Bronca de la oposición porque Aranguren no supo explicar cómo se compone el aumento de gas

 Bronca de la oposición porque Aranguren no supo explicar cómo se compone el aumento de gas
LPO || El ministro expuso en Diputados. Defendió el tarifazo y la falta de audiencias públicas.
Juan José Aranguren expuso ante un plenario de cinco comisiones en la Cámara de Diputados, donde defendió los tarifazos y la falta de audiencias públicas, pero no supo explicar cómo las calculó y ni siquiera supo decir cuanto vale el valor del BTU de gas.

“¿Cuánto se aumentó el gas en cada uno de sus eslabones: producción, transporte y distribución?”, le preguntó la massista Liliana Schwindt, presidenta de la Comisión de Derechos del Consumidor.

“Como tenemos distintas subregiones no le puedo dar exactamente el porcentaje que responde a cada uno de los eslabones de la cadena, pero me comprometo a acercarlo a su Comisión”, se escapó Aranguren, que había empezado con una exposición de media hora para justificar los tarifazos.

Pero con su traspié en la primera consulta dejó claro que no está al tanto de los tarifas finales de los servicios en cada rincón del país. “La única vedad es la realidad”, parafraseó a Juan Domingo Perón al inicio de su exposición y se lamentó por haber pasado “de tener energía barata y abundante, a cara y escasa”.

Mostró como los subsidios crecieron mayormente para “los más ricos” y los residentes en la zona metropolitana, “que pagaba hasta 7 veces menos”.

También protestó por energía y el gas barata de la Patagonia y, planilla de Excel en mano, aseguró que el 90% de las tarifas eléctricas no superan los 500 pesos, “un monto menor al de la televisión por cable, que el 78% de los habitantes del conurbano lo tiene”.

Coordinado por Luciano Laspina, presidente de la comisión de Presupuesto, el interrogatorio, organizado en tandas de 3 o 4 preguntas, no fue nada fácil para el ministro y sólo se ablandó ante las chicanas entre macristas y kirchneristas, que Aranguren miraba sin gesto alguno.

Temeroso de los abucheos, llegó escoltado por empleados y asesores que aplaudían cada vez que hablaba, mucho más que los diputados de Cambiemos.

Schwindt tampoco logró que Aranguren hiciera un mea culpa por no haber convocado a audiencias públicas para definir los tarifazos, argumento que utilizaron la mayoría de los jueces para frenar los aumentos.

“El artículo 42 de la Constitución no habla de audiencias públicas sino de información veraz y adecuada”, se justificó. Sin embargo, ese apartado sí habla de “participación de las organizaciones de los consumidores”, pero Aranguren lo dio por hecho a partir de medidas inconclusas del anterior Gobierno, “que en 2014 aumentó el gas sin audiencias”, recordó.

Para el transporte y la generación de electricidad y el precio del gas en boca de pozo, “las leyes dicen que están regidos por el mercado”, un concepto que repitió varias veces, como cuando José Luis Gioja le recriminó la diferencia entre el valor del Btu de gas que declara YPF en el exterior (1.9 dólares por millón) respecto al que se cobraba en las nuevas tarifas (que alcanzaba 5.5).

“¿Usted sabe cuanto sale el promedio del BTU en el país?”, lo había interrogado el sanjuanino. “Según la zona y la inversión. No lo puedo decir cuánto vale”, fue la evasiva.

Menos convenció cuando negó cualquier favoritismo a Shell, empresa de la que fue CEO y tiene acciones. “No hay funcionario de este ministerio que tome una decisión particularmente vinculada con alguna empresa que ha tenido participación o fue empleado en los últimos años”, aseguró, para las primeras risas de los kirchneristas.

No le fue tan fácil justificar su vínculo con las empresas chilenas, aunque preparó una repuesta a la denuncia de la massista Graciela Camaño sobre un negocio de regasificación con la chilena Methanex.

“Necesitamos producir metanol con la infraestructura que dejó Chile. Los negocios con Metanex los hicieron antes”, respondió.

La jefa del Frente Renovador no logró respuestas cuando pedió presiones sobre los análisis de precios que motivaron las compras de combustible durante el año.

Axel Kicillof fue aludido varias veces pero habló recién pasadas 5 horas del debate. “Este año Argentina produjo un 5% más de gas, la industria se cayó y la gente consume menos. ¿Cómo pueden decir que no tienen gas?”, preguntó.

Y se burló de no haber hecho audiencias públicas en 2014. “Hicimos aumentos y nadie se quejó porque se podía pagar”, se diferenció y adelantó que su bloque insistirá en eliminar tarifazos. Nadie lo acompañó. Aranguren ni le respondió.

La izquierda, como era de esperar, le tiró con todo. Néstor Pitrola (Partido Obrero) preguntó porqué no había una revisión de los subsidios recibidos por las empresas en la última década.

“Marcelo Midlin (Pampa Energía) compró los activos de Petrobrás, para beneficiarse de los altos precios”, lo chicaneó. “Llevaría mucho tiempo evaluar en qué se gastaron los subsidios”, se escapó Aranguren, que tampoco le había respondido a Schwindt sobre la garantía que había de que las mismas empresas concesionarias ahora sí harían inversiones.

Miriam Bregman (PTS) fue más al grano: “Quiero saber cuánto se benefició Nicolás Caputo” amigo de Mauricio Macri y accionista de Edesur. Laspina pidió un cuarto intermedio y el tema se perdió con las exposiciones que siguieron. Aranguren, sabía, ya había pasado lo peor.

 

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