martes 26 de marzo de 2019




El resultado fue un alivio para el gobierno nacional

10 marzo, 2019 en:


La posibilidad de que el kirchnerismo ganara en la provincia que alberga Vaca Muerta le quitaba el sueño al gobierno nacional, que celebró la victoria del MPN a pesar de que fuera a expensas de la derrota del candidato propio.
Por José Angel Di Mauro

Inmediatamente después de las elecciones legislativas de 2017, dirigentes de Cambiemos coincidían en que en 2019 podían llegar a sumar entre siete y ocho gobernaciones a las apenas cinco con que cuenta el oficialismo en la actualidad. En algunos casos podían excederse en el optimismo, pero en líneas generales tenía sentido el pronóstico, sobre todo a juzgar por los resultados de esas últimas elecciones.

Pero “pasaron cosas”, diría otro encumbrado dirigente del oficialismo… Y ese optimismo se fue morigerando y hoy por hoy Cambiemos apuesta fundamentalmente a retener el gobierno nacional, desentendiéndose en algunos casos de la suerte que puedan tener los candidatos propios en provincias que hasta hace pocos meses eran “ganables”.

Neuquén era una de esas provincias. Allí gobierna el Movimiento Popular Neuquino, que es imbatible en las elecciones para gobernador, mas no así en las legislativas. De hecho, en 2017 Cambiemos se impuso por 24,56% a 22,33 del MPN, de ahí la ilusión de Horacio “Pechi” Quiroga de lograr ahora la gobernación, un deseo que ya se le había frustrado en 2015.

Pero esas expectativas se fueron apagando en la medida que la crisis económica se agravó y la imagen presidencial se fue deteriorando. Y comenzaron a crecer las del kirchnerismo, que tenía sobradas razones para confiar. En primer lugar, porque son los principales beneficiarios del deterioro del gobierno de Cambiemos, pero también teniendo en cuenta los resultados de 2017, cuando Unidad Ciudadana cosechó 17,73%, y el Frente Neuquino 17,69. Ahora los dos sectores jugaban juntos, mas no lograron conservar los puntos de hace dos años.

Precisamente la posibilidad de un triunfo kirchnerista comenzó a desvelar hace semanas a las principales figuras del gobierno nacional, que terminaron soltándole la mano a “Pechi” Quiroga. El Presidente lo recibió en sus vacaciones en Villa la Angostura, pero también se vio en esos días con el gobernador Omar Gutiérrez.

Está claro que Gutiérrez es un gobernador “amigo” del gobierno nacional, de ahí que desde hace tiempo comenzó a primar en la Rosada la idea de que era preferible su triunfo -aun a expensas del candidato propio-, a que Rioseco se transformara en gobernador.

En efecto, una victoria del exintendente de Cutral Có era la peor pesadilla para Mauricio Macri, por varias razones. La principal: esa provincia alberga el yacimiento de Vaca Muerta, la gran esperanza argentina en materia energética, y hubiera sido una señal muy negativa para los inversores un triunfo del candidato kirchnerista.

Rioseco intentó la última semana aventar temores, recordando que durante su (buena) gestión en Cutral Co -fue intendente durante dos períodos- había logrado la concesión del yacimiento El Mangrullo, que fue “una pieza fundamental para el crecimiento de Cutral Co y Plaza Huincul”.

“Lo mismo queremos hacer con Vaca Muerta -dijo-. Tenemos un plan energético de desarrollo que va a demostrarle al mundo entero que los recursos de Neuquén van a beneficiar primero a los neuquinos y a las pymes nacionales”.

En la semana previa a las elecciones, la fórmula Ramón Rioseco-Darío Martínez fue recibida en el Instituto Patria por Cristina Fernández de Kirchner, quien luego envió un spot respaldándolos. El kirchnerismo se ilusionaba con dar la nota este domingo y hubiera sido un gran espaldarazo para las expectativas presidenciales de la exmandataria.

También eso temía el gobierno, que imaginaba un lunes negro si ese resultado se daba. Si ya los mercados se han mostrado inquietos ante la buena performance de CFK en las encuestas, ni qué decir qué hubiera podido pasar si el primer turno del largo calendario electoral argentino le brindaba a la expresidenta semejante respaldo.

Por eso no llamó la atención que algunos diputados del PRO salieran a sugerir al electorado en los días previos a la elección votar al MPN para evitar un triunfo de Rioseco. Tampoco que Quiroga buscara despegarse de la imagen del presidente Mauricio Macri la última semana.

Si bien tiene sentido la reacción de autopreservación del gobierno nacional, este episodio dejará huella en la relación con sus socios radicales. Y tampoco es que la sacará barata el gobierno, pues no puede soslayar que en estas elecciones Cambiemos quedó tercero y lejos.

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