domingo 21 de octubre de 2018




¿Qué intereses tiene Rusia en los Balcanes?


¿Trata Rusia de interferir en las próximas elecciones en Bosnia-Herzegovina? Las opiniones al respecto difieren, pero lo cierto es que Moscú está presente en la contienda electoral al menos de forma simbólica.

Hace unos días, el campeón del mundo de Fórmula 1 británico Lewis Hamilton se hizo por quinta vez consecutiva con el Gran Premio de Rusia, aumentando así sus posibilidades de conservar el título de líder mundial. Sentado junto a Vladimir Putin en el palco de honor del circuito de Sochi estaba Milorad Dodik, invitado especial del presidente ruso. Dodik también anhela una próxima victoria. Es el presidente de la parte serbia de Bosnia-Herzegovina y candidato a la presidencia colegiada del país en los comicios del próximo domingo, 7 de octubre de 2018. Siempre que en Bosnia-Herzegovina hay elecciones a la vista, Dodik visita a Putin y trata de que los medios lo muestren en fotos conversando codo a codo con el presidente ruso. En el circuito de Sochi, el pasado domingo (30.09.2018), ambos políticos se dejaron ver juntos. Putin deseó a Dodik “mucho éxito en las próximas elecciones” y Dodik se lo agradeció entregándole como regalo un alfiler con la bandera de la entidad serbia de Bosnia-Herzegovina, que el presidente ruso se prendió de inmediato en la solapa de su traje. Por supuesto, con fotógrafos delante para inmortalizar el momento.

La escenificación fue todo un éxito publicitario para Dodik, que quiere ser identificado como el hombre de Putin en los Balcanes. Desde hace tiempo, el político serbio afirma que Bosnia-Herzegovina no puede sobrevivir como país común de bosnios, serbios y croatas, y lucha abiertamente para lograr la separación y la independencia de la parte serbia. Dodik sabe muy bien que tanto Rusia como Putin impresionan hondamente a sus votantes, por lo que arrimarse a la sombra del presidente ruso justo antes de las elecciones solo puede servirle de ayuda.

Juego de poderes

Rusia, por su parte, también quiere apoyar al candidato Dodik. Prueba de ello es la visita que llevó a cabo hace dos semanas Serguéi Lavrov, ministro ruso de Exteriores, no solo a la capital bosnia, Sarajevo, sino también a la ciudad serbia de Bania Luka. Durante su estancia en el país, Lavrov subrayó la unidad de Rusia con el pueblo serbio y criticó a la Unión Europea por “presionar a la gente para posicionarse contra Rusia”. Pero Lavrov también dijo que Moscú, “por supuesto, también apoya la soberanía y la integridad territorial de Bosnia-Herzegovina”.

Bosnien-Herzegowina Wahlen in Bosnien (Klix.ba) En Bosnia-Herzegovina se eligen el próximo domingo, 7 de octubre de 2018, un nuevo parlamento estatal, parlamentos regionales y presidencia.

“Eso es retórica pura”, dice Sonja Schiffers, experta de la Fundación Ciencia y Política, con sede en Berlín. “El Krémlin subraya, por un lado, la integridad territorial del país, mientras que, por otro, apoya a políticos que promueven justo lo contrario. Un ejemplo evidente es precisamente Milorad Dodik, para quien dividir fue siempre parte esencial de su programa político. Eso es jugar con fuego”, advierte Schiffers.

También Jasmin Mujanović, analista política del Instituto Oriente-Occidente, con sede en Nueva York, considera que las palabras de Lavrov son solo retórica: “El Krémlin afirmaba respetar la integridad territorial de Ucrania justo cuando se estaba anexionando Crimea”, dice. Por su parte, Avdo Avdić, periodista del portal online de Bosnia-Herzegovina Žurna, cree que los vínculos de los líderes políticos de la ciudad de Bania Luka con el oligarca ruso Konstantin Malofeyev, “son una prueba de la influencia rusa”. Malofeyev es persona próxima a Putin y ha visitado varias veces a Dodik en los últimos años. Incluso se cree que llegó a comprar deuda fiscal de la parte serbia de Bosnia-Herzegovina con el objetivo de conseguir liquidez para que Dodik distribuyera regalos sociales con fines electorales. La Policía de fronteras de Bosnia-Herzegovina declaró a Malofeyev “persona non grata” el pasado mes de mayo por “suponer una amenaza para el orden público, la paz y las relaciones internacionales del país”. Según Avdić, Malofeyev se encuentra en la lista de personas sancionadas por la Unión Europea y Estados Unidos.

Objetivo principal: impedir la ampliación de la OTAN

Según Sonja Schiffers, el objetivo de Moscú es fundamentalmente uno: impedir que Bosnia-Herzegovina ingrese en la OTAN. “La OTAN representa para Rusia una provocación”, dice Schiffers. “El Krémlin no tiene una estrategia global para Bosnia-Herzegovina. Es un país pequeño en el que Rusia no tiene intereses económicos demasiado grandes. Lo que sí preocupa a los rusos es un posible ingreso de Bosnia-Herzegovina en la OTAN”, asegura la experta.

Jasmin Mujanović coincide en la apreciación de Schiffers, agregando al respecto: “Mientras Bosnia-Herzegovina no funcione como Estado, no podrá ingresar ni en la Unión Europea ni en la OTAN. Y ese es el objetivo estratégico de Rusia en la región”. De manera similar se comporta Moscú en Serbia y Macedonia, e incluso ha tratado de impedir últimamente el ingreso de Montenegro en la OTAN. Sin suerte, por cierto.

“Ninguna prioridad para Rusia”

Por su parte, Igor Pellicciari, profesor de política exterior rusa en la Academia Diplomática MGIMO de Moscú y en la Universidad italiana de Urbino, considera que tampoco hay que sobrevalorar el significado de Bosnia-Herzegovina para Rusia. “Por supuesto que Moscú no desea una nueva ampliación de la OTAN”, dice Pellicciari, pero considera falsas las especulaciones sobre una supuesta interferencia rusa  en las elecciones del país balcánico. “Se ha vuelto como un mantra afirmar que Rusia interfiere en las elecciones europeas y de todo el mundo, ya se trate del ‘brexit’, de Italia o de Trump”, dice el experto. “Culpar a Rusia es una forma de justificar el propio descrédito. Occidente no tiene un problema con las ‘fake news’ sino con los ‘líderes fake”, continúa Pelliciari. “Y el culpable de todo siempre es Moscú”.

Pellicciari también considera exagerados los análisis de expertos políticos europeos sobre el supuesto significado especial de los Balcanes para Rusia. “Hay que observar atentamente la historia de los Balcanes en los últimos 25 años. Rusia estuvo mínimamente involucrada en ella”. El experto no niega que Rusia seguramente desee reconquistar influencia a nivel internacional y que, como potencia mundial, tenga intereses tanto en Georgia como en Italia. “Pero los Balcanes no son ninguna prioridad para Rusia”, asegura Pellicciari.

Autora: Zorica Ilic (MS/CP)

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