones de ser puestas en producción si se decidiese dar esas tierras en propiedad a pequeños y medianos agricultores que andan penando porque tienen que alquilar para hacer fruta, verdura, para criar chanchos. Esa es una demanda de tierra propia que nunca se ha atendido, porque tanto en este gobierno como en el anterior ha sido siempre un pecado mortal hablar del problema del uso y tenencia de la tierra. Para dar un ejemplo, solo la empresa Ledesma tiene 150 mil hectáreas en propiedad, de las cuales debe usar plenamente 60 mil. Se puede desarrollar la ganadería en medio de la selva, se puede hacer silvicultura, se pueden hacer fincas para criar cerdos, para producir verdura. Existen tierras en los valles, 25 mil hectáreas que se podrían poner en producción si la infraestructura necesaria se abordara con seriedad buscando el financiamiento de la nación para hacer posible el pleno uso de todos los recursos naturales.

-¿Cuál sería la segunda medida?

-El segundo tema es la producción manufacturera industrial, que estaría en condiciones de abastecer a la provincia de Jujuy, que va camino a tener en pocos años un millón de habitantes, un mercado lo suficientemente importante como para abastecer no solo de prendas de vestir sino de alimentos que estén en condiciones de producirse en Jujuy, evitando así los costos de fletes e impositivos. Otro tema es recurrir a la minería, exigiendo que las mineras vuelvan a darle a la provincia el mineral en bruto, como se hacía hasta el menemismo, para que se industrialice el plomo, el zinc y otros minerales raros, y así se pueda dar trabajo como existía en Jujuy en los 60 y hasta los 70, fundiciones de plomo y zinc que abastecían a la industria nacional.

-¿Jujuy tiene posibilidades de exportar algo?

-Precisamente, el otro tema es buscar los productos que se están demandando en el mercado internacional y que Jujuy está en condiciones de abastecer. Por ejemplo, Salta lo está haciendo con el arándano. Otros lo están haciendo con la frutilla, pero acá tenemos un límite que está dado por la poca capacidad de producir valor en la línea de la frutilla, que tiene una cantidad de aplicaciones que podrían ser usadas si se industrializara. Tenemos también la palta. Hay una cantidad de productos en la producción agropecuaria, ni hablar de lo que se podría hacer si en lugar de tener 15 mil cabezas de ganado porcino tuviésemos 500 mil. ¿Se imagina los jamones que podríamos hacer si tuviésemos políticas para que se haga jamón y se seque en la puna, por ejemplo?

-El sector pyme de la provincia tampoco tiene demasiada incidencia en el presente. 

-Cambiar la matriz productiva implicaría pasar de tener 850 pymes a tener por lo menos 2000. Tendríamos que tener además una estructura productiva tal que no sean solo cinco empresas las que manejen la manufactura industrial en un 82 por ciento del total de lo que se produce en Jujuy.

-Después de más de tres décadas de “ir como el cangrejo”, pareciera que en Jujuy hay una especie de fatalidad: no se puede salir de la alta dependencia del gobierno nacional para pagar los sueldos, y no se puede esperar mucho más. ¿Qué opina?

-Lo que pasa es que hablan por los dueños de la provincia. Son cinco o seis monopolios industriales, azúcar, minería, tabaco, y ahora será un aparte de los que están con el litio. Hablan por lo que a ellos les interesa, no por lo que se podría hacer en esta provincia, que obviamente necesita de la asistencia financiera nacional, una provincia que históricamente fue postergada, desde la organización nacional en adelante, y que estos que gobernaron nunca se propusieron enfrentar. Solo en el período corto del primer gobierno de Perón, desde 1946 hasta el 1953, 1954, se tocaron los intereses de los sectores de gran poder de la provincia de Jujuy y se modificó -relativamente, pero se modificó- la estructura productiva de Jujuy. Por ejemplo, con la creación de Altos Hornos Zapla, y después el parque industrial que acompañaba a AHZ en la ciudad de Palpalá el desarrollo industrial. Pero estos hablan por los que son los dueños de la pelota. No tienen ningún tipo de plan ni de ideas de lo que podría ser planificar el desarrollo productivo en la provincia de Jujuy y usar las tierras en su plenitud, imponer de una manera adecuada a las mineras para que se industrialice una parte de la producción en la provincia… En fin, hay tantas cosas que se pueden hacer si realmente se quiere modificar la estructura productiva y la matriz, como decía el señor gobernador.

Rumbo a la insignificancia

-El contexto nacional no permite ser optimistas…

-La esperanza es lo último que se pierde, dijo alguien alguna vez. Hoy los indicadores de pobreza e indigencia en Jujuy son de los más elevados de la región y del país. El capitalismo funciona a través de ciclos que incluyen la crisis, la depresión, después viene la reanimación y por último el auge. Nosotros estamos atravesando la fase de la crisis y de la depresión. El PBI actual está en 550 mil millones de dólares. Si algún día se vuelve a tener crecimiento y la Argentina ingresa en un período que por las leyes objetivas del capitalismo se da cada 8, 10 años, la Argentina pasa a tener 700 u 800 mil millones de dólares de PBI. Mientras tanto, la provincia de Jujuy se va a mantener en 3000, 3300 millones, o sea que vamos a pasar a tener el 0,3 por ciento del PBI. Es decir, vamos a seguir camino a la insignificancia provincial. Y esta realidad no se modifica usando estadísticas que no tienen rigor técnico ni científico. Por ejemplo, para medir el empleo, la Dipec lo hace a través de la Encuesta Permanente de Hogares, que es mensual. Ahí preguntan si ha trabajado en la última semana un día a la semana, y si dice ‘sí’ se lo incluye como ocupado. ¿No sabe el señor gobernador que esta metodología tapa e impide ver la realidad?

-¿Por qué lo hacen así? ¿Es un método muy criticado, y rebatido desde distintos ámbitos.

-Lo hacen así porque tienen que enfrentar elecciones dentro de poco. Pero hay que recordar lo que decía el general: “Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”. La última que vivimos nosotros fue en el 2001. Si las cosas siguen como están en estos días, no sé cuánto tiempo más va a aguantar el pueblo argentino vivir en medio de la zozobra y tener que optar entre pagar la luz, el gas o comer. Esto tiene un límite. Están jugando con fuego. Espero que la reacción que se está viendo en la calle se multiplique y que algún día tengamos realmente otro tipo de gobierno para que aplique otro tipo de políticas.

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