martes 12 de diciembre de 2017




¡Que no cunda el pánico!

23 noviembre, 2017 en:


Alemania tiene un gobierno ¿Qué es lo que pasa ahora en Alemania? ¿Hay una crisis estatal, como creen algunos observadores extranjeros? En realidad no. El gobierno en funciones es capaz de actuar. Así lo ven políticos de casi todos los partidos.

El veterano de la política Wolfgang Schäuble, nuevo presidente del Parlamento alemán, lo dijo claramente: “Lo que enfrentamos ahora es un desafío, no una crisis de Estado”.

El Gobierno alemán en funciones tiene los mismos derechos y obligaciones que un gobierno “real”. Y eso es bueno. La canciller no logró la coalición tripartita que esperaba, pero sigue en el mismo cargo desde hace doce años.

Desde que el nuevo Parlamento fue elegido y se constituyó, el Gobierno de Merkel es provisional. Y la Constitución dice que  tiene exactamente los mismos derechos y obligaciones que un gobierno elegido. Y así puede quedarse todo el tiempo que sea necesario, hasta cuando se forme un gobierno.

La incertidumbre es una oportunidad para la democracia

El país no se ha quedado sin dirección. “La disolución de los grandes partidos genera más partidos que hacen cada vez más difícil la formación de coaliciones. Esto es una oportunidad para la democracia. El Parlamento no se debilita”, dice a DW  Christoph Hoffmann, del partido liberal FDP, el mismo que abandonó los sondeos para una coalición.

El socialdemócrata Johannes Kahrs, por su parte, afirma que “no hay rastro de crisis” y agrega que “tenemos un gobierno que trabaja y el presupuesto está aprobado. Lo que ahora tenemos es un debate sobre cómo materializar los resultados de las elecciones. Eso es inherente a la democracia”.

Pero hay una salvedad…

El Gobierno provisional, no elegido por el Parlamento, no debe tomar decisiones trascendentales como el fin del servicio militar obligatorio, la eliminación gradual de la energía nuclear o leyes importantes sobre la inmigración.

En este caso Merkel tendría que negociar la aprobación parlamentaria de leyes de caso en caso. En Dinamarca, por ejemplo, los gobiernos minoritarios ya son tradición. Aún así, “a largo plazo no es una buena opción”, dice a DW el jurista Volker Boehme-Neßler, de la Universidad de Oldenburgo.

Un ejemplo tranquilizante para Alemania en términos de tiempo sin gobierno electo fue Holanda este año. Las negociaciones para formar una coalición de gobierno duraron siete meses y el país no se sumió en caos.

Jens Thurau (jov/vt)

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