domingo 21 de octubre de 2018




Diálogo en lugar de cohetes


La primera conversación directa entre Corea del Norte y Corea del Sur desde hace dos años representa un paso adelante en el largo conflicto. China y Estados Unidos deben apoyar este acercamiento, opina Alexander Freund.

Nada es imposible. Tras varios meses en los que se hablaba de guerra, los Estados enemigos de la península coreana sorpresivamente accedieron a hablar directamente. Y el acercamiento tuvo frutos: el Norte enviará a atletas y hasta a un grupo de fanáticos a los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur. Es posible hasta que ambos equipos marchen juntos en las ceremonias de apertura y clausura, algo que ya se vio en los Juegos Asiáticos de 2002 celebrados en Busan, Corea del Sur, y que en aquel entonces deslumbró al mundo entero.

Sin embargo, esto no se trata solo de diplomacia deportiva. Mucho más importante es que los Estados hermanos finalmente hablen entre sí después de dos años de silencio. Las dos coreas acordaron abrir la “línea directa” de conversaciones telefónicas militares para evadir malentendidos en el futuro que pudieran desatar un conflicto no deseado. Y posiblemente durante los Olímpicos de Invierno, que caerán justamente en el año nuevo coreano, se lleven a cabo hasta reuniones de familias que han permanecido separadas desde el fin de la Guerra de Corea en 1953.

Kim logra su meta

Lo ocurrido es verdaderamente un desarrollo increíble, sobre todo luego de meses de alta tensión en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, se atacaron mutuamente con insultos, sanciones y pruebas de misiles. No obstante, esto no nos debe sorprender en realidad.

Con sus ensayos y su endurecida postura, Kim Jong-un no es ningún “hombre de cohetes” confundido que busca llevar a su país a una guerra atómica. Al contrario, con sus pruebas de misiles, el joven líder ha llevado a su país exactamente a donde quería: a la mesa de negociaciones.

Ahora, no queda más que negociar y Kim podrá hacerlo desde una posición de ventaja. Y es que el solo potencial peligro de que sus misiles lleguen a Estados Unidos es suficiente para que Corea del Norte sea tomado en serio. Del mismo modo, sus vecinos, Japón y Corea del Sur, a estas alturas no se arriesgarán a incitar provocaciones que los puedan perjudicar. Por ello, Kim mantendrá vivo su programa nuclear. ¿Por qué desmantelarlo? ¿Solo porque un “viejo demente” en Estados Unidos, como el mismo lo llamó, lo amenaza continuamente con la destrucción total de su país?

Una oportunidad para Estados Unidos

En Corea del Sur, la oferta de Kim de sentarse a hablar es muy bien recibida. El presidente Moon apoya una política de acercamiento con el Norte y basa estos esfuerzos en la antigua reunificación alemana. El mandatario, que ejerció antiguamente como abogado de derechos humanos, expuso su visión progresista sobre las relaciones con Pyongyang en un discurso en 2017. Allí habló sobre la importancia del dialogo y de buscar en consenso en temas como el medio ambiente y la prevención de enfermedades.

El primer decisivo paso para el acercamiento ya se ha dado, y ahora les toca a los demás mover sus fichas. Sería aconsejable que Estados Unidos y China apoyaran enérgicamente estos enfoques tímidos y facilitaran lo antes posible un diálogo directo entre todas las partes en el conflicto. Este es el momento para apagar el fuego rápidamente, ahora que se encuentran en pausa los insultos y los lanzamientos de misiles.

Por medio de una mediación razonable, Estados Unidos podría mostrarse como una fuerza seria y reguladora en Asia y así recobrar la confianza perdida. Al fin y al cabo, las sanciones a largo plazo no han logrado nada y las amenazas militares no presentan una verdadera solución.  Es probable que el esfuerzo de acercamiento requiera de varias acciones que incrementen el nivel de confianza antes de que se pueda lograr una cumbre. No obstante, el hecho de que ahora tengamos en frente una solución diplomática, después de tanta tensión y retorica de guerra, es ya de por sí un gran éxito.

Alexander Freund (JCG/FEW)

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